Siete maneras de arder por Alejandra Cortina

Anka Moldovan regresa a Gijón con «Niebla Rota»

Escrito por staff
Publicado: 25 Septiembre 2026

La pintora rumana afincada en Asturias presenta en la galería Sala Sola una serie de paisajes brumosos habitados por figuras sin rostro. La muestra, que inauguró el 24 de septiembre, puede visitarse hasta el 16 de octubre.

 

Una de las piezas de la serie Niebla Rota, de Anka Moldovan, fechada en 2023

Una de las piezas de la serie ‘Niebla Rota’, de Anka Moldovan, fechada en 2023. Imágenes: Cortesía de la artista y Sala Sola Galería

 

No existe. La niebla rota no figura en ningún manual de meteorología: no hay fenómeno atmosférico que responda a ese nombre. Anka Moldovan (Cluj-Napoca, Rumanía, 1976) lo ha tomado prestado igualmente para titular la serie que presenta estos días en Gijón, y el desajuste es deliberado. Lo que nombra no es un estado del tiempo sino una conmoción emocional, un imposible físico que la pintura sí puede sostener.

Niebla Rota se inauguró el pasado 24 de septiembre en la galería Sala Sola, en la calle Pintor Mariano Moré, y podrá verse hasta el 16 de octubre. Supone el regreso de la artista a la ciudad, donde ya expuso junto a la poeta Ana Blandiana, y reúne una serie de paisajes que nos sitúan en una frontera incierta, envuelta en brumas y humedad.

Ni figurativa ni abstracta, la obra de Moldovan muestra personas presentes en no lugares, según la definición de Marc Augé: espacios funcionales, de tránsito, por los que se pasa sin estar y en los que nunca se permanece. Escenarios atemporales, de límites difusos, donde se impone la presencia de figuras que caminan hacia la abstracción.

Personas sin cara, pero con identidad

Afectos pasajeros, de Anka Moldovan

‘Afectos pasajeros’, de Anka Moldovan. Óleo sobre madera de tilo

 

Son personas sin cara, pero con identidad, desdibujadas hasta límites extremos. Tal vez para enseñarnos que detrás de cada rostro siempre aguarda la posibilidad de transformarse en otro, porque, al fin y al cabo, los protagonistas de estas historias siempre hemos sido nosotros.

En sus cuadros desaparece la línea del horizonte y se disuelven las fronteras del entorno. El paisaje brumoso se transforma así en un habitáculo mental donde el tiempo colectivo parece haberse detenido por completo. Sus personajes atraviesan tierra de nadie, tierra de nada, en la que, como en las paradojas cuánticas, lo material puede estar, desaparecer o ser tan tenue que cabalgue entre el ser y el no ser.

Ahí está la clave de la serie, y la artista la formula sin rodeos: para Moldovan la niebla no oculta el mundo, lo define. Sus nieblas rotas funcionan como un recurso utilitario; se podría decir que están, pero no son. Simplemente surgen y nos arrastran a los huecos de la realidad.

No es la primera vez que estas páginas se ocupan de su trabajo. Moldovan ha pasado por la Casa de América y por el Instituto Cultural Rumano de Madrid, expuso en Mieres bajo el título Éter y en los últimos años ha desarrollado junto a la poeta rumana Ana Blandiana el proyecto Nuestro lugar, que entreteje pintura y poesía. Vista en conjunto, su trayectoria insiste en un mismo empeño: hacer perceptible el aire.

De los iconos bizantinos a un pajar en Salas

La biografía de la pintora ayuda a entender algunas de esas dimensiones. Hija de un sacerdote ortodoxo, se formó en la tradición de los iconos bizantinos antes de licenciarse en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid. A esa doble raíz, la espiritualidad y el conocimiento histórico, se suma su experiencia en ámbitos relacionados con las políticas sociales, una combinación que ha acabado configurando una obra profundamente interesada en las relaciones humanas y en el mundo interior de la persona.

Desde 2019 vive en un pajar rehabilitado como estudio en un pequeño pueblo del concejo asturiano de Salas, dedicada por completo y en exclusiva a la pintura. Esa elección, la del retiro y la concentración, se nota en una serie que no busca el golpe de efecto sino la insistencia: las mismas preguntas, planteadas una y otra vez, sabiendo que no tienen respuesta y que solo admiten aproximaciones.

La galería abre de lunes a jueves, de 17:00 a 20:00 horas, y los viernes de 11:00 a 14:00. Conviene ir sin prisa: son cuadros que piden distancia y luego cercanía, y que solo entregan sus figuras cuando uno deja de buscarlas.

 

‘Niebla Rota’. Anka Moldovan. Hasta el 16 de octubre de 2026. Sala Sola Galería, calle Pintor Mariano Moré 12, Gijón

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