Alejandra de Argos por Elena Cue

Las salas del Museo Thyssen-Bornemisza acaban de inaugurar una exposición del artista Edvard Munch (1863-1944) comisariada con exito por Paloma Alarcó, que nos permite "escuchar con nuestros ojos a los muertos".  Los cuadros y los escritos se funden en las salas del museo divididas en Arquetipos emocionales para transmitirnos las obsesiones que a este artista le acompañaron a lo largo de su intensa vida. La gente cree que se pueden tener poco amigos, olvidando que los más autenticos y mejores son los muertos y sobretodo los más numerosos, me propongo entablar una serie de conversaciones con el más allá. Con motivo de que el atormentado espíritu del artista noruego se ha posado circunstancialmente en Madrid, me he dirigido con entusiamo a conocer más sobre él.

 Autor: Elena Cué

 

  Munch Self-portrait in Front of the House Wall 1926 cropped. Edvard Munch. 

 imagen: Autorretrato ante la fachada de la casa (1926), disponible en http://www.visitoslo.com/

 

Las salas del Museo Thyssen-Bornemisza acaban de inaugurar una exposición del artista Edvard Munch (1863-1944) comisariada con exito por Paloma Alarcó, que nos permite "escuchar con nuestros ojos a los muertos".  Los cuadros y los escritos se funden en las salas del museo divididas en Arquetipos emocionales para transmitirnos las obsesiones que a este artista le acompañaron a lo largo de su intensa vida.

La gente cree que se pueden tener poco amigos, olvidando que los más autenticos y mejores son los muertos y sobretodo los más numerosos, me propongo entablar una serie de conversaciones con el más allá. Con motivo de que el atormentado espíritu del artista noruego se ha posado circunstancialmente en Madrid, me he dirigido con entusiamo a conocer más sobre él.

 

 Muerte en la Habitación (1895).Edvard Munch  

imagen: Muerte en la Habitación (1895), disponible en http://www.edvardmunch.org/ 

 

E.C.: Comencemos hablando de su infancia.

Edvard Munch: En mi infancia yo siempre sentí que me trataron injustamente. Recibí en herencia dos de los peores enemigos de la humanidad. Las herencias de la tuberculosis y la enfermedad mental. La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles negros junto a mi cuna. Una madre que murio temprano, me dejo la semilla de la tuberculosis. Un padre hipernervioso, pietista, religioso hasta rozar la locura, de una antigua estirpe, me dejó las semillas de la locura.

 

E.C.: Cuando recuerda esos años ¿Qué sentimientos prevalecían?

Edvard Munch: Desde el nacimiento, los ángeles del miedo, el dolor y la muerte estaban a mi lado, salían conmigo a jugar, me seguían bajo el sol de primavera, en el esplendor del verano. Estaban a mi vera por la noche, cuando cerraba los ojos y me amenazaban con la muerte, el infierno y el castigo eterno. Y a menudo me despertaba por la noche y miraba la habitación con los ojos como platos presa del pánico ¿Estoy en el infierno?

Me atenazaba el miedo de morir; el miedo me acosó durante toda la juventud.

 

E.C.: Infierno y cielo, ¿Cómo concibe la eternidad?

Edvard Munch: De mi cuerpo putrefacto surgirán las flores y yo estaré en ellas y eso es la eternidad.

 

 Edvard Munch. Madonna.-1894-1 

 imagen: Madonna (1894-95), disponible en http://www.huffingtonpost.com/

E.C.: ¿Y dónde está Dios? 

Edvard Munch: La fe fanática en cualquier religión, por ejemplo el cristianismo, trajo consigo el ateísmo, trajo una fe fanática en un no dios. Y se contentaban con esta no fe en Dios, que al fin y al cabo también era una fe. En general es una tontería afirmar cualquier cosa sobre lo que viene después de la muerte.

Pero qué es lo que da su fuerza a esta fe cristiana. Si bien son numerosos los que tienen dificultades para creer en ello. Aunque uno no pueda creer que Dios es un hombre con una gran barba, creer que Cristo es el hijo de Dios que se ha hecho hombre, o creer en el Espíritu Santo que se hizo paloma, hay mucho de verdadero en esta idea. Dios, como el poder que debe estar en el origen de todo, que lo rige todo. Digamos que dirige las ondas luminosas, el movimiento de las olas, el centro mismo de la energía. El Hijo, la parte de esta energía que esta en el hombre, esa inmensa energía que llenaba a Cristo. La energía divina, la energía del genio y el Espiritu Santo. Los pensamientos más sublimes enviados por las fuentes de energía divinas hacia las estaciones de radio humanas. En lo más profundo de los seres. Aquello de lo que todo ser humano está provisto.

 

 Retrato de Friedrich Nietzche (1906). Edvard Munch 

  imagen: Retrato de Friedrich Nietzche (1906), disponible en http://www.the-athenaeum.org/

E.C.: ¿Pero cómo piensa que es la muerte?

Edvard Munch: Morir es como si los ojos se hubiesen apagado y no se puede ver nada más. Tal vez es como estar encerrado en un sótano. Uno es abandonado por todos. Han cerrado la puerta y se fueron. Uno no ve nada y advierte sólo el olor a humedad de la putrefacción.

 

E.C.: ¿Y qué me dice de la vida?

Edvard Munch: Se me ha dado un papel único que desempeñar en esta tierra: que me ha dado una vida llena de enfermedad y mi profesión como artista. Es una vida que no contiene nada que se asemeje a la felicidad, y, además, ni siquiera el deseo de felicidad. 

 

E.C.: ¿Ni siquiera el amor? 

Edvard Munch: Los destinos humanos son como los planetas. Como una estrella que aparece en la oscuridad y se encuentra con otra estrella, reluce un instante para luego volver a desvanecerse en la oscuridad, así, así se encuentran un hombre y una mujer, se deslizan el uno hacia el otro, brillan en un amor, llamean, y desaparecen cada uno por su lado. Sólo unos pocos se encuentran en una gran llamarada en la que ambos pueden unirse plenamente.

Los antiguos tenían razón cuando decían que el amor era una llama, puesto que como la llama solo deja tras de sí un monton de cenizas. El amor puede convertirse en odio, la compasión en crueldad.

 

 Cenizas (1894). Edvard Munch 

   imagen: Cenizas (1894), disponible en http://www.edvardmunch.org/

E.C.: Los celos van muy unidos al amor, ¿Cómo los describiría?

Edvard Munch: Una mirada misteriosa la del celoso, en esos dos ojos punzantes se concentran muchos reflejos, como en un cristal. La mirada es exploratoria, interesada, llena de odio y amor, una esencia de aquella que todos tienen en común. 

El celoso dice a su rival: vete, defectuoso; vas a calentarte en el fuego que yo he encendido; respirarás mi aliento en su boca; te empaparás de mi sangre y serás mi siervo pues mi espíritu te regirá por mediación de esta mujer convertida en tu ama.

 

E.C.: Ahora, hablemos de arte... ¿De dónde surge?

Edvard Munch: En general el arte surge de la necesidad de un ser humano de comunicarse con otro. No creo en el arte que no se haya impuesto por la necesidad de una persona de abrir su corazón. Todo arte, la literatura como la música ha de ser engendrado con los sentimientos más profundos. El arte son los sentimientos más profundos.

 

E.C.: ¿Cuál es el fin de su arte?

Edvard Munch: En mi arte he intentado explicarme la vida y su sentido. También he pretendido ayudar a otros a aclararse con la vida. El arte es el corazón de la sangre. 

No debemos pintar más interiores con gente leyendo o mujeres haciendo punto. En el futuro hay que pintar gente que respire, sienta, sufra o ame. Como Leonardo da Vinci diseccionó cadáveres y estudió los organos internos del cuerpo humano, yo intento diseccionar el alma.

 

E.C.: Conclusión.

Edvard Munch: Mi arte se basa en una única reflexión: ¿por qué no soy como los demás?

