Alejandra de Argos por Elena Cue

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Damien Hirst (Bristol, 1965) empezó su carrera artística como miembro emblematico del grupo Young British Artists. El publicista y galerista Charles Saatchi encumbró a este grupo a la fama mundial e hizo de Hirst su máximo exponente, financiando y respaldando su trayectoria. Él fue quien consiguió vender en 2004 - por 9,5 millones de euros - el tiburón tigre de Hirst sumergido en formol.

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Damien Hirst with The Currency artworks, 2021. Photographed by Prudence Cuming Associates Ltd © Damien Hirst and Science Ltd, DACS 2021. 

 

Damien Hirst (Bristol, 1965) empezó su carrera artística como miembro emblematico del grupo Young British Artists. El publicista y galerista Charles Saatchi encumbró a este grupo a la fama mundial e hizo de Hirst su máximo exponente, financiando y respaldando su trayectoria. Él fue quien consiguió vender en 2004 - por 9,5 millones de euros - el tiburón tigre de Hirst sumergido en formol. Esta obra especialmente representativa de su arte forma parte de su serie Historia Natural, a la que también pertenecen sus cabinets de peces en formol. En estas realizaciones contrapone una sensación de permanencia producida por su meticuloso orden científico, a lo efímero de la vida, lo que sucede también con las vacas o terneros diseccionados exhibidos en la Tate Britain de estilo minimalista, obras que le hicieron merecedor del prestigioso Turner Prize en 1995.
Otras de sus series son sus conocidos Spot painting: lunares de igual medida sin ninguna coincidencia de color, bautizados con nombres de narcóticos farmacéuticos y estimulantes. O sus "Butterflys", con títulos de salmos que recuerdan a los rosetones y vidrieras de las catedrales y que contienen la temática preferida de Hirst: vida, muerte, arte, belleza y espiritualidad. El misterio de la muerte se representa mediante la transformación final del gusano en mariposa, símbolo del alma desde la Antigüedad.
Las "Medicine Cabinets" son otra muestra de las preocupaciones filosóficas de Damien Hirst, artista que ha experimentado el abismo de las drogas, el alcohol y el tabaco.  El arte, junto con la ciencia es un fenómeno social de la vida en movimiento, una manera de reflejar la realidad a lo largo de la historia. En nuestra época actual, caracterizada por el triunfo de la técnica, Hirst ha conseguido hacer de sus obras iconos del arte contemporáneo. 

Alain Dominique Perrin, creador de la Fundacion Cartier, exhibe la primera gran exposición de Damien Hirst en un Museo francés. Con ese motivo hablamos de "Cherry Blossom", donde se exponen 30 de los 107 lienzos que ha realizado en los ultimos 3 años.

 

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Damien Hirst with The Currency artworks, 2021. Photographed by Prudence Cuming Associates Ltd © Damien Hirst and Science Ltd, DACS 2021. 

 

Acaba de volver a la pintura. ¿El hecho de que su madre pintara determinó de alguna forma su carrera artística?
Sí, supongo que sí. Como es lógico, yo ya tenía cierto instinto artístico, pero mi madre lo potenciaba cuando era pequeño, y me animaba a pintar y a dibujar. Recuerdo que me sentaba en una esquina con lápiz y papel y, cuando le decía que había terminado mi dibujo, mi madre me pegaba más papel al folio para que lo siguiera pintando y ella lo iba ampliándo una y otra vez. Viéndolo con perspectiva, creo que fue algo positivo porque me ha ayudado a pensar a lo grande.

¿Con qué edad se dio cuenta de que quería ser artista?
No sabría decir con exactitud. Crecí en Leeds, Yorkshire, al norte de Inglaterra, y no conocía a nadie a quien pagaran por hacer el trabajo que quería, más bien trabajaban por dinero en un trabajo cualquiera. Por ejemplo, mi madre trabajaba en una oficina y mi padre vendía coches para una gran empresa. Entonces, la idea era diferenciar que el trabajo era para ganar dinero y que la vida era otra cosa. Con eso en mente y como disfrutaba dibujando, realmente nunca se me ocurrió que podría ser una posibilidad dedicarme a ello de manera profesional. Pensé en dedicarme a la arquitectura ya que me permitía incorporar mi pasión por el dibujo, pero no funcionó. Como arquitecto era muy desorganizado. Me registré en la Oficina de Empleo al terminar mis estudios y así fue como pensé en ir a la Escuela de Artes. Lo cierto es que la idea de ser artista fue toda una sorpresa para mí y hasta que no me matriculé, no pensé que fuera posible.

Con 16 años visitaba el departamento de anatomía de la facultad de medicina de Leeds para hacer dibujos al natural. La muerte, la decadencia son temas que se repiten en sus creaciones. ¿Qué significado tiene la muerte en su obra?
Es un tema muy complejo. Antes creía que era posible crear arte sobre la muerte, pero ya no pienso lo mismo. La muerte no es arte porque el arte es vida. Creo que he ido cambiando con la edad. Como ser humano, quiero hacerle frente a todo aquello que no puedo evitar. La muerte es una de esas cosas. Cuando creo mi arte quiero tratar estos temas. Eso es la esencia del arte. El arte aborda la muerte. Creo que el arte es una luz en la oscuridad.

 

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Damien Hirst, Relics, Doha. Foto: Elena Cué

 

¿Puede hablarme de su exposición Cherry Blossom en la Fundación Cartier de Parísy si la pandemia ha afectado a su trabajo de alguna manera?
Por supuesto, creo que son cuadros de pandemia. En mi caso, llegó un punto en que mi trabajo era muy solitario. Antes de la pandemia, dediqué 10 años de mi vida a Treasures from the Wreck of the Unbelievable, una obra que me llevó a trabajar en estrecha colaboración con muchas personas, equipos y fabricantes. Conllevaba partes muy complicadas, con muchos matices en movimiento. Después, pasé a pintar con algunos ayudantes. Y así comencé a trabajar en un pequeño estudio provisional justo antes del Covid y, cuando empezó la pandemia, mis ayudantes tuvieron que irse porque no había trabajo. Y comencé a pintar en solitario. Realmente tuve mucha suerte, porque al contar con el estudio cuando empezó la pandemia no dejé de pintar. Mi obra "Cherry Blossoms" es el resultado de ello. Es algo extraño que, entre tanta oscuridad se diese lugar a tanta luz y luminosidad. En realidad la esperanza es uno de los aspectos clave de la pintura. Cuando has perdido toda esperanza... Todos hemos sentido, y aún sentimos, mucho miedo. El miedo tiene un papel fundamental a la hora de querer crear pinturas llenas de esperanza. Sinceramente creo que todo surgió de ahí.

 

Estudió Bellas Artes en la Universidad de Goldsmith College of Art en Londres. ¿Qué fue lo más importante que aprendió allí sobre arte?
Aprendí muchísimo. Una de las lecciones más valiosas fue que no hay reglas. Una vez creé una obra muy conflictiva y alborotada, en la que lo mezclé todo sin sentido. Era una especie de mitad escultura, mitad cuadro, una locura. Pues bien, recuerdo que la profesora dijo que no era muy buena, y le respondí que ese era el objetivo. Su respuesta fue que debía ser claro con mis obras, a lo que repliqué que de eso se trataba, de que no estaba siendo claro. Al final, acabó por afirmar que los únicos artistas que merecían la pena eran los que mandaban todo a la mierda por sus convicciones. En ese momento pensé: "Eso es". Esa fue otra lección clave. El profesorado de la escuela Goldsmiths eran artistas trabajadores, conocidos y muy reputados. En muchas escuelas de arte, los profesores son artistas fallidos, por lo que pueden enseñar desde una visión muy negativa de lo que significa el arte. Por eso, estudiar en Goldsmiths era tan increíble, allí te trataban como a un artista más. Desde el primer día  te formaban para que te adentraras en el mundo. Además, te enseñaban otros aspectos del mundo del arte, no solo su función. Estabamos obligados a justificarlo todo y cuestionarnos todo. Eso era muy importante.

 


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Damien Hirst with The Currency artworks, 2021. Photographed by Prudence Cuming Associates Ltd © Damien Hirst and Science Ltd, DACS 2021. 

 

En los años 80, organizó junto a otros estudiantes la exposición Freeze, lo que supuso atraer la atención y el respaldo económico del publicista y galerista Charles Saatchi, quien, junto con la exposición Sensation en la Royal Academy de Londres, encumbró al grupo de los Young Brithis Artist. ¿Qué supuso para usted esta colaboración?
Había muchas formas de arte increíbles en la escuela, pero no había forma de encajar en el mundo del arte. Sabíamos que ninguna galería querría contar con todos nosotros, así que decidimos crear nuestra propia galería. Fue un punto de inflexión. Creíamos que tendríamos más oportunidades todos juntos que cada uno por su cuenta. Fue una época muy emocionante. Una de las enseñanzas que me llevé de Goldsmiths es que no puedes pintar, colgar tu cuadro en una esquina y espera a que alguien te descubra. Es necesario adaptar un enfoque más proactivo. Quería mi público y tenía que encontrarlo. En Goldsmiths aprendí que no debemos esperar.