 

E.C.: ¿ Cómo cree que debería acercarse el espectador al arte?

Edvard Munch: El espectador debe adquirir conciencia de lo que la pintura tiene de sagrado, de modo que se descubra ante ella como en la iglesia.

 

 el grito. Edvard Munch 

 

E.C.: Uno de sus cuadros icónicos es El Grito, ¿ podría explicarnos cuál es el origen de una expresión emocional tan radical?

Edvard Munch: Paseaba por el camino con dos amigos cuando se puso el sol. De pronto el cielo se tornó rojo sangre. Me paré, me apoyé sobre la valla extenuado hasta la muerte, sobre el fiordo y la ciudad negros azulados la sangre se extendia en lenguas de fuego. Mis amigos siguieron y yo me quedé atrás temblando de angustia y sentí que un inmenso grito infinito recorría la naturaleza. 

 

E.C.: Es sabida su afición a la fotografía ¿ Qué opina de ella como otro modo de expresión artistica?

Edvard Munch: La cámara fotográfica no podrá competir con el pincel y la paleta mientras no pueda utilizarse en el cielo y en el infierno. 

 

 Edvard Munch.  

 

E.C.: ¿ Dónde se encuentra la belleza en su arte?

Edvard Munch: La insistencia en la armonía y la belleza en el arte es una renuncia al ser honrado; sería falso mirar únicamente el lado agradable de la vida.

 

E.C.: Su escritura tiene un marcado estilo aforístico. Finalicemos así...

Edvard Munch: El pensamiento mata la emoción y refuerza la sensibilidad. El vino mata la sensibilidad y refuerza la emoción.

 

- Conversaciones con artistas del pasado. Edvard Munch. -          - Página principal: Alejandra de Argos -

 Autor: Elena Cué

 

 Jason deCaires Taylor portrait under water 

 

Jason deCaires Taylor, (Inglaterra,1974), lleva más de 18 años dedicados a la vida submarina y a su conservación en simbiosis con la faceta de escultor y fotógrafo. Conocido por ser el creador del museo acuático más grande del mundo, el MUSA (Museo Subacuático de Arte), cerca de Cancún, México, trabaja en estos momentos en la construcción del Museo Atlántico en Playa Blanca, Lanzarote. Sus esculturas hechas de un hormigón con ph neutro se transforman en arrecifes coralinos por la acción de los microorganismos acuáticos, incrementando así la biomasa marina y facilitando la reproducción de las especies.

Al igual que la naturaleza su arte es creación y destrucción, un arte en transformación, como la vida. Un arte que asume su temporalidad y que no pretende la inmortalidad. Acepta morir en el agua para fundirse otra vez en naturaleza, un arte como voluntad de eternidad.

 

Jason deCaires Taylor Lady and plants

 

E.C.: Ha abierto una nueva vía de expresión artística al sustituir nuestro medio convencional aéreo por el ambiente acuático que cambía nuestra pecepción habitual de observar el mundo. ¿En su arte busca o encuentra?

Jason deCaires Taylor: Mi objetivo ha sido crear una interfaz, un puente entre el desconocido mundo marino y nuestro familiar mundo terrestre. A través de este puente busco crear una forma de conservar los recursos marinos y proponer otra perspectiva más amplia desde la que percibir nuestras vidas en un contexto mayor. 

Creo que el arte implica siempre una búsqueda, casi siempre motivada por la curiosidad de descubrir algo, de ver más allá. Cuando buceo la naturaleza no deja de sorprenderme. Me adentro en el mar con la intención de crear preguntas a través del arte, pero es la naturaleza la que finalmente se revela y responde, muchas veces conduciéndome a formularme nuevas preguntas. Ahí yo no tengo ningún control. 

 

 Inertia 09. Jason deCaires Taylor 

 

E.C.: Sus esculturas ponen de manifiesto mensajes de denuncia sobre la agresión que sufren nuestros océanos y sobre los excesos de nuestra sociedad. ¿ Qué hay más allá de la función crítica de su arte? ¿Cuál es el misterio oculto de este arte que solo usted puede conocer?

Jason deCaires Taylor: Adoro la idea de que la evolución de la humanidad tuviera su origen en el mar. Es como si pareciera que pudiéramos retornar a ese mismo principio. Me inquieta ese intercambio misterioso entre vida y muerte. El arte puede generar ese tipo de contradicciones. Por ejemplo, sumergir bajo el mar una civilización de humanos de hormigón, con los ojos muertos, para ver después cómo la naturaleza marina los invade tejiendo una capa de vida, resucitándolos de su anterior condición inerte. Es una suerte de metamorfosis, como la de las mariposas: las esculturas parecen larvas quietas que florecen después por influjo de la biomasa submarina. Me resulta similar a la belleza de una ruina cuando es devorada por la vegetación. La alusión al pasado se revela misteriosamente como señal de muerte y a su vez como germen de nueva vida. Me gusta ese poder atractivo de la decadencia pero aún me fascina más ser testigo de la capacidad vivificadora de la naturaleza. Ante la inmensidad del océano la humanidad parece frágil. Sumergida en el agua, además, pierde toda sensación de temporalidad. Quizá el mayor misterio resida en ese quiebre espacial y temporal. El pasado, el presente y el futuro se mezclan y confunden con la vida y la muerte.

 

 Jason deCaires Taylor. Vicissitudes Grenada 008 

 

E.C.: Ha recibido el premio Pergamino de los Amigos de Anclas Phillipe Cousteau por su extraordinaria aportación en la preservación de la vida submarina. ¿Tuvo alguna influencia en usted el explorador marino francés?

Jason deCaires Taylor: Sí, la tuvo. Quizá, lo que más firmemente me ha influido de Jacques Cousteau es la siguiente cita que considero la base de su legado. Viene a decir que debemos proteger lo que amamos. Creo que es la idea germinal de mi carrera como artista, porque gran parte de mi trabajo consiste en tratar que la gente ame los océanos. Y, en ese sentido, creo que todos, o casi todos, compartimos cierto temor a no estar protegiendo suficientemente nuestros mares. No consideramos el océano un espacio sagrado y pienso, sin embargo, que deberíamos. Es curioso. No dudamos, por ejemplo, del valor del Himalaya, la Sagrada Familia o el Louvre. Los consideramos sagrados y hacemos lo posible por conservarlos. Los museos poseen también ese aura casi eclesiástica y los valoramos porque son espacios de preservación, conservación y educación. En ellos, guardamos y cuidamos los objetos que consideramos valiosos por la simple razón de ser lo que son. Por eso, cuando realicé el primer parque de esculturas en Cancún, quise que fuera un museo. Porque creo que le debemos al mar el respeto de ser un espacio sagrado. Creo que ambos exploradores Cousteau mostraron ese mismo respeto en todo su trabajo.  J. Jacques Cousteau decía "Estoy absolutamente cautivado por el ambiente de un naufragio. Un buque muerto es el hogar de una gran cantidad de vida: peces y plantas. La mezcla de la vida y la muerte es un misterio, incluso religioso. Existe la misma sensación de paz y el mismo estado de ánimo que el que sentimos al entrar en una catedral."

 

 

 Jason deCaires Taylor Lanzarote  

 

E.C.: Esta ahora mismo inmerso en la creación de un nuevo museo acuático, esta vez en territorio español, concretamente en Lanzarote. ¿Podría contarnos en que va a consistir?

Jason deCaires Taylor: El proyecto de Lanzarote va a ser el primer museo submarino del océano atlántico y de Europa, y de ahí recibe su nombre Museo Atlántico. Para mí es un reto importante. Lanzarote, siendo reserva de la biosfera y con el legado artístico de Cesar Manrique, es referente en la relación tripartita entre arte, naturaleza y sostenibilidad. La presencia del paisaje, con sus volcanes y superficies de lava oscura es imponente y (post)apocalíptica. De forma similar al fondo marino, parece ubicarse en un no-lugar o más bien un no-tiempo, porque las huellas de las erupciones que se produjeron hace siglos siguen invadiendo el paisaje con una fuerza estética desgarradora.  