¿Echa de menos la colaboracion con otros artistas?

Mantengo buenas amistades de esa época. Todos los artistas del grupo son increíbles, como Sarah Lucas, una artista excepcional.

 

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Damien Hirst with The Currency artworks, 2021. Photographed by Prudence Cuming Associates Ltd © Damien Hirst and Science Ltd, DACS 2021.

 

Es conocida su admiración por Francis Bacon en sus inicios. Declaró que dejó de pintar al descubrir que sus pinturas eran «como Bacons malos». Ahora, ¿con que técnica artistica se siente más cómodo?
Actualmente disfruto mucho más pintando. La pintura me aterrorizaba. Creo que se trataba de un problema de confianza. En realidad, los problemas eran dos: Por un lado, la falta de confianza y, por otro, que la pintura dejó de estar de moda y conllevaba muchas dificultades, mientras que actualmente es muy emocionante. Está mucho más aceptada. Antes generaba desdén, era algo anticuado, y yo estaba desesperado por ser innovador y revolucionario, algo que no conseguía pintando. Por eso, inventé los Dot Paintings, que acabaron estando muy alejados de Bacon. En mi interior habitaba la misma oscuridad que tanto me gusta de Bacon, Goya o Soutine. Desde entonces, he aprendido a seguir mi propio camino en la pintura, y me siento muy satisfecho. Recuerdo que, en mi época de estudiante, solía pintar y preguntarme qué pensaría la gente de mis cuadros. No conseguía involucrarme. Mientras que ahora ni siquiera lo pienso. Alguien me dijo una vez que la tragedia de un cuadro es mucho más intensa que la de la vida real. Al pintar y jugar con los colores siento los altibajos de la existencia. Es una experiencia nueva para mí, pero me resulta muy cómodo. Es lo que destila Treasures from the Wreck of the Unbelievable, una exposición muy tradicional aunque increíblemente conceptual. Como mi última exposición en Claridge’s, The Pipe Cleaner Animals, de la cual me sentí muy satisfecho. Es muy infantil, divertida e increíble. 


¿Qué parte del proceso creativo le entusiasma más?
El final. Disfruto de la tecnología, las personas y las máquinas, pero me gustan los objetos en una galería vacía.

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La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo, Damien Hirst. Relics, Doha. Foto: Elena Cué

A principios de los 90, su obra The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living, un tiburón sumergido en formaldehído, marcó el inicio de Natural History, un concepto totalmente revolucionario del mundo del arte. ¿Cómo surgió esta idea?
La mayoría de mis ideas surgen de querer describir un sentimiento. Buscaba un objeto para un sentimiento. Había visto las esculturas de Richard Serra, en Saatchi Gallery. Eran unas enormes esculturas de metal. Recuerdo caminar entre ellas y pensar que podrían caerse sobre mí en cualquier momento. Recuerdo el miedo que sentí. Me hizo salir corriendo. Me fascinó que una escultura pudiera suscitar miedo. Te invita a admirarla para luego atemorizarte. Esta idea fue el germen. También me inspiré en muchos artistas minimalistas como Carl Andre y Donald Judd. Me encantó Boxes (Project Box, 1990) de Sol LeWitt. Quería crear una obra parecida a la de Sol LeWitt pero con algo real en su interior. Así surgió la idea. Quería un tiburón real, lo suficientemente grande como para devorar un humano e inspirar terror. Estas eran las ideas que bullían en mi cabeza y así surgió la obra.

 

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Damien Hirst, Relics. Foto: Elena Cué

Con la serie The medicine cabinet, unas vitrinas médicas, comentó que “la ciencia es la nueva religión para muchas personas”. ¿Cuál es su religión, en qué cree?
Mis dudas sobre las creencias me han dejado perplejo durante años. Es muy difícil encontrar algo en lo que creer, y es muy difícil vivir sin creer en nada. Mi exposición Treasures from the Wreck of the Unbelievable versaba precisamente sobre la fe y la búsqueda de la verdad en un mundo de mentiras. Crecí en el seno de una familia católica hasta los 12 años. A esa edad, mi madre se divorció y ya no pudo profesar su fe. Justo cuando más lo necesitaba, le falló. Por eso, dejé de ser católico a los 12 años. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que conceptos como Dios me resultan muy complejos. Creo que no hay nada. Prefiero el enfoque científico. Me gusta la ciencia pero falla igual que la religión. La religión te da casi todo lo que necesitas. El dinero es la perdición de la religión. Dicho esto, mi fe en el arte es casi religiosa. Creo en la magia a través del arte. Cualquier tipo de magia es un acto religioso. Si crees en la bondad o en la esperanza, si crees que la esperanza vence el miedo, tienes pensamientos religiosos. Creo en el arte, donde uno más uno puede ser cuatro, cinco, siete o cualquier cosa. Gracias al arte es posible crear mucho más de lo que se tiene. Así que supongo que esas son mis creencias. Cuesta afirmar que no creo en Dios. Creo en el arte porque es algo muy similar.

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Damien Hirst with The Currency artworks, 2021. Photographed by Prudence Cuming Associates Ltd © Damien Hirst and Science Ltd, DACS 2021. 

En ciencia lo que hoy se admite puede ser el error del futuro. La ciencia progresa pero el Arte no...

Creo que la ciencia ofrece un increíble enfoque del mundo, pero no el enfoque único. En mi opinión, le falta la parte emocional. Todos necesitamos las emociones para sobrevivir. Los científicos no son lo suficientemente emocionales, y las religiones son todo lo contrario. Es necesario una mezcla de ambos. Resulta curioso, porque tanto la ciencia como la religión usan el arte de la misma manera que los gobiernos, para vender sus ideas. No hay forma de vender una idea sin arte. Solo hay que ver todo el arte que se creó debido a la religión. Incluso en la ciencia, las pastillas deben tener la forma correcta para creer en ellas, porque si cada una tuviera una forma distinta, nadie pensaría que hacen el mismo efecto. Todo debe ser estéril y perfecto, con las formas perfectas, los colores perfectos y el envase perfecto para que creamos que la ciencia nos ayuda a luchar contra la muerte. Eso es básicamente la ciencia. La ciencia es una religión que afirma que puede frenar la muerte. No del todo, aunque sí durante un tiempo. Y tenemos que creérnoslo. En mi opinión, la ciencia nos ofrece inmortalidad, y la religión nos ofrece el más allá. Aunque al final, ambas son la misma mierda. En cuanto al arte, no ofrece nada que no tengas, sino algo que ya vive dentro de ti. Esa es la diferencia entre el arte, la ciencia y la religión.

 

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Damien Hirst, Relics. Foto: Elena Cué

 

Walking in Paris, Cartier Fondation, Damien Hirst, Cherry Blossoms, Paris 14th, july 2021

 

Damien Hirst, « Cerisiers en Fleurs » – Le film documentaire

 

 

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Damien Hirst with The Currency artworks, 2021. Photographed by Prudence Cuming Associates Ltd © Damien Hirst and Science Ltd, DACS 2021. 

 

 

- Damien Hirst -                             - Alejandra de Argos -

George Condo es una figura esencial en el arte de las últimas décadas: un artista que trabajó bajo las órdenes de Andy Warhol, conoció a Jean-Michel Basquiat y colaboró con nombres como Keith Haring y William S. Burroughs. A día de hoy, su trabajo prosigue en múltiples formatos creativos.

 

Arte para el desmantelamiento de la realidad

 

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Retrato de George Condo. En maddoxgallery.com

  

George Condo es una figura esencial en el arte de las últimas décadas: un artista que trabajó bajo las órdenes de Andy Warhol, conoció a Jean-Michel Basquiat (y se dejó influir poderosamente por su obra) y colaboró con nombres como Keith Haring y William S. Burroughs. Pero Condo es mucho más que sus colaboraciones, algo que ha quedado demostrado en los últimos tiempos. Porque en abril de 2020, su pintura Antipodal Reunion se convirtió en la obra de arte más cara jamás vendida en una subasta online. Concretamente, el hito tuvo lugar durante la subasta de dos semanas organizada por la casa Sotheby’s: tras una serie de pujas a alta velocidad, el cuadro alcanzó la cifra de venta de 1,1 millones de libras esterlinas. La obra representa a la perfección la intención del arte de George Condo: un arte que desmantela, deconstruye y vuelve a montar la realidad para mostrarnos lo “ya conocido” (la vida cotidiana) a través de un nuevo prisma, revelador y desasosegante. Actualmente, el artista mantiene su ritmo de trabajo y sigue participando en colaboraciones de éxito en campos como el diseño de portadas de discos, la moda o el mundo editorial.