El museo pretende, precisamente, hacer hincapié en la importancia y respeto que debemos a la naturaleza que nos rodea. La parte central del museo va a consistir en un jardín botánico, compuesto por una agrupación de esculturas que homenajean la flora de la isla, y varios centenares de esculturas humanas caminarán en una misma dirección, hasta el umbral de una puerta que separa dos hipotéticos mundos. 

 

 sculpture-modern-art. Jason deCaires Taylor 

 

E.C.: Utiliza la técnica de una manera positiva al ponerla al servicio de la naturaleza. ¿Podría hablarnos de ella y de los medios que utiliza?

Jason deCaires Taylor: Trabajar en el Océano Atlántico es un reto muy diferente porque el mar no posee las mismas características que el pacífico. El agua es fría y aquí no hay arrecifes de coral. Sin embargo, la biomasa marina es muy rica aquí. Los trabajos que estamos llevando a cabo en el Museo Atlántico van dirigidos a fomentar la proliferación de peces, crustáceos, esponjas, y atraer a vida microscópica.

 

 Jason deCaires Taylor. inmigration 

 

E.C.: Su escultura La patera reune significados opuestos del mar: unión y separación, destrucción y creación... Después de tantos años vinculado al mar ¿Qué significado tiene para usted?

Jason deCaires Taylor: En realidad, esta pieza lleva como nombre La Balsa de Lampedusa. Mi idea primera fue plantear la problemática de la inmigración a través de la interpretación de una obra de arte: La Balsa de Medusa, pintada por Theodore Gericáult sobre 1819. Este cuadro se convirtió en icono del romanticismo francés porque el pintor eligió retratar un acontecimiento polémico de la época: la tragedia sufrida por el buque de guerra francés Medusa, cuando navegaba rumbo al puerto de Senegal, en su misión de colonizar los territorios recién recuperados en África. La magnitud de las pérdidas humanas y la criminal negligencia de los responsables de la embarcación produjeron un escándalo en la opinión pública. Más de un centenar de personas se apiñaron en una balsa, la cual se sumergió parcialmente una vez que fue cargada, quedando a la deriva. Es la escena que retrata la famosa pintura.

La catástrofe del Medusa se produjo, por lo tanto, como consecuencia de un acto imperialista, basado en la recuperación de las colonias africanas. Entonces el Gobierno de Francia abandonó a sus marineros, al igual que nuestras comunidades están abandonando el sentimiento humanitario ante la llegada de inmigrantes, especialmente africanos, que se embarcan en las condiciones más difíciles con la esperanza de llegar a algunas de las costas Europeas más accesibles, entre las que se encuentra la isla italiana de Lampedusa o las islas Canarias. La situación es determinante aquí, porque es una de las puertas principales a Europa. Debido a la proximidad geográfica, a Lanzarote llegan multitud de pateras procedentes de Senegal. En la escultura La Balsa de Lampedusa, he recreado el mismo tipo de barco como el que ha llegado a las costas de Lanzarote y La Graciosa en los últimos diez años.

Pienso que, en realidad, todos somos inmigrantes. Forma parte de la condición humana buscar más allá, tratar de prosperar. Pero la sociedad moderna está constituida de modo que lo que incita a emigrar a unos, y las condiciones en las que lo hacen, en nada tienen que ver con las de otros países más desarrollados. Aquí, en Lanzarote, estos contrastes se ven muy claramente. Y al mismo tiempo se produce una mezcla cultural heterogénea, con fuerte influencia de la cultura española, inglesa, africana y sudamericana.

 

 silent evolution. Jason deCaires Taylor 

 

E.C.: ¿Cree que el mar se ha convertido en una suerte de cementerio marino?

Jason deCaires Taylor: No. En realidad creo lo contrario. Es cierto que la salud del océano está en riesgo, y con él la del planeta. Pero quiero pensar que estamos más bien ante el comienzo de la vida, no ante el final. Aunque también es cierto que si seguimos ignorando la demanda del mar, lo que acabará pasando será más bien un cementerio humano.  Me estoy acordando ahora de una frase de Cousteau que decía “El mar, el gran unificador, es la única esperanza del hombre. Ahora, como nunca antes, la vieja frase tiene un significado literal: estamos todos en el mismo barco”. Así que creo que es responsabilidad de todos cuidar de nuestro mar y nuestro medio ambiente. Y trato de proyectar este mensaje a través de mi trabajo.

 Jason deCaires Taylor.  Dinner under water 

 

E.C.: Engendra una nueva realidad de conocimiento creando nuevos mundos de experiencia que nos permiten conocer más sobre nosotros y la naturaleza. Gracias a la Arqueología submarina tenemos documentación de civilizaciones pasadas. ¿Pretende que sus esculturas sean una forma de conocimiento de nuestra cultura actual?

Jason deCaires Taylor: Sí, considero que a través de la creación escultórica se puede hacer algo así como arqueología contemporánea. Me gustaría que, en el futuro, quizá dentro de unos cientos de años, las  esculturas cuenten algo de este tiempo a través de datos como la indumentaria o los accesorios que he atribuido como, por ejemplo, las cámaras de fotos. Se trata de un dato al que he dado bastante importancia últimamente. A la vez que retratan a las figuras, estos objetos contextualizan también la sociedad en que vivimos, revelando algo de su conducta, de su comportamiento social. En las instalaciones que estamos llevando a cabo ahora salen a la luz conceptos como el automatismo y la individualización que, en mi opinión, caracterizan a la sociedad contemporánea. Estas connotaciones aparecen cuando decido, por ejemplo, que el grupo de humanos camine hacia el frente con los ojos cerrados, evitando que las figuras interactúen entre sí, o cuando decido que unos estén sumergidos en aparatos digitales y otros obcecados en capturar la realidad que los rodea mediante cámaras y “selfies”. 

De forma análoga a cómo los habitantes de Pompeya fueron congelados tras la erupción del volcán, trato de petrificar a gente corriente en su cotidianeidad. Esto me ayuda a percibir desde una perspectiva más alejada la sociedad en que vivimos y el tipo de vida que llevamos, como si observara nuestra civilización humana desde unos prismáticos extraterrestres. 

 

 Jason deCaires Taylor. Sculpture           Jason deCaires Taylor. walk on water 

 

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- Entrevista a Jason deCaires Taylor -                    - Página principal: Alejandra de Argos - 

 Autor: Elena Cué

 

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Martín Chirino (Las Palmas, 1925), creció en la playa de Las Canteras sintiendo la arena, el mar y la brisa mientras observaba un horizonte que soñaba mover. Lo telúrico, lo ancestral y lo mítico de su lugar de origen purifica a fuego el alma del forjador para tomar una nueva forma en la materia, en este caso en hierro, surgido de lo mas profundo del interior de este escultor del viento. El lugar particular le ha enraizado a lo primigeneo y sus sueños y anhelos le han llevado a lo universal. La espiral, símbolo del origen y formación del universo definen a este artista en busca constante de la verdad.

"Mira esta escultura, voy a hacer con ella un homenaje a Picasso. Mira lo bonito que va a quedar lo que esta debajo, que son las sombras. Es facil dibujar o pintar sombras, pero el desafío para un escultor es materializarlas, darles un peso corporeo".

¿Por qué no me habla de cuales han sido las sombras de su vida? 
 
Fíjate que yo creo que todos llevamos un personaje dentro que nos da respuestas y que nos cuestiona, es un personaje con el que tu dialogas. Yo soy una persona calmada porque las respuestas las voy buscando en mi y me afecta muy poco el entorno. Eso lo vi muy joven al leer el Demian de Herman Hesse, que me impactó en el doble sentido de que el protagonista hablaba  todo el tiempo consigo mismo y fue  capaz de aflorar una verdad extraida de la realidad...
 
 
¿Y cuando descubrió a su otro? 
 