 

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Antipodal Reunion.(2005). En welt.de

  

Arte y música: de Massachusetts a Boston

George Condo nace en New Hampshire, EEUU en 1957. Su interés por el arte en múltiples facetas queda claro desde su juventud, lo que le lleva a estudiar Historia del Arte y Teoría de la Música en la Universidad de Massachusetts. La presencia de la música, de hecho, será una constante de la vida de Condo y un impulso fundamental para el joven artista. Tras dos años en la universidad se traslada a Boston, donde empieza a trabajar en un negocio de serigrafía. Pero sobre todo, lo que cambiará el curso de su vida y su trayectoria artística será la banda de música protopunk The Girls, de la cual formó parte junto con el pintor Mark Dagley.

 

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The Girls. En nathannothinsez.blogspot.com

 

La estética y la esencia trasgresora de la banda, creada a finales de la década de los 70, eran un fiel reflejo de los convulsos tiempos artísticos y sociales que entonces se vivían: el arte era algo fundamental para sus integrantes, que combinaban música y performance en sus actuaciones. Es en esta época cuando el joven George conoce a Jean-Michel Basquiat, un acontecimiento crucial en su vida: es entonces cuando decide mudarse a Nueva York y dedicarse al arte en exclusiva.

 

Andy Warhol, primeras exposiciones y Europa

 

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George Condo y Andy Warhol. En wmagazine.com

 

La escena artística en el Nueva York de los 80 era tan excesiva como vibrante. El joven artista participa en su primera exposición colectiva, organizada en una galería del East Village en 1981, a la que seguirán más muestras consecutivas hasta el año 1983. Durante estos tres años conoce a Andy Warhol y trabaja en la Factory. Su misión: aplicar polvo dorado a las obras de la serie Mythos, creada por el famosísimo y mediático artista. Pero esta tarea no llena en absoluto la necesidad creativa de Condo, que decide mudarse a Los Ángeles para impulsar su propia producción plástica. En 1983 tiene lugar su primera muestra en solitario, organizada por la Ulrike Cantor Gallery. Es el comienzo de una serie de mudanzas y traslados que ampliarán su punto de vista y sus conocimientos y le ayudarán a conocer a los galeristas que llevarán su obra a lo más alto.

 

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The Cloudmaker (1984). En.toutceciestmagnifique.com


En 1984 Condo se traslada a Alemania donde entra en contacto y trabaja con el grupo de pintores Mulheimer Freiheit, también conocidos como los Nuevos Salvajes de Colonia. Este grupo de artistas apostaba por la subjetividad y la individualidad en el arte, hasta el punto que uno de los integrantes, Peter Bommels, llegó a resumir la esencia de su trabajo en la frase “mis imágenes son yo mismo”. Durante su primer año de estancia en el país George Condo celebra su primera exposición fuera de Estados Unidos, concretamente en la Galería Monika Sprueth. Será la primera vez que exponga uno de sus cuadros más conocidos, The Cloudmaker, terminado ese mismo año.

 Los años 80. Colaboraciones con Haring y Burroughs

 

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 “Dear Keith” (1989). Dibujo a pastel dedicado a Keith Haring. En sothebys.com


Las relaciones que establece George Condo durante los años 80 no se limitan a Warhol y su entorno. En esa década empiezan a despuntar nuevos nombres procedentes de la escena del grafiti y el arte urbano, entre los que destaca el de Keith Haring. Condo entra en contacto con él y forja una estrecha amistad. En 1984 las Galerías Pat Hearn y Gladstone de Nueva York organizan una muestra doble con su obra; en 1987, el joven pintor participa en la Bienal Whitney con una serie de obras entre las que destaca Dancing to Miles, inspirada en la ciudad y en el jazz y que terminó de pintar en el estudio de Haring. Sin embargo, su amistad con este artista no es la única relación que cultiva con los grandes nombres de la escena intelectual y artística norteamericana de la época. También genera una sinergia poderosa con William S. Burroughs, con quien creará distintas pinturas y esculturas y realizará una serie de escritos y grabados bajo el nombre de Ghost of Chance, publicados en forma de libro por el Whitney Museum en 1991.

 

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Ilustración de Gegorge Condo para los textos de Ghost of Chance, escritos por William S. Burroughs. Una de 160 copias firmadas por ambos artistas. Primera edición (1991). En historical.ha.com.

 

 El fin de siglo y el realismo artificial: retratos 

Los años 90 suponen una evolución imparable del imaginario y la técnica pictórica de George Condo. El artista va destilando sus influencias anteriores y sus propias incorporaciones hasta generar un cuerpo de obra único y personal, plenamente identificable. Es la década de lo que él mismo definirá como Realismo Artificial: una serie de en las que, desde un punto de vista clásico y con una técnica depurada, retrata a personajes a medio camino entre la estética del monstruo y la investigación sicológica. Según comentó Condo en su día, “quería capturar la personalidad de estas pinturas en el punto más álgido de cualquiera que sea el momento en el que se encuentren – en ese estático momento de caos -, y retratarlas como composiciones abstractas situadas en lugares desubicados y habitaciones aisladas”. El ejemplo más conocido, que refleja perfectamente la esencia abstracta, desasosegante y aterradora del personaje retratado, recae en su obra “La Mujer del Carnicero” (1997).

 

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La mujer del carnicero (1997). En sotheby.com

 

En abril del año 2020, George Condo entra a formar parte del Olimpo de artistas célebres por los precios de sus obras. La casa Sotheby’s realize una subasta online en su sección de arte contemporáneo de Londres, que fue presentada por la heredera de la casa, Margheritta Missoni. Una de las obras más emblemáticas del Realismo Artificial de Condo, Antipodal Reunion, forma parte del lote; durante la subasta, el lienzo se vende por más de un millón de libras esterlinas y se convierte automáticamente en la obra de arte que mayor precio ha alcanzado en las subasta online organizadas por Sotheby’s.

 

El arte aplicado a la vida: portadas, moda y polémica

 

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 Portada del álbum de Kanye West My Beautiful Dark Twisted Fantasy. George Condo. En teahub.io.

 

A día de hoy, George Condo despliega su creatividad en todo tipo de proyectos artísticos. Desde crear la portada del Book of Sketches de Jack Kerouac hasta diseñar la polémica portada del álbum My Beautiful Dark Twisted Fantasy, de Kanye West, es uno de los artistas más solicitados y populares por su extremo talento y su descaro creativo. Su obra se ha visto reconocida en importantes exposiciones realizadas por centro como el Contemporary Arts Museum de Houston, el Museo Maillol de París y el Museo Guggenheim de Nueva York, entre muchas otras. También ha protagonizado colaboraciones con marcas de alta costura, como la colección diseñada ex aequo con el rapero Travis Scott para la casa Dior en 2021. En la actualidad George Condo sigue investigando nuevas vías para su creatividad y desarrollando proyectos que llevan el arte a una deconstrucción permanente de la realidad.

 

Exposiciones

 

George Condo: The lost civilization (2009)

El Museo Maillol de París realizó en el año 2009 una completa exposición de la obra realizada por George Condo entre 2003 y 2008. Bajo el nombre “La civilización perdida”, la muestra fue una oportunidad de oro para el público parisino, que tuvo la ocasión de conocer al artista y su trabajo a través de sus pinturas, dibujos y esculturas.

 

George Condo: Mental States (2011)

 

 

El año 2011, el New Museum de Nueva York decidió realizar una gran retrospectiva sobre el artista con el nombre de "Mental States". Ese año, George Condo vivía un momento de reconocimiento y aceptación total por parte de crítica y público. Tras ser aclamada por los expertos y los medios de comunicación, la muestra viajó después al Museum Boijmans Van Beuningen de Róterdam, a la galería Hayward de Londres y al Schim Kunsthalle de Frankfurt.

 

George Condo. International riot (2020)

 

 

En 2020, la galería Hauser & Wirth inauguró la exposición "International Riot" para celebrar el inicio de su colaboración con el artista. Las obras se desplegaban en dos salas, donde se podían admirar una selección de grandes estudios de cabezas (pertenecientes a la serie Cartoon Cubism) y una cuidada muestra de dibujos sobre papel. Las circunstancias del momento influyeron poderosamente en el resultado, ya que las obras fueron creadas por el artista durante la cuarentena ocasionada por la pandemia.

 

Libros

 

"George Condo. Mental States". VVAA, 2011

“No tienes que pintar el cuerpo para mostrar el carácter de una persona al desnudo. Todo lo que necesitas son su cabeza y sus manos”. Las palabas de George Condo reflejan claramente gran parte de su obra, concretamente los retratos y los personajes del Realismo Artificial. Este libro, publicado con ocasión de la exposición del mismo nombre celebrada en París, recorre la trayectoria del artista desde 1982 hasta el año en el que se editó. Pero siempre, con el foco puesto en los retratos, los rostros y los personajes. El libro se organiza por temáticas e incluye 100 imágenes, así como textos de los expertos Will Self, David Means, Ralph Rugoff y Laura Hoptman.

  

"George Condo. Painting reconfigured". Simon Baker, 2015

Un artista de la talla de George Condo necesitaba, sin duda, una monografía. No fue hasta el año 2015 cuando Simon Baker, escritor e historiador de arte, decidió recopilar toda la información existente sobre el artista para escribir un libro esencial sobre su trayectoria. Con una afortunada combinación de datos biográficos, cronológicos y temáticos, el libro comienza con un ensayo introductorio sobre la contradictoria naturaleza de Condo, seguido por varios capítulos. En ellos, el escritor recorre la carrera del artista desde los años 80 hasta la actualidad.

 

“George Condo. One Hundred Women”. Hatje Cantz VVAA, 2011

De nuevo, una exposición es el origen de este libro sobre George Condo. Porque ciertamente, y junto con grandísimas figuras de las vanguardas como Matisse o Picasso, hay pocos artistas del siglo XX que hayan tratado tanto (y con tanta intensidad) el tema de la mujer y la figura femenina en el arte. El libro recoge imágenes de todos los retratos y obras presentes en la exposición, cerca de 50 pinturas, 40 dibujos y 5 esculturas.

 

 

- George Condo: Biografia, Obras y Exposiciones -                             - Alejandra de Argos -

Soren Kierkegaard sostuvo que el yo tiene libertad absoluta para elegir y que el silencio de Dios nos condena a la incertidumbre. Tras una vida atormentada y solitaria, Soren Kierkegaard murió en 1855 de una tuberculosis en Copenhague, la ciudad en la que había nacido y vivido. Tenía solamente 42 años, lo que no fue obstáculo para que dejara una importante obra filosófica que influyó en autores como Heidegger y Sartre.

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Kierkegaard. Image: Royal Danish Library

 

Soren Kierkegaard sostuvo que el yo tiene libertad absoluta para elegir y que el silencio de Dios nos condena a la incertidumbre

Tras una vida atormentada y solitaria, Soren Kierkegaard murió en 1855 de una tuberculosis en Copenhague, la ciudad en la que había nacido y vivido. Tenía solamente 42 años, lo que no fue obstáculo para que dejara una importante obra filosófica que influyó en autores como Heidegger y Sartre.


El legado intelectual de Kierkegaard estuvo fuertemente marcado por sus orígenes. Su padre, un hombre de una absorbente fe luterana, quería que su hijo fuera pastor. Pero Soren optó por estudiar filosofía en Copenhague y pronto se mostró muy crítico con la Iglesia, convencido de que se había apartado de Dios para servir a los hombres. Sus escritos en varias publicaciones locales le atrajeron las iras de la sociedad bienpensante, que le consideraba un personaje excéntrico.


El pensamiento de Kierkegaard es, en buena medida, una reacción contra la filosofía de Hegel, que había elevado la Razón no sólo a motor de la Historia sino también de las decisiones individuales. Todo lo real es racional, según el conocido postulado hegeliano. Kierkegaard impugna esta tesis: la existencia humana no está regida por valores absolutos ni tampoco por leyes económicas, como sostendría luego Marx, sino por el libre ejercicio de la voluntad. El hombre se construye al elegir su propia vida.


Lo que importa no es la teoría ni tiene sentido buscar una explicación objetiva del mundo. Lo que cuenta es el yo. Lo único real es lo singular. En este sentido, escribe: “Lo que me hace de veras falta es ver perfectamente claro lo que debo hacer, no lo que debo saber. Lo que me importa es entender el propio sentido y definición de mi ser, ver lo que Dios quiere de mí, lo que debo hacer. Es preciso encontrar una verdad para vivir y morir”.


Por tanto, y en esto es precursor de Sartre y el existencialismo, no nacemos con una esencia determinada, sino que somos pura existencia. Cada individuo tiene libertad absoluta para elegir, para hacer el bien o el mal. Estamos, pues, condenados a ser libres.


Esto lo vivió Kierkegaard dolorosamente, puesto que siempre fue una persona muy indecisa. Enamorado locamente de Regina Olsen, canceló su compromiso matrimonial en el último momento. Siempre se arrepintió de su decisión.

 

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 Kierkegaard. Regine Olsen.The Sunday Times.


Es precisamente esta libertad de elección la que nos condena a la angustia. Insiste en que nuestras decisiones no están determinadas, no hay normas objetivas de moralidad. Por así decirlo, nuestra salvación no se halla en los valores colectivos o sociales, como apuntaba Marx, ni en los dictados de la racionalidad, como sostenía Hegel, sino en una búsqueda incierta y personal de una autenticidad que Kierkegaard liga a la repetición. El pensador danés entiende este concepto como una síntesis entre lo real y lo ideal, como una especie de pauta de actuación en el mundo.


Kierkegaard no fue un filósofo sistemático, por lo que muchos de sus conceptos están abiertos a la interpretación. Como le sucede a Nietzsche, sus textos sugieren más que afirman y se plantean preguntas sobre el sentido de la existencia. Y, en última instancia, todo remite a la fe en Dios porque era una persona profundamente cristiana.


Si la estética es la contemplación de la vida, la ética es elección. Si Spinoza inscribía la libertad humana en la pura determinación divina, Kierkegaard no acepta más que la conciencia para elegir en cualquier dilema moral. No hay ninguna autoridad fuera del yo.


Pero poniendo todo el énfasis sobre la importancia de la fe, señala a continuación que Dios es paradójico e incognoscible. El Ser Supremo nos es totalmente desconocido porque no se manifiesta en el mundo. Ese silencio de Dios nos condena a la soledad y es un motivo adicional para la angustia, que es la condición esencial del ser humano.


Kierkegaard pone un ejemplo ilustrativo de los sacrificios que exige la fe. Es el de Abraham, que no duda en sacrificar a su hijo tras escuchar la voz de Dios. El padre no entiende por qué tiene que acabar con la vida de Isaac, pero asume el mandato divino sin cuestionarlo.


Esta noción enlaza con la apuesta pascaliana, por la que la fe es una elección de resultados inciertos. Sin embargo, Kierkegaard está absolutamente convencido de la existencia de Dios, por lo que podría haber hecho suya la máxima atribuida a Tertuliano: “credo quia absurdum” (creo porque es absurdo).


Naturalmente estas ideas chocaban contra el rígido dogmatismo de la Iglesia luterana de la primera mitad del siglo XIX, que veía en Kierkegaard a una especie de hereje. “Para conquistar de nuevo la eternidad, es preciso la sangre no de las víctimas sino de los mártires”. Eso mártires son los que están dispuestos a dar su vida o sufrir la incomprensión por sus ideas. No hay duda de que él predicó con el ejemplo y pagó un alto precio por su coherencia.

 

 SOREN KIERKEGAARD- EL MAR DE LA FE - SEA OF ​​FAITH 

Documental de la BBC (Parte 1 y 2). Subtitulos en español

 

 

 

 

Grandes Documentales: Dos grandes pensadores del siglo XIX. Soren Kierkegaard y Karl Marx

 

 

 

 

- Soren Kierkegaard. La angustia de vivir -                        - Alejandra de Argos -

Han pasado 62 años desde que un joven artista recién llegado a Paris desde la Bulgaria comunista, de la que huía escondido en alguna parte de un vagón de tren, rompiera a pintar esbozos con el sueño de empaquetar, algún día, el Arco de Triunfo, en Paris. Ese joven visionario y su mujer, su otra mitad en la vida, en el mundo y en el arte, Jeanne-Claude Guillebon

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Christo, dibujo preparatorio para la intervención del Arco de Triunfo de Paris (2019)


Han pasado 62 años desde que un joven artista recién llegado a Paris desde la Bulgaria comunista, de la que huía escondido en alguna parte de un vagón de tren, rompiera a pintar esbozos con el sueño de empaquetar, algún día, el Arco de Triunfo, en Paris. Ese joven visionario y su mujer, su otra mitad en la vida, en el mundo y en el arte, Jeanne-Claude Guillebon, murieron ya: ella en 2009 y él el 31 de mayo de 2020, en Nueva York, trece días después de cumplir los 85. Tras un año de pandemia, este próximo 18 de septiembre, y durante 16 días, el Arco de Triunfo será, por fin, velado por 25.000 metros cuadrados de tela azul plateado y tres kilómetros de lazo rojo. Todo había quedado medido, dibujado y escrito por su creador.


Christo Vladimirov Javacheff nació el 13 de junio de 1935, en Gabrovo, Bulgaria, y ese mismo día, en Casablanca, Marruecos, nacía Jeanne-Claude Guillebon. Por encima de todo, Christo y Jeanne-Claude simbolizan una historia de amor que duró tanto como sus vidas. Él había estudiado en la Academia de Bellas Artes de Sofía al servicio del realismo socialista, entre 1953 y 1956. Era un dibujante magnífico, hasta el punto de que su madre le había obligado a dar clases de dibujo desde los 6 años. Huyó de la Bulgaria comunista en 1957 y llegó a Paris ciudad que, desde el inicio, había elegido como su destino. Allí sobrevivió los primeros años haciendo retratos a personajes de la clase alta. Pocos meses después de su llegada, en marzo de 1958, conoció a Jeanne-Claude, perteneciente a una familia de militares poco relacionada con el mundo del arte contemporáneo, pero que se adaptó a su vida con entusiasmo, inteligencia y pasión. A partir de 1961 empezaron a trabajar juntos y, en esta fecha, con ocasión de la primera exposición individual de Christo en Colonia (Alemania), realizaron su primera instalación temporal para el puerto fluvial de la ciudad. Christo, por aquel entonces y en su obsesión, lo envolvía todo hasta los zapatos de tacón de su mujer. Aquellas piezas darían paso a las espectaculares intervenciones de los edificios que conocemos hoy. Desde 1964 se instalaron a vivir en Nueva York.