Date cuenta de que soy el numero 12 de mi familia. Yo era un crío que vivía en una casa muy grande, en la playa de Las Canteras y de pequeño me busqué mi sitio, mi refugio, en una habitación perdida, y allí ocurrían otras cosas. Y yo creo que ahí se fue forjando mi otra personalidad. Me solia sentar a caballo encima de una puerta de una habitación donde se guardaban las sabanas y yo me escondía allí siempre.
 
Y con tantos hermanos ¿cómo era la relación con su madre?
 
Muy buena porque mi madre era hija única, se casó con mi padre y empezó a tener hijos. Leía a Balzac que le encantaba, porque contaba cosas muy interesantes y que reflejaban la vida misma. Ella no tenía un criterio literario sino una pasión por leer todo. Y se lo leía a la gente con la que trabajaba en la casa. Mi madre era una persona muy especial y me llevé muy bien con ella toda la vida. Era muy calmada, muy suave, pero tenía fuerza dentro de ella.
 
 Martin Chirino escultura  
 
¿Qué es lo que añora?
 
Yo creo que me falta un lugar a donde pertenecer y donde ser. Y toda mi trayectoria vital y artística está condicionada por esa busqueda. 
 
 
¿Qué dicurso cree que ha tenido su obra a lo largo de su vida?
 
 
Mi inspiración nunca ha sido divina, mi inspiración es la vida misma; es decir: estoy hablando de una espiral que es identitaria, porque es la de mi tierra y me hace sentirme canario. Un día me pregunte  por qué y al final me doy cuenta de que mi capacidad de fábula es la de cualquiera, pero lo que yo  realmente he hecho es mirar y mirar de una forma exhaustiva. Así me puse a estudiar toda la trayectoria de la espiral, no solo en mi pueblo, sino de otros, y como, de pronto te das cuenta que no has descubierto todo lo que buscabas en ninguno de ellos. Lo más que se puede decir es que la espiral es un símbolo cultural y, aunque nadie sabe por qué esta presente en todo el universo.
 
 
 
De Canarias se instaló en Madrid donde residió varios años y después se fue a Nueva York...
 
De Madrid acabe yendome a  Nueva York, pero antes, hubo un contacto definitivo para ello: el poeta John Ashbery, que había venido a la España de Franco con Frank Ohára, los dos juntos. El traductor de ambos fui yo porque no había mucha gente que hablara ingles en esa época en España. Venían pocos días y tenían que montar una exposición en el MoMa y como yo les traducia, Juana Mordo siempre se enfadaba conmigo porque pensaba que no le había dicho lo que ella quería.
 
 
 
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Ha sido un lector ávido, ¿qué escritores le han marcado?
 
Muchísimos, pero Joyce fue una pasión mía, además lo leía en ingles. Incluso me fui a Irlanda, a Dublín, después de leer Dublineses, a ver si conseguía saber algo de aquello. No me enteré de nada. Yo me preguntaba donde están los dublineses de Dublineses. Pero los dublineses de Joyce en el sentido más exquisito no los conocí. Ya era tarde, no era el momento histórico. 
 
 
Comentó que fue el causante de su locura...
 
Hasta que conseguí entender un poquito de Finnegans Wake, una obra imposible que luego he conseguido traducir a mi visión de hombre latino. Por eso es muy bonito cuando en el Ulisses, Joyce se coloca en esa posición tan extraña como si hubiera sido Dios. Era muy difícil lo que se planteaba para lograr un pensamiento que fuera total, y eso no lo consiguió ni lo consigue nadie. 
 
Pero se intenta...
 
Fíjate que a lo mejor nuestra infelicidad esta ahí.
 
Y a parte de Joyce, que escritores le han marcado.
 
Ortega y Gasset, me enseño a encontrar un modo de expresión. Para mi fue extraordinario yo creo que no hay nadie que haya manejado mejor el castellano, de manera tan coherente y tan perfecta como Ortega y Gasset. He tenido pasión por el, incluso El espectador lo he llevado conmigo como si fuera un tebeo. Luego hay poetas, como  Antonio Machado que sigo constantemente su pensamiento y sus metáforas.
 
 
 
 Lady Harimaguada-Chirino-Las Palmas de Gran Canaria 
 
 
 
¿Y escribe?
 
A mi nunca me ha gustado ser escritor porque me da miedo, porque la palabra escrita tiene sus problemas porque expresas el pensamiento. El rigor no me lo permite. Escribo para mi, cosas sobre mi, lo que yo se, lo que yo siento, lo que pienso. Es como si me hubiera escrito yo mismo.
 
 
¿Y esa frase suya de que no hace escultura sino que escribe escultura?
 
Quiere decir que a la vez que las hago tengo que desarrollar un discurso coherente para que se entienda, es como si las escribiera. Voy escribiendo en papeles sobre las circunstancias, una frase bonita, lo que me parece, voy interelacionándolo todo a ver que lo que pasa, es una manera de entenderlo.
 
 
 
 Martín-Chirino.-La-morateña-1997 
 
 
 
 
¿Se tambalearon sus valores como consecuencia de haber vivido una época tan convulsa como la que vivió?
 
Con los valores no se nace sino que los vas adquiriendo o los mejoras con el tiempo, te enriquece. Evidentemente, yo como todos he tenido grandes problemas por haber creido a pies júntillas algo que no estaba demostrado. Lo que diga la Iglesia es transitable por decirlo de alguna manera, conversable, y todo lo que es conversable está sometido a la posibilidad de ese cambio pero uno tiene que estar consciente y entonces dar el paso adelante y colocarse en la otra situación. Los valores más elementales son los que me enseñó mi madre, me enseñó a ser religioso y no quiero fallarle por eso prefiero creer que no creer, es una elección, lo que hago por el respeto que le debo a mi madre. Porque yo si que quiero venerar cosas, quiero respetar...
 
¿Pero lo siente? O a base de querer ha conseguido mantener...
 
No, porque yo creo que el pensamiento no solo está sometido a la pasión sino también al cerebro, quiere decir, yo he dicho la palabra venerar, venerar es algo que tú te impones, pero no, tengo una posibilidad de exigencia conmigo mismo como cualquiera.
 
No estamos hablando entonces de fe sino de una imposición racional y un querer...
 
Utilizar mi cerebro para seguir manteniendo la fe en unos valores, por amor a mi madre.
 
Para mantenerlo hay que ejercitarlo ¿lo ejercita conscientemente?
 
Claro, yo siento un gran respeto por los demás y mi madre es la persona que más respeto en el mundo porque me enseñó cosas que me produjeron gran felicidad cuando era pequeño y cuando fui mayor siguió siendo mi amiga, una persona que me quería y ella me decía: tienes que respetar mucho a los demás para que te respeten.
 
 
A parte de su madre ¿quiénes son las personas que más le han impresionado en su vida? 
 
Una es más frívola y la otra puede ser como más ficticia porque pertenece al mundo del arte.  Una es Donatelo que es un personaje que me impresiona, siempre me ha dejado loco y su obra me deja aterrado cuando lo veo. La otra es Greta Garbo, un símbolo para mi, una imagen fría, intocable, me gustaba tanto... 
 
¿A  qué cosas ha permanecido fiel después de una alta edad? 
 
Creo que lo único que a mi me ha importado toda mi vida es ser un liberal de verdad, ser consecuentemente liberal y entender que incluso aquello que me destruye, si es bueno, es mejor. 
 