 

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Christo y Jeanne Claude en su estudio frente a los bocetos de Surrounded Islands, Nueva York (1981)


A menudo, se ha descrito la labor de Jeanne-Claude como una mera organizadora de los contratos y ventas, sin embargo, era bastante más que todo eso. Era tal la pasión que ambos sentían por su trabajo, que solían viajar en aviones distintos para que, en el caso de que alguno tuviera un accidente, el otro pudiera seguir adelante con el destino de su obra.


Christo dedicó más de 50 años a envolver monumentos con tela, obras efímeras que cautivaron la imaginación de todo el mundo. Sin embargo, decía que nunca pensaba en el impacto que su obra tendría en las generaciones de artistas venideras. Una respuesta humilde para alguien con un legado como el suyo: Christo fue de los primeros que abandonaron el espacio tradicional de las galerías para llevar su arte hasta sitios tan lejanos como la costa australiana o el parlamento alemán. Envolvió en cortinas valles, cubrió con ellas islas y las trenzó entre los puentes. Nada parecía inconquistable.

 

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Surrounded Islands, Bahía de Biscayne, Gran Miami, Florida (1980-1983)


El significado profundo y denso de la palabra “libertad” fue sin duda el faro al que dirigió la proa de todos sus proyectos, la clave de su obra y también de su vida. “Yo realmente me ahogaba en ese régimen soviético horrible. No podría ceder ni un centímetro de mi libertad”, decía. “Todos estos proyectos son completamente irracionales, completamente inútiles. Nadie los necesita. No se pueden comprar. Existen en su tiempo, imposibles de ser repetidos. Ese es su poder”, advertía.


Para explicar su trabajo, Christo, antiguo refugiado, decía que veía todas sus creaciones marcadas por el nomadismo. “La tela es el principal elemento para traducir esto. Los proyectos tienen muchas partes complejas, pero la tela es algo rápido de instalar, como las tiendas de los beduinos en las tribus nómadas”, decía.

 

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The Gates, Central Park, Nueva York (Febrero de 2005).


Desde su casa en Nueva York, poco antes de morir, apuntaba que sus obras no son performances, a pesar de ser temporales: son esculturas que no se pueden poseer. En ese sentido se burlaba del mercado del arte (de sus últimas y grandiosas producciones). Sus dibujos preparatorios y todo el material de producción sí han estado a la venta, a lo largo de los años. La autofinanciación fue siempre su única manera de trabajar. A pesar de requerir para cada obra ingentes sumas de dinero y cientos de empleados aquello le permitía volar libre, lejos de las ataduras de cualquier concesión, cualquier imposición, cualquier mecenas.

 

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Running Fence, Sonoma, California Estados Unidos (Septiembre 1976).


Christo y Jeanne-Claude solo eran deudores de los permisos que debían conseguir, de la batalla burocrática. Llegaron a emplear años y mucha parte de sus ilusiones en aquello, pero al artista le parecía que todo ese camino gestaba sus piezas: “La obra de arte se va revelando a través del proceso de ir ganando permisos”. Muchos intentos fracasaron. A pesar del talento negociador de Jeanne-Claude, a lo largo de los años hubo 23 proyectos concluidos y 47 que no se pudieron realizar.


Entre los proyectos que culminaron estaba Surrounded islands, de 1983, el abrazo por canales de tela rosa a 11 islas de Biscayne Bay, al sur de Miami. También en 1985 lograron su primer gran proyecto en Paris: cubrir de tela en Pont Neuf, el más antiguo de la capital, tras largos meses de lucha con el antiguo alcalde, Jacques Chirac, como relata el emocionante documental Christo in Paris.

 

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Pont-Neuf, Paris (1985)


Entre el 24 de junio y el 7 de julio de 1995, llegó Alemania, su obra más ambiciosa. En dos semanas, cinco millones de personas en todo el mundo vieron el Reichstag empaquetado. Era la intervención de la sede de la política alemana después de su reconstrucción por Norman Foster quien añadió su famosa cúpula de vidrio. Christo y Jeanne Claude habían batallado durante 23 años para conseguir los permisos. Emplearon a 1.500 personas, de las cuales 90 eran escaladores profesionales. El 23 de junio, los paneles de plástico que protegían la tela fueron retirados. Se habían extendido unos 100.000 metros de tela atada con cuerdas de un kilómetro de largo para dejar visible el contorno del edificio. Christo decía que hasta 1989 el Reichstag había sido un mausoleo, una bella durmiente que ellos habían despertado. David Bourdon, biógrafo de Christo, definió la filosofía del arte del artista búlgaro: “revelar algo ocultándolo”. El edificio fascinaba a Christo como símbolo de libertad. Fue un desafío técnico increíble.

 

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Wrapped Reichstag, Alemania (Julio 1985)

 

Después del Reichstag llegarían The Gates (2005), un recorrido de 37 kilómetros en Central Park de Nueva York marcado por 7.503 puertas hechas de cortinas de color anaranjado y movidas por el viento. Y más recientemente, Floating Piers (2016), con tres kilómetros de pontones flotantes en el Lago de Iseo (Bérgamo, Italia).

 

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Arco de Triunfo, Place de l’Étoile, Paris (1963)


En el momento de su muerte, Christo tenía otro proyecto en marcha: envolver el Arco de Triunfo en París. La intervención quedó aplazada hasta septiembre de 2021 cuando estalló la crisis sanitaria del Covid 19. En paralelo, el Centro Pompidou hizo una exposición dedicada a la obra de Christo y Jeanne-Claude, centrada en sus proyectos franceses.

El plan para el Arco de Triunfo fue aprobado solo en un año: “Gracias al joven Presidente”, añadió Christo, refiriéndose a Macron. Pero cuando se le preguntaba si esto fue un signo de mayor entendimiento y aceptación de su trabajo para Francia, gritó un: “No!”, inequívoco. “Para cada proyecto tenemos a mil personas que tratan de ayudarnos y a otro millar que trata de pararnos”, explicaba. Esta intervención póstuma tendrá un eco paralelo en Madrid. La Galería Guillermo de Osma homenajeará al matrimonio de artistas con una exposición que incluirá quince dibujos relacionados con proyectos de Christo y Jeanne-Claude.

 

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L'Arc de Triomphe Wrapped, trabajos preparativos, Paris (20 de Julio 2021)


El Arco de Triunfo, con una fuerte carga histórica, fue levantado entre 1806 y 1836 para celebrar la victoria de Austerlitz por orden de Napoleón, quien prometió a sus hombres: «Volveréis a casa bajo arcos triunfales». Mide 49 metros de alto y 45 metros de ancho, fue diseñado por Jean Chalgrin y Jean-Arnaud Raymond inspirados en el Arco de Tito en Roma. Descansa sobre una colina coronada por la Place de l’Étoile (Plaza de la Estrella), de la que irradian doce avenidas diseñadas en el siglo XIX bajo la dirección del barón Haussmann. La antigua puerta de guerra con sus icónicos altorelieves y el famoso Le Départ tallado por François Rude, en 1792, verá su silueta sublimada durante 16 días. Se van a utilizar el doble de metros de tela de lo que supone su superficie: “Proponemos una dimensión estructural nueva gracias a esta tela preciosa”, decía Christo. Para un proyecto de esta envergadura se necesitará que trabajen unas mil personas. “No será algo estático, será como un ser vivo, que se moverá con el viento, no será algo hecho de bronce, ni ladrillos. Será algo que transmita el juego del viento y la luz del sol”, decía Christo invitándonos a soñar.


Porque la virtud de este artista plástico consistía en obligar al espectador a tomar conciencia de un entorno que, de tan visto, había acabado por volverse invisible. Es al ocultarlo cuando cobra el protagonismo que merece. Y así, ahora, el Arco de Triunfo de Napoleón volverá a ser el Arco que celebre otra conquista. La deChristo y Jeanne Claude dirigiendo una obra con su andamio clavado, esta vez, en el cielo.

 

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Christo y Jeanne Claude. 1960-1970.

Galería Guillermo de Osma

Claudio Coello, 4. Madrid

Del 9 de septiembre al 15 de octubre 2021

 

 

 

- Christo: Cómo empaquetar el Arco de Triunfo -                        - Alejandra de Argos -

Martin Heidegger, marcado por su adscripción al nazismo, construyó toda su filosofía sobre la pregunta del sentido del ser. Toda la filosofía de Martin Heidegger gira en torno a una sola pregunta: el sentido del ser. Esa reflexión hilvana Ser y tiempo, publicado en 1927, en el que rompe tanto con el neokantismo dominante en Alemania como con la fenomenología de Husserl, que había sido su maestro y mentor.

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Martin Heidegger, marcado por su adscripción al nazismo, construyó toda su filosofía sobre la pregunta del sentido del ser

Toda la filosofía de Martin Heidegger gira en torno a una sola pregunta: el sentido del ser. Esa reflexión hilvana Ser y tiempo, publicado en 1927, en el que rompe tanto con el neokantismo dominante en Alemania como con la fenomenología de Husserl, que había sido su maestro y mentor.

Heidegger parte de la idea de que la metafísica tradicional ha cometido el error de confundir el ser con los entes, una concepción que nace del pensamiento aristotélico. Los entes son las cosas existentes, lo que se percibe de forma inmediata en la pluralidad de lo real, pero no son el ser, que define como una estructura subyacente.

Acto seguido, Heidegger subrayará que la naturaleza del ser es pura existencia. El ser carece de esencia, no es algo abstracto sino abierto, temporal e histórico. Para expresar esa conclusión, acuña el término “dasein”, que significa literalmente “estar ahí”.

Ese estar ahí comporta que el hombre es un “ser en el mundo”, arrojado a la existencia. Esa eyección, esa posición excéntrica del hombre, determina que la conciencia no es autónoma, sino que está inmersa en una red de relaciones con su entorno. El hombre sólo puede mirar hacia sí mismo en la época y en el interior del mundo que le ha tocado vivir. Por ello, existe una cierta precomprensión de la realidad antes de que la conciencia se despliegue hacia afuera. A esto lo llama “disposicionalidad” (befindlichkeit), que es la cualidad por la que el hombre está predispuesto a actuar a partir de su “estado de ánimo”, es decir, de los valores y emociones que le han sido inculcados.

El “dasein” supone la abolición de la oposición entre sujeto y objeto que había estado muy presente en el pensamiento de Kant, que afirmaba que el conocimiento sólo es posible a través de un sujeto confrontado con una realidad externa. Descartes también distinguía entre espíritu y res extensa, una dicotomía que también rechaza Heidegger.

Las dos características que fundan el ser son la temporalidad y la negatividad, vinculada a la nada. Heidegger apunta que el pensamiento filosófico ha olvidado la importancia de la nada, que es la base sobre la que se construye el ser. Y ello porque en última instancia el hombre es “ser para la muerte”, ya que toda obra humana está marcada por el hecho ineluctable de la finitud.

El arrojamiento del hombre al mundo implica la noción de “sorge”, que se podría traducir literalmente como cuidado, que es el ser del “dasein”. Esto no es un juego de palabras porque el “sorge” hace referencia a la facticidad de la existencia, a las formas o estructuras que son el producto de la acción humana. Una de ellas es la técnica, a la que Heidegger confiere una gran importancia porque desvela la relación del hombre con el mundo.

 

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Martin Heidegger

 

Llegados a este punto, el maestro de Messkirch introduce la distinción entre existencia inauténtica y auténtica. La primera supone la aceptación irreflexiva de lo dado, la segunda es la búsqueda de nuestro destino en el mundo. Parece que Heidegger identificó durante una época de su vida esa existencia auténtica con el nazismo, que le nombró rector de la Universidad de Friburgo, cargo que ejerció durante un año. No hay duda de que el filósofo sintió una verdadera afinidad con el nacionalsocialismo, aunque a partir de 1934 rompió con el régimen de Hitler. A pesar de ello, al final de la guerra, se le prohibió enseñar hasta 1951 y su figura fue sometida a una devastadora crítica.

El debate sigue abierto medio siglo después de su muerte, máxime porque el propio Heidegger en su Carta sobre el Humanismo, texto publicado en 1947, señala que el ser es lo mismo que el pensar el ser. Dirá en ese opúsculo que “el lenguaje es la casa del ser” y que “en su morada habita el hombre”. De lo que se concluye que el lenguaje es el instrumento con el que los seres humanos se relacionan con los entes y materializan su “estar ahí”.

Otra idea fundamental de Heidegger, retomada por Sartre y que se halla ya en Kierkegaard, es que el hombre está condenado a ser libre. Irá incluso más lejos al subrayar que “el hombre no posee la libertad como propiedad suya, sino que es ciertamente lo contrario: la libertad posee al hombre”. Ello constituye la condición predeterminada con la que el “dasein” se relaciona con el mundo, percibido como una totalidad llena de posibilidades.

Este párrafo extraído de De la esencia de la verdad supone en cierta manera una autocondena del propio Heidegger, que no podía ignorar las consecuencias de su adscripción al nazismo y de su complicidad con la barbarie, que queda consignada en su discurso de toma de posesión como rector. La gran pregunta que queda en el aire es como el más pensador más influyente del siglo XX, un filósofo que había estudiado teología, pudo defender la banalidad del mal que constituía el fundamento del nacionalsocialismo. No hay respuesta.

 

Martin Heidegger: sobre el hombre, la ciencia y la técnica (Subtitulado)

 

 

 

Martin Heidegger: entrevista con monje budista (Subtitulado)

 

 

 

Martin Heidegger interview

 

 

 

 Heidegger, Martin - Humano, demasiado humano (1999). BBC

 

 

 

 

- Martin Heidegger. Arrojados al mundo y a la muerte -                        - Alejandra de Argos -

Se celebra el 50 aniversario de la organización humanitaria internacional "Médicos sin Fronteras". Uno de sus cofundadores, el médico y político francés Bernard Kouchner (Aviñon-1939) fue merecedor por este motivo del Premio Nobel de la Paz en 1999. También ha sido cofundador de "Médicos del Mundo", pero su carrera profesional al mismo tiempo ha estado dirigida al ámbito político, habiendo sido entre otros muchos cargos, tres veces Ministro de la República Francesa en los gobiernos de Miterrand, Chirac y Sarkozy.

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Se celebra el 50 aniversario de la organización humanitaria internacional "Médicos sin Fronteras". Uno de sus cofundadores, el médico y político francés Bernard Kouchner (Aviñon-1939) fue merecedor por este motivo del Premio Nobel de la Paz en 1999. También ha sido cofundador de "Médicos del Mundo", pero su carrera profesional al mismo tiempo ha estado dirigida al ámbito político, habiendo sido entre otros muchos cargos, tres veces Ministro de la República Francesa en los gobiernos de Miterrand, Chirac y Sarkozy. Además, ha sido Administrador civil y Alto Representante de la ONU para Kosovo. En nuestra conversación, nos remontamos en el tiempo, a los días en los que todo comenzó.

"Los médicos y enfermeros franceses que trabajamos como voluntarios en Biafra, lo hicimos bajo la bandera de la Cruz Roja Internacional (CICR), o sea, en el espiritu de aquella bonita idea que surgió de la mente de Henry Dunant tras la batalla de Solferino, en 1859, cuando las tropas de Napoleón III y el conde de Cavour se enfrentaron a las del emperador austriaco Francisco José I. O sea, durante la guerra por la Unificación de Italia. Fue entonces cuando Henry Dunant, comerciante burgués de Ginebra, fue testigo de cómo los heridos quedaban tirados en el campo de batalla sin recibir ningún tipo de asistencia. Este mismo origen tiene MSF (Médicos Sin Fronteras)."

 

... Cuando en mayo del 68, junto con otros médicos de la facultad de medicina se enfrentaron al horror en Biafra y de regreso a su país denunciaron la verdad de lo ocurrido a Le Monde fue entonces cuando fundaron  "Médicos sin Fronteras". Cuando ve la dimensión que ha adquirido esta organización que acaba de cumplir cincuenta años, ¿qué piensa?

Pienso en sus inicios, en sus causas. En plena época de descolonización, en 1967 se desencadenó la guerra entre la provincia secesionista de Biafra y Nigeria: un conflicto cruel que se prolongó durante tres años y se cobró la vida de un millón de personas, entre ellas 800.000 niños. Estas dos provincias tenían identidades opuestas en todos los sentidos: religión, educación y alianzas internacionales. Este largo conflicto se vio respaldado por dos bloques enfrentados: a favor de Biafra, China y el general De Gaulle, y a favor de Nigeria, Inglaterra, Rusia y EE.UU. En esta época, en el año 1968, la CICR de Ginebra velaba ya de forma activa por el respeto de los Convenios de Ginebra, pero se encontraba aún en una posición muy poco medicalizada.
Tras varios estudios de características y actividades hospitalarias reconocidas, los voluntarios franceses se percataron de que estaban poco preparados para las consecuencias que tenía la miseria y la desnutrición sobre el terreno. Se desconocían incluso sus nombres: kwashiorkor y marasmo.
Estábamos acostumbrados a los problemas de los países ricos y no a las patologías que afectaban a más de la mitad del mundo. Al regresar de estas misiones africanas, Max Récamier y yo mismo, junto al resto de médicos franceses de Biafra, decidimos completar nuestra formación, ampliar conocimientos sobre las patologías relacionadas con la miseria, volver a vernos y reciclarnos de manera constante.

 

Y entonces, en 1971, crean "Médicos Sin Fronteras".