 
 
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      - Entrevista a Martin Chirino -                                        - Página principal: Alejandra de Argos -

 Autor: Elena Cué

 

   Bernard-Kouchner-representant-a-l-ONU-pour-Haiti  

 

Es difícil que personajes con una vida tan fecunda como la del médico y político francés Bernard Kouchner (Aviñon-1939) no provoquen admiración y controversia. Su vida política, al margen del activismo en el mítico Mayo del 68, se desarrolló al ocupar cargos ministeriales en los gobiernos de    Miterrand y de Sarkozy, lo que demuestra su independecia. Además, ha sido Administrador civil y Alto Representante de la ONU para Kosovo (1999-2001). Cuenta también en su haber con numerosos libros, articulos y ensayos publicados. Pero lo más destacable es su faceta humanitaria que empieza cuando en 1968 viaja con el Comité Internacional de la Cruz Roja a Biafra, Nigeria. Esta experiencia que le marcará profundamente, le llevará a fundar la organización no gubernamental Médicos sin Fronteras (1971), lo que le hará merecedor en 1999 del Premio Nobel de la Paz. También ha sido fundador de Médicos del Mundo (1980). Kouchner ha estado presente desde sus inicios en la mayoría de las grandes catastrofes naturales y políticas del mundo para  socorrer y paliar el dolor de las víctimas civiles de guerras y cataclismos. 

Nos encontramos sobrevolando territorio africano, donde todo empezó. ¿Cuál cree que es el futuro de África?

Al margen de los antecedenes de su propia historia, la de su colonización, y su descolonización, el futuro de África se enfrenta a una gran transformación, un gran cambio, un gran salto en el siglo XXI. En primer lugar, la población de África es importante. Sabemos que en el próximo siglo llegarán a 2.000 millones –antes de finales del siglo XXI–, lo que quiere decir un enorme potencial para la gente. ¿Será posible darles una educación suficiente, dado el tamaño de la población? Sí, yo tengo la esperanza de que se hará con el esfuerzo internacional. 

En 1979 fletó un barco hospital, llamado Île de Lumière, con el encargo de ayudar a los refugiados políticos que huían del régimen comunista de Vietnam en pequeñas embarcaciones. ¿Piensa que hoy día el Île de Lumière sería una utopía, teniendo en cuenta los miles de africanos que se lanzan al mar en busca de un futuro mejor?

“Sí. Antes estábamos hablando de cómo está cambiando África a lo largo del siglo, pero hoy en día, la cuestión más importante para ellos –y en cierto modo también para nosotros– (no es la única, pero sí una cuestión importante), es la emigración. ¿Qué se supone que tenemos que hacer frente a la emigración? En primer lugar, no podemos detener la marea. Se tardará tiempo; se tardará años y años. Porque la gente no está viniendo aquí, a Europa, por el gusto de conocer el país, sino que se ve obligada por la pobreza, por la miseria. Están huyendo de la miseria porque no hay futuro –futuro inmediato– para sus familias, y tienen que alimentarlas. En algunos países, como Mali, es culturalmente necesario marcharse e ir a Francia. Y hay lugares en los que, cuando se está llegando a la edad adulta, hay que irse y encontrar un trabajo para mandar dinero a la familia. Este es el primer punto: no vienen para complacernos ni para luchar contra nosotros. Vienen porque la miseria es enorme, inmensa. El segundo es la información que reciben de la televisión y los medios de comunicación que hace que quieran buscar un futuro mejor. Creen que, al llegar a Europa, encontrarán un trabajo inmediatamente y se harán ricos, pero eso no es cierto, porque estamos atravesando una gran crisis. Incluso en nuestro país el paro es un grave problema. Así que la combinación de paro e inmigración es algo muy difícil. No debemos confundir la migración general con la solicitud de asilo. Aquellas personas que escapan de una guerra, una dictadura, aquellos que no pueden volver a casa sin poner en riesgo su vida, ser encarcelados o torturados deben ser aceptados por la Convención de Ginebra (1951). Estamos hablando aquí de migración económica, no protegidos por el Convenio. 

Pero, primero, no podemos mezclar, porque es imposible; intelectualmente no podemos hacerlo por consideración hacia la gente que está muriendo en el Mediterráneo. Todos los inmigrantes huyen por motivos económicos, y no políticos. Son ilegales, así que tenemos que rescatarlos. Es una obligación moral. Es algo muy difícil de explicar a la gente, y esa es la razón por la que, como estamos rechazando la emigración masiva, la gente cree que no deberíamos aceptarlos. Hay quien piensa que no tenemos por qué enviarles un flotador o un chaleco salvavidas. No, aunque estén viniendo a Italia, o a Francia, o a España, no podemos limitarnos a dejarlos morir.

Por lo tanto, la respuesta debería llegar de Europa, tenemos que compartir la carga, no dejar que que los italianos los acojan a todos. Y necesitamos dar una respuesta a la propuesta que ha hecho la nueva comisión, la comisión Russell. Los 28 países tienen que cambiar. Y hacer los números adecuados. Recuerdo que para mi país eran unas 7.000 personas. No es tanto. Actualmente somos 67 millones. O sea, los 28 países tienen que participar en el reparto. 

Hay que compartir la carga y luego, de acuerdo con el Tratado de Schengen, que crucen las fronteras y lleguen, por decir algo, a Suecia. Esa es mi respuesta. Deberíamos pensar que no ayudarles en el mar porque la emigración es un problema es ser cómplices de asesinato. ¿Tenemos que cambiar y dar una nueva respuesta a la convención general? Yo lo creo así. Será muy difícil, pero deberíamos hacerlo”.

 

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¿Qué piensa que sucederá con ISIS? Hablemos del Estado Islamico...

“Es una larga historia, pero, en resumen, creo que habrá un nuevo Estado en algún lugar entre Siria e Irak. Le corresponde a la población local combatir contra él, como han hecho los kurdos. Y a mí la forma de los kurdos de combatir al EI me inspira mucha confianza, pero nosotros –y esto es un imperativo– deberíamos ayudarles a luchar. Lo hemos intentado; los estadounidenses más que nosotros, pero lo hemos intentado. Intervinimos en Irak y en todas partes, pero no fue un gran éxito. Los pobres estadounidenses han perdido todas las guerras: Vietnam, Afganistán, y, por supuesto, Irak. Así que enviar tropas de tierra no es una solución para nosotros, desde luego que no. Nada de tropas de tierra, por el momento.

Pero si hubiese una auténtica invasión, la respuesta de bombardear el país como los saudíes han hecho en Yemen, sería otro fracaso. Han matado a más civiles que militares. Tenemos que tener en cuenta la guerra interna entre chiíes y suníes. En la actualidad el Estado Islámico, desgraciadamente para las víctimas, está matando a musulmanes. Incluso si el peligro es un peligro mundial, está matando a musulmanes, así que los musulmanes deberían reaccionar con nuestra ayuda. ¿Y con respecto a su futuro? No lo sé. Creo que no hay futuro para gente tan brutal como ellos. Hace unos meses me quedé muy impresionado cuando fui a Siria a ver a una mujer kurda que combatía como comandante en jefe en la ciudad de Kobane. Tenía a su mando a 1.000 hombres y mujeres. Estaban resistiendo al Estado Islámico y lo derrotaron con un poco de ayuda francesa y mucha más estadounidense. Creo que vamos a ver cómo Bachar el Asad, en Siria, no resistirá mucho más; pienso que va a ser sustituido por otro. El problema es Irán combatiendo también al EI. Irán es un país chií que lucha contra el EI, que son suníes, lo cual es un círculo vicioso.

En 1971, desde Médicos sin Fronteras, se convirtió en un fervoroso defensor del concepto de intervención humanitaria con el fin de proteger a la población civil de un Estado soberano en países desprotegidos que se enfrentaban a una guerra civil, al hambre o al genocidio. ¿Piensa que ha sido eficaz? ¿Qué aspectos cree que se podrían mejorar?

“A veces ha sido eficaz, como en Kosovo y en Bosnia. Otras, ha sido negativo, como en Irak. Convencimos a la ONU de que votase a favor de la resolución francesa sobre el derecho a intervenir, porque, según mi experiencia, era necesario para evitar la guerra. No obstante, nunca tuvimos mucho éxito con la prevención, excepto en Macedonia. Allí, en plena guerra de los Balcanes, enviamos tan solo a unos cientos de efectivos, sobre todo estadounidenses. Detuvimos los combates sobre todo mediante la prevención. Pero, por lo demás, cuando intervenimos siempre es demasiado tarde, siempre es después de la masacre.