Al principio éramos tres gatos. Actividades totalmente solidarias, en las que nunca recibíamos dinero. Los médicos acudían de manera voluntaria. Enseguida se nos unieron sanitarios de otras partes de Europa: españoles, belgas, holandeses... En 1999 nos concedieron el Premio Nobel de la Paz.
Hoy en día, los «french doctors», como nos denominaban en los años 70, tienen carácter internacional y se han convertido en una de las ONG (organización no gubernamental) de acción médica más potentes y eficientes del mundo.

 

Esta organización internacional implica, sobre todo, la decisión de que de la Sanidad se beneficien también los menos favorecidos y excluidos. Eso tiene hoy la máxima actualidad cuando la pandemia requiere extender la vacunación al mundo menos desarrollado. ¿Son las enfermedades universales?

Los sufrimientos son siempre los mismos pero son más fuertes cuando uno está en un entorno no medicalizado, y ese es el caso de los países pobres. Con MSF o con "Médicos del Mundo" luego y la “Chaîne de l’Espoir” (Cadena de la Esperanza), pensábamos que no se podía considerar la salud pública mundial como algo separado del modelo económico. Así que hay que tener en cuenta el contexto político. La organización de los tratamientos concierne a todos los países: los microbios no tienen fronteras, y los virus tampoco. Todos los humanos tendrían que poder acceder a los mismos tratamientos, pero no es el caso. Nuestra voluntad de realizar una mundialización de los tratamientos y de la asistencia a los más necesitados sigue siendo necesaria, y hemos progresado en algunos aspectos....Los seguros médicos y las asistencias sociales evolucionan muy lentamente. Los sistemas de cuidados nacen y se mejoran sin la velocidad necesaria.

 

En este periodo de epidemia mundial, se debería entones seguir insistiendo.

La pandemia de COVID ha demostrado la imperiosa necesidad de contar con una sanidad pública mundial. Pero no seamos tan pretenciosos, no hay que olvidar que la sanidad pública europea tampoco existe y que nuestro continente, a pesar de ser rico, ¡todavía no recoge la sanidad en los tratados europeos!

 

¿Cuándo podremos inscribir las vacunas indispensables entre los recursos públicos mundiales?

Esto supone un beneficio colectivo y una aspiración evidente para esta juventud europea que ha sufrido el confinamiento durante toda la pandemia. Es evidente que el drama (500.000 muertos) de Brasil, que aún no ha terminado, debe dar paso a una sanidad pública que compartan todos los ciudadanos del mundo y que China debe dejar paso a los investigadores en materia sanitaria. De todo esto se impone una conclusión: se debe reformar la OMS (Organización Mundial de la Salud) y el mundo debe dotarla de los medios políticos y la credibilidad de los que adolece.

 

El activismo humanitario ha formado siempre parte de su vida...

Si. Cuantos más aspectos descubrimos de lo que algunos denominan «nuevo mundo», más me reafirmo en la idea de que nos hemos saltado la mundialización. Hemos dejado pasar la oportunidad, no lo hemos sabido ver. Actualmente, nos encontramos inmersos en un conflicto nacional y económico, y el liberalismo nos impide ser conscientes de la imperiosa necesidad de prestar atención al prójimo, a todos los ciudadanos del mundo. Demostramos una desconfianza intrínseca por la evolución de la demografía mundial.

Esto quedó patente, por ejemplo, en los resultados de las últimas elecciones francesas, en las que la juventud se alejó de los partidos tradicionales. Y yo me pregunto, ¿cuáles son las nuevas ideas? Soy consciente de las enormes diferencias entre la juventud de los países ricos y la juventud de los países en desarrollo. No obstante, considero que es una razón de más para poner en práctica actividades humanitarias a nivel internacional, para reconocerlas, compararlas y aprender. De esta forma, podremos acometer juntos los principales retos actuales. Trabajo haciendo «activismo humanitario» en África, especialmente en hospitales.

 

¿En algún momento piensa en jubilarse?

No me planteo «jubilarme» en ningún momento. He visto a tantos compañeros perder el ánimo y caer enfermos que no me fío nada de la jubilación. Aun así, soy consciente de que no debemos acaparar el trabajo de las generaciones más jóvenes. Hace poco estuve en Armenia y Artsaj, acabo de llegar de Senegal y Costa de Marfil, y en unos días pongo rumbo a Guinea y Mali. Aunque son países distintos, sus jóvenes comparten los mismos problemas. Ya sé que se trata de una percepción humanista... A pesar de que los años me impiden mantener el ritmo frenético de antaño, me obligo a salir a correr todos los días en mis ratos libres.

 

Y en esta labor humanitaria en la que ha convivido con la guerra, la enfermedad... ¿Qué piensa sobre la situación actual de pandemia?

La comparación entre guerras y epidemias es un despropósito. Las guerras no son todas evitables, aunque bien es cierto que muchas podrían haberse previsto. Para evitar las masacres sería necesaria la implicación de la política o, más bien, de una política internacional adaptada. Actualmente es más sencillo evitar una guerra que un virus mundial.

 

Nadie estaba preparado para el covid, era un virus desconocido...

Nuestras defensas no eran adecuadas y no había tratamiento alguno. Hemos vivido una época de peligro inminente y angustia, y muchos de nuestros allegados han fallecido. Aunque he vivido muchas otras epidemias, no quiero participar en las discusiones acerca de las consecuencias que el virus y el confinamiento han provocado. No comparto el desfile incesante de falsos especialistas vestidos con bata blanca y de don nadies sin conocimiento alguno que pregonan su opinión. Nadie ha abordado las verdaderas causas de los estragos que ha causado el coronavirus: la ausencia de una cultura de sanidad pública y un sistema de cuidados desorganizado y competitivo. Las cadenas de información suelen ser más perjudiciales que beneficiosas y solo buscan polémica.

 

¿Cuál sería su balance?

Creo que es demasiado pronto para hacer balance de esta situación. A pesar de la evidente mejora en las cifras, que me llena de alegría, creo que aún queda mucho para acabar con el virus. Algunos países en los que se creían erradicados los contagios presentan actualmente inquietantes rebrotes, si bien es cierto que hay que tener en cuenta que las variantes son consecuencias habituales de una pandemia vírica.

 

¿Cómo podríamos luchar contra ello?

En mi opinión, la mejor forma de luchar contra el coronavirus en los próximos años es seguir la misma estrategia que con la gripe: planes de vacunación periódicos y adaptados al tipo de virus y variante. No quiero extraer conclusiones definitivas con antelación, pero todos sabemos que no podemos confiarnos y debemos huir de la falsa seguridad, las certezas virológicas, las opiniones sin fundamento y los falsos profetas.

 

Usted, como médico, ¿cree que después de esta pandemia nos enfrentamos a más retos similares?

Considero que es de vital importancia sentar las bases de una auténtica cultura de sanidad pública, a pesar de que las facultades de medicina, los especialistas en medicina tradicional y los investigadores se burlen de las consignas en favor de la sanidad pública y consideren que esta «medicina social» no sirve para nada. Hace apenas unos años que las medidas preventivas de sanidad pública están bajo el paraguas de las aseguradoras. Y no nos hagamos ilusiones, aunque hubiera habido vacunas disponibles desde el primer momento, el riesgo de sufrir otras pandemias seguiría siendo muy elevado.

 

Ha sido Ministro con distintos Presidentes de la Republica Francesa, lo que acredita su independencia ideologica. 

Sí. Rocard, Mitterrand, Chirac, Sarkozy. Ministerio de Sanidad, Ministerio de Asuntos Sociales y Ministerio de Asuntos Exteriores: en ninguno de ellos he adoptado posiciones sectarias o ideológicas. Yo solo servía a mi país, a Francia. La filosofía humanitaria ha sido mi verdadera escuela, una auténtica lección de política. Además, en la sanidad pública y los asuntos exteriores las nociones de izquierda y derecha no tienen cabida alguna.

Tras las sorprendentes declaraciones de Emmanuel Macron, creo que la sombra de la duda ha hecho mella en el poder, una posición demasiado solitaria para algunos. Es muy fácil olvidar. Todos sabemos que las posiciones políticas de los partidos tradicionales no significan nada. La elección de Emmanuel Macron fue toda una sorpresa: un hombre que jamás había tenido que enfrentarse a unas elecciones de repente avanzaba en la misma dirección.

 

Con esta experiencia política, ¿Cuáles cree que son los retos más importantes en la actualidad a los que se enfrenta Emmanuel Macron?

Tras las últimas elecciones generales, y a pesar de la persistencia de determinadas posiciones muy peligrosas de la extrema derecha francesa, creo que el presidente Macron debe plantar la semilla del espíritu de comunidad, un partido que se ocupe de los problemas ecológicos y los asuntos sociales, que sea capaz de dar respuesta a la población de los países pobres y exigir responsabilidades a las naciones ricas. Quizá sea una utopía, pero razón de más para hacer lo posible por alcanzarla.

 

Y cómo ve en la actualidad la actuación de la Union Europea.