Así que creo que por lo que respecta al futuro del derecho a intervenir para proteger a la población de las masacres, por desgracia, siempre hemos esperado a que estas ocurriesen y luego hemos reaccionado. No siempre hemos tenido éxito, ni mucho menos. ¿Se puede decir que la de Libia haya sido una buena intervención? Para proteger Bengasi, la segunda ciudad de Libia, contra los violentos bombardeos de los tanques de Gadafi, el derecho a proteger a la población no es vinculante ni está en vigor en absoluto. Teníamos que tener un acuerdo referente a las fronteras, y para quedarnos y ayudar a la gente, con el consentimiento de la ONU. El derecho a intervenir debería pasar por el Consejo de Seguridad. Sin un acuerdo mundial, cualquier autorización viene siempre del único organismo respetuoso internacional, que es la ONU. 

Así que creo que hay un futuro para ello si podemos decir a la gente que hay riesgo de una masacre en algún sitio y debemos intentar detener antes los combates. Es algo muy, muy difícil. De lo contrario, seguiremos presenciado matanzas por todas partes. ¿Era posible proteger a la gente de Irak? Sí, el primer éxito fue expulsar a Sadam Husein: pero después, los chiíes eran mayoría en el país, así que después de elegir a Allawi, que era laico, se eligió a Al Maliki. Este utilizó el chiísmo para vengarse de los suníes, así que tampoco aquí fue un caso positivo.

La pregunta de si existe un dictador bueno es una pregunta mal planteada, porque, por supuesto, para la gente parecía que había apaciguado la situación, pero era algo que no iba a funcionar eternamente. ¿Se puede decir que fue mejor? Yo digo que no, pero hay quien responde diciendo que la gente era mucho más feliz con la dictadura. Es la eterna pregunta para un médico, y no olvide que éramos médicos. Los médicos no pueden aceptar las masacres; sencillamente, no pueden. Pero esa es la razón por la que, para mí, el concepto de humanitarismo siempre es un poco político. Proteger a la gente es político, y por supuesto, el acceso humanitario es difícil. Mi respuesta es que sí que tenemos que proteger, sí que tenemos que actuar mediante la prevención, y también mediante la información y la educación”.

 

 Bernard Kouchner 

 

¿Cómo logró hacer más por los derechos humanos? ¿Utilizando su plataforma política o a través de su labor humanitaria?

“Creo que es muy complejo hacer balance de cualquier injerencia en los llamados asuntos políticos. Los derechos humanos son políticos, y tardaremos muchos años en explicar que la solución a las masacres no es ahorcar a gente o utilizar las armas. No hay futuro para el Estado Islámico. Al mismo tiempo, hay una especie de terror interior, y si se acepta el terror, ¿se puede sobrevivir? Al principio sí, pero al cabo de un tiempo, no, así que no hay futuro para eso. Estoy a favor de los derechos humanos y de respetar la vida humana. Estoy de acuerdo en que la religión, como proceso de paz, puede funcionar, pero como lucha contra otra religión, no.

Por eso concebimos el derecho a intervenir como una especie de deber médico, pero también un deber político. Los pasaportes médicos eran necesarios para acceder a las personas en peligro, para acceder a las víctimas. ¿Era suficiente? No, pero sin una visión política era imposible forzar la puerta. Los derechos humanos afectaban a la sensibilidad médica; el acceso médico era adicional. ¿Era una perspectiva política? Sí. ¿Y era algo netamente político? De ninguna manera. Es imposible. ¿Es un deber político salvar a la gente en el mar? No, no lo es. Es un deber humano. Y el derecho a la injerencia era una intervención humana, por las víctimas. No es perfecto, pero es mejor que antes.

Tiene grandes similitudes con el Dctr. Schweitzer, médico que ejerció su profesión atendiendo enfermos en Africa y obtuvo también el Premio Nobel de la Paz en 1952. Sus motivaciones fueron devolver a la vida lo que de ella había recibido. ¿Es éste su caso? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿O se definiría usted más como "un afirmador de la vida"  y de los valores vitales?   

“Sí, que casualidad, estaba escribiendo un libro sobre Schweitzer. Es una persona muy interesante, el pionero de esta clase de intervención humanitaria. Sus motivos no eran los mismos que los nuestros: él era un hombre religioso; era médico y protestante. Yo diría que sí, que él ha sido uno de nuestros modelos, y un buen modelo. Mucha gente estaba indignada porque no usaba la medicina moderna. Pero también fue algo bueno; utilizó los métodos de la cultura de la gente de Gabón. Por supuesto, visité su despacho en Lambaréné, me senté a su mesa y sentí una profunda admiración. Todavía no he acabado mi libro sobre él, pero Schweitzer nos dio un buen ejemplo para su época, que era la época colonial”.

Pero, ¿qué nos dice de sus propias motivaciones?

“Claro, mis motivaciones son similares, pero eso fue después de la Segunda Guerra Mundial y después del Holocausto. Como le he dicho, nadie reaccionó contra el Holocausto. Cuando yo estaba en Biafra, durante la guerra con Nigeria, vi llegar a nuestro hospital a centenares de personas. Los bombardeos se dirigían contra la población civil. Había un bloqueo, así que el hambre estaba matando a los bebés por millares. Nosotros éramos médicos, teníamos que reaccionar y protestar. Lo hicimos, y algunos de nosotros creamos Médicos sin Fronteras. Tengo que mencionar a Max Recamier, cofundador junto conmigo, que no era una persona nada política. Era un hombre religioso, un católico. Pero era médico, así que colaboramos. Nuestra motivación era más o menos la misma, pero para mí era muy importante ya que mis abuelos murieron en Auschwitz y nadie protestó. Era otra época, pero Schweitzer fue un buen ejemplo. No el ejemplo perfecto, porque eso no existe”.

¿Cree que hay solución al conflicto israelí?

“Sí. La solución es la creación de un Estado palestino. Así de fácil. Pero, ¿será posible? No puedo resumirlo de forma simple, no sé si es demasiado tarde. Pero la seguridad de los israelíes es la seguridad de los palestinos. El Estado palestino protegería a Israel, e Israel protegería al Estado palestino. Es tan evidente que resulta ridículo buscar otra solución. No hay otra. Por ahora, el Ejército israelí es más fuerte que el otro, pero no será así para siempre. Por lo tanto, la solución tiene que ser intermedia. No quiero decir que, para Irak o Irán, sea fácil aceptarla, pero la creación de un Estado palestino es el principio de todas las soluciones. Estamos realmente ante una emergencia. Desgraciadamente –en mi opinión– los israelíes han votado a Netanyahu. Pero mis amigos Tzipi Livni e Isaac Herzog, líderes del Partido Laborista israelí, están a favor del Estado palestino, y tienen razón.

Por otra parte, ahora Mahmoud Abbas es un anciano. La nueva generación realmente quiere un Estado palestino, reconocen al pueblo de Israel. No solo eso, sino que se reúnen con ellos cada día. Es ridículo. Es un crimen enorme no reconocer el Estado palestino. Conozco la historia de Israel. Sí, tienen derecho a la vida, el derecho a que se les proteja. Esta es mi solución, eso es todo. Al mismo tiempo, es muy difícil entender la actitud política estadounidense al respecto, pero el presidente Obama quiere firmar un documento con Irán. No puedo estar contra la paz; es mejor que la guerra. Veamos: si Irán está en proceso de desarrollar un arma nuclear, eso es un peligro para Israel. Creo que firmar –si es que se firma– a finales de este mes o a principios de junio, será un avance. Gaza era inaceptable. Sé que Hamás no está a favor de la paz, pero la OLP sí, así que pongámonos del lado de la OLP”.

¿Qué piensa de la postura de Netanyahu?

“Netanyahu está en contra de la paz y a favor de ampliar las fronteras para facilitar el asentamiento. Nosotros éramos partidarios del acuerdo con el anterior Gobierno. Estoy decididamente a favor de la existencia del Estado de Israel, decididamente a favor. Pero la base del Estado palestino está mostrando que ellos no son el país que está minando a Israel, en absoluto”.

Acaba de volver de Ucrania. ¿Qué fue a hacer allí?

“No sé si al final lo haré, pero estaba encargado de ofrecer un plan para cambiar totalmente el sistema sanitario del país, como se hizo en la Unión Soviética y en Rusia. Se trata de un plan estatal. Creo que deberíamos combinar intervención pública y privada bajo ciertas normas y con seguro sanitario privado bajo supervisión pública. Veremos, pero hay un problema con Putin, que no fue responsable de la separación de Ucrania de Rusia. Fueron Gorbachov y Yeltsin. No sé; tenemos un problema, y la solución no es la guerra contra Rusia, desde luego que no. ¿Lo son las sanciones económicas? En parte, sí. Y dialogar y dialogar, como solemos decir; la diplomacia”.

¿Qué proyectos tiene para el futuro? ¿Tal vez un libro? 

“Quiero tomarme algún tiempo para pensar sobre –es muy arrogante por mi parte decirlo– mi experiencia en combinar lo político con lo humanitario; tener confianza en la gente y, al mismo tiempo, descubrir que la gente ama la guerra. Para ellos es la experiencia más excitante, como una fusión y una mezcla permanente de hormonas masculinas a lo largo de la historia. Aunque lo estoy diciendo como una especie de caricatura, tal vez sea verdad. Pero creo firmemente que no se puede separar la intervención humanitaria de la política. Quiero que los que se dedican a la política sean un poco más humanitarios, y los que se dedican al humanitarismo, un poco más políticos. Pero hay interés en mantenerlos separados.

¿Y sabe por qué? Por el poder. Tener grandes ONG te da poder. No todos somos como Bill Gates. Él es un buen ejemplo. No quiero insistir demasiado, pero recuerde lo que dije en la primera pregunta acerca de desarrollar África. Desarrollo y más desarrollo; inversión y más inversión. Esa es la respuesta en vez de dejarlos morir en el mar, absolutamente. Al principio damos pasos minúsculos; empezamos con el humanitarismo, pero esa no es la solución para el desarrollo. Es una especie de generosidad y de caridad. De acuerdo, es preferible a dejarlos morir, pero no es la solución. La solución es el desarrollo. Ha sido una buena señal de la modernización en África. Pero bueno, ya veremos, porque la solución no es ser médico en lugar de que lo sean ellos, o inventar medicamentos para venderlos a precios elevados”.

 

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¿Puede contarme algo más sobre cómo nació Médicos sin Fronteras?

“Éramos jóvenes médicos europeos que íbamos allí; médicos franceses. Esa es la razón de que fuésemos: éramos médicos franceses y veníamos de un país rico, un país donde habíamos recibido una buena formación, habíamos recibido títulos, y trabajábamos en buenos hospitales, en Francia. ¿Y qué descubrimos? La realidad del mundo. Descubrimos que, en esas circunstancias, nuestra formación no sabía decirnos qué hacer... lo que teníamos que hacer. ¿Cómo reaccionamos? Descubrimos que había gente que moría de hambre, de miseria. Por supuesto, también moría a causa de las bombas. Descubrimos una palabra: bomba. Bombardeaban a la gente de los pueblos, ametrallaban todas las carreteras y apuntaban a los niños. Los derechos humanos se violaban a diario. Por supuesto, era una guerra civil. Así que, ¿qué se suponía que teníamos que hacer? Cuidar de las víctimas. Y eso hicimos: cuidamos a las víctimas de los bombardeos. 

 

Elena Cué entrevista a Bernard Kouchner

 

- Entrevista a Bernard Kouchner -                       - Página principal: Alejandra de Argos -

 

 Autor: Elena Cué

 

  Jean-Nouvel 

 

El estudio en Paris del arquitecto Jean Nouvel (Fumel, Francia-1945) es el lugar de encuentro para empezar una entrevista con uno de los miembros del reducido club de arquitectos que han sido reconocidos con los premios más importantes de arquitectura del mundo, como son el Premio Imperial de Japón, la Medalla de Oro del Riba, el Premio Pritker, el Premio Aga Khan o el Premio de la Fundación Wolf de las Artes. 

 

Podríamos empezar hablando de su relación con el arquitecto antilecorbusiano Claude Parent y de su participación activa en Mayo del 68 hacia el modelo educacional de la École des Beaux-Arts de Paris.

Descubrí su estudio que era uno de los más creativos en aquella época y donde, con Paul Virilio, su socio, se desarrolló una nueva teoría sobre la arquitectura. Paul Virilio se convirtió en un filósofo y en un pensador muy conocido. Y por supuesto participé en la agitación intelectual de Mayo del 68. Y también me dejó una huella en mi arquitectura en el modo de criticar la forma en la que estaban hechas las ciudades francesas. Y algunos años después, junto con otros, creamos el “Movimiento Marzo del 76”, que pedía que se dejasen de hacer las ciudades francesas siguiendo el mismo modelo. Y tras esto, se creó el sindicato de arquitectura. Era una época de efervescencia intelectual. 

 

¿Cómo definiría su pensamiento arquitectónico?    

Pienso que es como la petrificación de un momento cultural, lo que quiere decir que, cada generación, en el fondo, tiene que hacer su trabajo. Las ciudades están hechas con una sucesión de testimonios que se construyen. Y esos testimonios son la petrificación, de hecho, de lo que le gustaba a algunas generaciones, las técnicas de una época, su uso, su relación con el arte. Y me he pasado la vida luchando contra ciertas formas de academicismo, porque, en realidad, hay toda una academia que tiende a reproducir los modelos del pasado: las peores cosas, en los peores casos, y a hacer pastiche. El pastiche, de hecho, siempre es una degradación de lo que era verdad en una época anterior. Queda el fantasma, una vaga proporción. Considero que  cada lugar merece una reflexión totalmente específica. 

Además, para mí, cada proyecto es el inicio de una aventura y, evidentemente, al principio nunca sé adónde voy. No empiezo con una idea preconcebida. Empiezo siempre con la esperanza de que ese lugar y ese momento y las personas con las que me voy a encontrar en ese instante van a aportar algo que es totalmente único; y esta especificidad y esta singularidad es un ataque en toda regla contra la clonación. En este sentido, hay algo que ha empeorado la situación: el desarrollo de la informática, porque ahora todos los parámetros están disponibles. Por tanto, se puede diseñar un edificio en unas horas a partir de  los elementos preestablecidos: da igual que sean viviendas, oficinas o centros comerciales. Se escoge entre lo que hay, se modifica algún parámetro y ya está todo hecho. Por desgracia, vivimos un momento en el que falta materia gris.  No hay suficiente pensamiento, ni suficiente intención, ni suficiente amor en cada proyecto, por lo que los proyectos llegan de forma automática, así, sin alma. 

 

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En su trabajo trata de crear un espacio como prolongación mental de lo que se ve, un espacio de seducción, de misterio. ¿Qué hay de erotismo en su obra?      

Cuando no hay misterio, no hay seducción. La arquitectura es un misterio que hay que preservar. Si se muestra todo de una vez, nunca ocurrirá nada. Ocultar, es sin duda una de las recetas del erotismo, y, por tanto, de la arquitectura erótica. Si hablamos por ejemplo, de la Fundación Cartier, resulta evidente al poner sobre un plano dos cristales claros paralelos, imaginando cómo jugar con la superposición del reflejo de los árboles con los árboles y de las nubes con las nubes, lo que crea un misterioso desconcierto.

También está el hecho de jugar con una presencia de la naturaleza hasta el punto de que nos preguntamos si es realmente un jardín. Es un jardín en el que se han multiplicado las miles de especies naturales que están ahí juntas. Todas esas cosas, la interferencia con el sol, con la lluvia... crean unas sensaciones que no estamos acostumbrados a sentir. Es una simplicidad que, de hecho, esconde una enorme complejidad. La complejidad es lo que capta el lugar, los reflejos y también las porosidades, porque hay cristales esmerilados y apenas se ve lo que hay detrás. Cuando se ponen los estores desde el interior, se ve el paisaje que está impreso a través de ellos.