Creo que Francia tiene la capacidad de comprender que la mundialización pasa por incorporar las lecciones del pensamiento humanitario. Espero que tanto Francia como la Unión Europea sean conscientes de la necesidad de alcanzar la mundialización soñada, una idea basada en el cuidado, en el respeto al prójimo y en la eliminación de los conceptos de propio y ajeno. Es la única vía para acabar con los peligros del nacionalismo más arcaico y las actitudes defensivas.

Esta nueva política mundial debe comenzar precisamente en el seno de la Unión Europea, pues la actitud pusilánime y defensiva de los países europeos ante el inicio de la pandemia ha supuesto una gran decepción. Y lo que es aún más grave: la Unión Europea parece incapaz de adoptar una posición común ante los inevitables movimientos migratorios, que se deben gestionar con humanidad, y no mediante la represión.

Tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial, germinó la idea de una Europa unida con una posición política común y sólida, y dos generaciones depositaron todas sus esperanzas en ello. A pesar de que no hemos alcanzado este ideal, la esperanza sigue viva. Nosotros, los miembros de los cuerpos médicos (Médicos Sin Fronteras, Médicos del Mundo, la asociación La Chaîne de l’Espoir y otras ONG), hemos dado ejemplo de compromiso a los más allegados. Debemos seguir este camino. Habrá quien considere estos proyectos como infantiles, incluso estilo «boy scout». Sin embargo, tengo la profunda convicción de que los proyectos deben dar la espalda al nacionalismo cerrado y abrazar un «nuevo humanismo» con la capacidad de influir en una mundialización abierta y no opresiva.

 

Durante la pandemia por el covid 19 se han producido muchos cambios geopoliticos como la perdida de liderazgo de EEUU, la superioridad economica de China y una Rusia más fuerte bajo un perpetuo liderazgo de su presidente Vladimir Putin. Usted que ha sido Diputado europeo y Representante especial de la Secretaria de la Onu en Kosovo, ¿Cómo ve el futuro de la Unión Europea?

El equilibrio, o desequilibrio, del mundo ha cambiado. Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, o más bien la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, las continuas y graves amenazas de Vladimir Putin y la competitividad hegemónica de China, las democracias occidentales deben adaptar sus políticas y actuar con Estados Unidos. De nuevo, es de vital importancia coordinar las políticas europeas. De no ser así, las naciones de Europa desaparecerán del juego mundial. Hay quienes prefieren actuar como el nexo entre dos bloques, como decía el general De Gaulle, pero estamos en otra época, y creo que esta postura no tiene sentido. Quizá pueda parecer beneficioso seguir vendiendo a China sin condenar su política prácticamente genocida con el pueblo uigur, el Tíbet y los habitantes de Hong Kong. Pero esta situación no es sostenible. Por el contrario, es imperioso adoptar una estrategia occidental comunitaria, por más difícil que resulte. De nuevo, la salvación pasa por la Unión Europea.

 

Acaba de volver de Armenia, ¿qué ha ido a hacer allí?

Vengo de Armenia y el Alto Karabaj, donde hemos dejado actuar a los turcos y los azerbaiyanos sin protestar demasiado, y las últimas tropas estadounidenses acaban de retirarse de Afganistán, dejando tras de sí miles de muertes innecesarias. Han ganado los talibanes. Mi conclusión: hay que hacer lo posible por evitar la guerra, pero debemos preparar defensas comunes. Debemos convencer a los países pobres de la importancia de adoptar un enfoque humanista y organizar el apoyo económico. Además, debemos renunciar al nacionalismo intolerante sin perder nuestros valores. Sé que hablo de una transformación de nuestras costumbres, pero no es una renuncia, sino un nuevo comienzo.

 

 Bernard Kouchner Foto Elena Cue

Bernard Kouchner. Foto Elena Cue

 

 

 

- Entrevista a Bernard Kouchner -                             - Página principal: Alejandra de Argos -

Jean-Paul Sartre lo fue casi todo: filósofo, novelista, dramaturgo, crítico literario y agitador político. Pero, sobre todo, fue un personaje que apuró intensamente su vida. Su relación abierta con Simone de Beauvoir ha pasado a la leyenda. Pero además Sartre, el intelectual más influyente de su tiempo, fue el padre del existencialismo y de una nueva forma de ver el mundo.

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Jean-Paul Sartre

 

Jean-Paul Sartre, el padre del existencialismo, sostuvo que el hombre carece de esencia y está condenado a ser libre

Jean-Paul Sartre lo fue casi todo: filósofo, novelista, dramaturgo, crítico literario y agitador político. Pero, sobre todo, fue un personaje que apuró intensamente su vida. Su relación abierta con Simone de Beauvoir ha pasado a la leyenda. Pero además Sartre, el intelectual más influyente de su tiempo, fue el padre del existencialismo y de una nueva forma de ver el mundo.

El pensador francés fue el icono de una época. Ahí están sus fotografías en las cavas de jazz con sus amigos Juliette Gréco y Boris Vian, subido a un bidón arengando a los obreros de la Renault o vendiendo los primeros ejemplares de Libération en la calle. Siempre con su sempiterna pipa, sus gafas de concha y su aire pícaro e irreverente.

Es difícil resumir un pensamiento tan prolífico y disperso como el suyo, pero si hay un libro en el que podemos hallar una sistematización de su filosofía, es El ser y la nada, publicado en 1943 y gestado durante la guerra. Sartre, que sirvió como meteorólogo, estuvo en varios campos alemanes de prisioneros tras la derrota de Francia.

 

simon y sartre

Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

 

Cinco años antes, había escrito “La náusea”, una novela en la que sentaba las bases del existencialismo. Su protagonista es Antoine Roquentin, un soltero que vive solo y trabaja en la biografía de un aristócrata. La obra es la descripción de una vida de provincias en la que las rutinas le confrontan al hecho absurdo de existir. Roquentin dice: “Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí”.

Esta frase expresa mejor que ninguna otra la filosofía de Sartre. La idea básica es que el hombre carece de esencia, es pura existencia. No nacemos con una naturaleza específica ni somos parte de un proyecto. Somos pura indeterminación. Vamos construyendo nuestra identidad en función de nuestros actos.

Muy influido por la lectura de Husserl, Sartre señalará que la conciencia es intencional, es decir, que siempre apunta a algo. No hay, como tal, una conciencia de sí mismo. Lo que hay es una percepción de los otros, a través de lo cuales tomamos conciencia de lo que somos.

Frente a Hegel y Kant, Sartre sostiene que el ser es una apariencia: es lo que parece o, mejor, lo que aparece. Pero hay un ser en sí, que son las cosas y el mundo exterior al hombre, y un ser para sí, que es el proceso a través del que el sujeto se construye mediante el ejercicio de la libertad.

Como el hombre alberga el vacío en su interior (a eso lo llamará la nada), estamos condenados a ser libres. Ésta es la única determinación con la que nacemos: el imperativo de asumir nuestras propias decisiones. Existir es elegir. El ser humano tiene que actuar en función de sus propias normas.

Con unas palabras que evocan a Kierkegaard, el filósofo francés apuntará que la angustia proviene de la radical libertad con la que hemos sido arrojados al mundo, de la necesidad de optar entre las múltiples elecciones que aparecen en cada momento. Esta exaltación de la libertad es incompatible con la existencia de Dios, que es una sublimación de la razón. “El hombre no es otra cosa que lo que él se hace”, afirma. Por el mismo motivo, Sartre se vuelve contra el romanticismo y contra el psicoanálisis, que considera como una mitificación de los sentimientos.

Más que una ética, el existencialismo es una estética que subraya la precariedad del hombre y el absurdo de existir. Pero no deja de ser una paradoja que Sartre gozara intensamente de la vida con sus amoríos, su afición al alcohol, su sentido de la amistad y sus viajes.

A partir de los años 50, Sartre se fue radicalizando políticamente hasta tomar partido por el maoísmo, el socialismo cubano y, más tarde, el movimiento de Mayo del 68. Aunque nunca se afilió al Partido Comunista, fue compañero de viaje en muchas causas, aunque siempre mantuvo sus distancias con el estalinismo. En 1960, escribió un polémico texto titulado “Crítica de la razón dialéctica” en el que trata de acercar el existencialismo al marxismo, un empeño imposible.

El giro de Sartre le enfrentó con Albert Camus, ya que ambos planteaban opciones opuestas en el conflicto de Argelia. El primero simpatizaba con la rebelión contra la colonización francesa y el segundo condenaba el terrorismo de los independentistas y defendía un acuerdo político. Nunca se reconciliaron. No hubo tiempo porque Camus se mató en 1960. Sartre le sobrevivió dos décadas.

En favor del autor de El ser y la nada, hay que decir nunca fue ajeno a los grandes debates de su tiempo. Era frecuente verle en mítines, protestas callejeras y actos en defensa de las minorías. No calló sobre nada. Creía que la obligación del intelectual era estar presente y hacer oír una voz que seguimos escuchando todavía.

 

Jean Paul Sartre - como surgió la idea de libertad

 

 

Entrevista a Jean Paul Sartre

 

 

 

- Jean-Paul Sartre. Existir es elegir -                        - Alejandra de Argos -

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