 

¿Todo eso es, al final, velar y desvelar? 

Tenemos que vivir una arquitectura de forma muy natural. No se trata solo de hacer cosas estruendosas. Pero el problema no es ese, el problema es encontrar una verdadera personalidad, identidad y adecuación a la pregunta planteada, que haga que estemos al mismo tiempo en algo muy singular y en algo natural, donde nos sentimos bien. Y la mayoría de las grandes arquitecturas no son, a priori, espectaculares. Se leen en su profundidad, son desconcertantes en determinados momentos, son ambiguas... Por tanto, se trata precisamente de elegir la forma de retener, la forma de mostrarse, la forma de esconderse, la forma de decir las cosas o de no decirlas, de sugerir y no formular nunca. Eso es el erotismo arquitectónico.   

 

Su trabajo es muy heterogéneo, sus edificios se adaptan al espacio, contexto y cultura donde van a coexistir. ¿En qué factores busca la inspiración?

La vida, la situación. Creo en una arquitectura de situación. La situación no significa solo el lugar. Significa los parámetros de un encuentro, de una aparición. En ese aspecto, soy un situacionista. Pero no creo que se pueda crear un edificio en sí. Un edificio no es una escultura, y normalmente no se desplaza. Algunos se desplazan, pero es muy poco frecuente. 

Pero creo que esos parámetros son totalmente inexpresables. Y, por tanto, siempre buscamos todo lo que puede cambiar un proyecto; cambiar quiere decir que debemos responder a muchas preguntas. Hay que saber algo y es que los arquitectos son siempre incompetentes y que todo su trabajo consiste en ser competentes. Cada vez que me plantean una pregunta, tiene que ser del otro lado de la calle. Hay muchas cosas que no sé. Por tanto, estamos obligados cada vez a escuchar, a tener en cuenta y a entender todos los parámetros de la pregunta planteada. Prácticamente en todas las situaciones, lo que siempre hay que hacer es cruzar una mirada exterior con una mirada interior.     

 

¿La suya? ¿Su mirada?

Una mirada. En general, la mía es exterior. A veces puede ser interior, pero es muy poco frecuente. Pero siempre busco exterioridades. Alguien que conoce muy bien un lugar o una profesión posee una visión desde el interior. Si llegas a una ciudad que nunca has visto, ves las cosas sin ver todas las posibilidades. Algo muy poético puede ser subrayado, puesto en evidencia y releído por los que están dentro como algo placentero. El trabajo del arquitecto es, en primer lugar, lo que yo llamo catálisis, es decir: hacer que las cosas se sitúen. Y cuando ese catalizador está ahí, las cosas pueden ocurrir probablemente con una pequeña chispa. Después hay un trabajo de simbiosis al coger todos esos datos que a veces son contradictorios. Hay que intentar encontrar una síntesis, una armonía.

 

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La primera vez que le conocí mostró su disgusto hacia el resultado final de la ampliación del Museo Reina Sofía ¿Podría exponer su descontento?     

No estaba contento. Me ocurre a menudo. Los contratos a veces no son totalmente claros, y las empresas tienen unos intereses que no son necesariamente los nuestros. Siempre ha sido así, pero antes el arquitecto tenía un cierto poder para hacerse respetar en ese tipo de cosas. Con el paso del tiempo y la evolución de la economía, hoy en día es algo mucho más complicado. En el Reina Sofía, quizás no estaba contento por algunas condiciones de ejecución en concreto, pero no estoy descontento en general por la naturaleza profunda del proyecto. Lo que más me disgustó fue que el Ayuntamiento prometió hacer una serie de cosas. Había un estudio de Álvaro Siza en el que se debía soterrar el tráfico delante del Reina Sofía. Entonces se hizo el proyecto basándose en la hipótesis de que eso se realizase. Lo que quiere decir, por consiguiente, que no existe en absoluto la misma relación de los peatones con el edificio, y, sobre todo, hay un efecto sonoro por el ruido de la calle, que reverbera en la techumbre y que se oye en el interior donde ya no existe en absoluto la misma calma. No se puede desarrollar la misma tranquilidad que había imaginado.

 

Sus principios estéticos recuerdan al artista James Turrel que explora las percepciones del espacio modificandolo a través de la luz. ¿Le interesa la línea de pensamiento de este artista?     

Turrel me interesa mucho. Turrel es alguien que trabaja con la luz, la inmaterialidad y la situación. Es un artista que juega totalmente con las situaciones. Sus obras no se pueden desplazar. Tienen sentido con respecto al lugar. No hablo de su cráter, que evidentemente está muy cerca de su visión del mundo sino también de la manera en que se coloca en cada lugar para encuadrar el cielo o para captar y crear unas luces que modifican la tipología y la topografía del lugar. 

Me gustan mucho los artistas que trabajan en función de las situaciones y no siempre sobre unos objetos que no se sabe muy bien dónde van. Con el desarrollo comercial del arte, me parece que existe una especie de verdad del arte que se expresa mejor cuando las obras se hacen in situ. Pertenecen a un lugar, o bien arquitectónico o bien geográfico. Por tanto, evidentemente todo el trabajo de James Turrel sobre el encuadre y sobre la luz me ha inspirado desde hace muchísimo tiempo.

 

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Ha construido numerosos edificios en España. ¿Con cuál de ellos ha disfrutado más?

En relación con lo que le he explicado, no quiero decirle cuál. Lo que le puedo decir en cualquier caso es que no puedo poner la Torre Agbar en Madrid. No funcionaría. Y, por ejemplo, la gente que no conoce Barcelona ve la Torre Agbar en revistas internacionales y no entiende nada. La Torre Agbar es totalmente catalana. No puede existir en otro lugar. Este modelo formal ha sido usado por los arquitectos catalanes desde hace varios siglos inspirados por los picos montañosos de  Montserrat forjados por el viento. Ese carácter fálico de los picos es impresionante cuando lo contemplamos en Montserrat. El hecho de haberlo creado a una escala urbana nunca vista en lo que respecta a la forma, y de haberla coloreado, también es un homenaje a Gaudí. Los catalanes y los barceloneses reconocieron inmediatamente que ese edificio formaba parte de su cultura y de su ADN, mientras que la gente a nivel internacional ve el símbolo fálico, nada más. Una especie de provocación sexual.

 

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La reciente inauguración de la Filarmónica de París ha tenido que abrir las puertas sin estar terminado su trabajo, pero ha sido un rotundo éxito. ¿Puede hablarme de este proyecto?  

La Filarmónica es un drama, es un melodrama. Es un proyecto que, normalmente, lo tiene todo para triunfar. Creo que es un proyecto que ha mostrado la innovación tipológica de la sala a nivel musical, a nivel de la apología del vacío que hay dentro, y todo el trabajo sobre la alegoría musical. Todo el mundo ha sentido eso. Por desgracia, el edificio en sí no está terminado, evidentemente. Por razones políticas y económicas han hecho algo que nunca se había hecho en Francia, porque  todos los edificios públicos se hacen con un organismo público que controla el uso del dinero. Y este lo hizo una asociación privada que decidió ocultar la evolución del coste. Por eso me dejaron de lado.

Para mí supone un enorme sufrimiento. Pero no me parece grave, porque yo puedo sufrir, estoy acostumbrado con esta profesión. Yo estoy aquí para defender el placer de todos los melómanos y de todos los niños que van a tener vocación gracias a este edificio. Por eso voy a luchar hasta el final para lograr que este edificio se realice correctamente y para que no me atribuyan monstruosidades sobre la manera en que se ha terminado, sobre los detalles y sobre todos los espacios públicos que hay alrededor. Estoy inmerso en una de las batallas de mi vida.  

 

Elena Cué entrevista Jean Nouvel   

      

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