Siete maneras de arder por Alejandra Cortina

Entrevista a Felix de Azúa

Escrito por Elena Cué
Publicado: 17 Diciembre 2016

 

En esta autobiografía la vida del autor sería una simple anécdota sin transcendencia. Lo relevante de esta historia es el sinsentido de la efímera existencia humana analizada desde el origen de la consciencia de nuestra mortalidad. Este conocimiento de finitud es el origen de las artes y su necesidad de dar forma y sentido a nuestra realidad. Un compendio de sentimientos, experiencias, percepciones y aprendizaje comunes que destierra lo individual para aunar muchas biografías. Podría ser la de cualquiera. La historia de la humanidad la comprime en una esencia y podría ser una biografía (juventud en Grecia, nuestra revolución, cortamos la cabeza a la autoridad paternal

El lenguaje, estructura del pensamiento y nuestra mirada para descifrar los signos visibles configuran nuestra percepción del mundo. Las artes producen signos que nosotros emitimos. Signos que a lo largo de la historia han explicado conceptos de su tiempo, conceptos que han tenido mayor o menor relevancia según las fuerza imperantes del momento.

Las pinturas rupestres nacen, quizás, de una necesidad de dominar una fuerza que no se comprende, de acotarla al crear imágenes (psicoanálisis). Las imagines perduran, lo vivo es efímero. Mediante las representaciones y signos se domina el mundo.

La potencia de la energía sexual es responsable de la supervivencia de la especie, pero también es una energía destructiva. El arte la contiene, la canaliza, la domina, la sublima. Lo Bello, lo armonioso, lo sereno es un velo que cubre las pulsiones destructivas (Tanatos y Eros). Con el romanticismo, lo bello pasara a ser interesante sustituyendo lo hermoso de tiempos pasados. La locura, la cólera asesina, el furor, sangre, delirio guerrero, serán categorías de lo bello. 

(«Rilke: «Porque lo bello es el primer grado de lo terrible» Los alemanes eran los más directos herederos de Grecia, por ello los más necesitados de mutilación».)

No hay redención. El sufrimiento no tiene redención, transciende en la obra de arte. Esa es la única salvación.

La vida se abstrae en la obra de arte y estas se vuelven iconos que representan un concepto, David con el asesinato de Marat de la Revolución francesa, las botas de Van Gogh el signo abstracto del dolor humano encarnado en un icono. El asesinato del más popular de los tribunos, el Amigo del Pueblo, Marat, por la monárquica Charlotte Corday: como un Cristo, la bañera hará de sepulcro, la sábana de sudario, la posición recordatorio del descenso. Belleza y concepto, comienzo del arte comprometido.

El arte idealiza la realidad, esas imágenes de la fantasía son la realidad. Empezamos a ser realistas cuando comprendemos que nosotros somos una fantasía. Los conceptos que comprende el arte es la realidad. El arte da forma a la realidad y la eterniza.

Jacques-Louis David y Poussin. David fue uno de los grandes artistas que dieron forma a la Revolución, prodigio de imaginación y delirio. El la llevó a su extremo sublime y abstracto, la eternidad.

Al igual que el arte, son conceptos que explican nuestra condición humana con una imagen que expresa lo general, esta biografía engloba una generalidad de biografías. Marat englobaría todas las fiestas revolucionarias, la pelea contra el orden tiránico, los asesinatos, libertinaje… La historia del arte es nuestra autobiografía.

«En Goya no hay redención, solo el relato frío, conceptual de los hechos. La banalidad del mal. La barbarie. los sucesos son intolerables, nos impiden soñar. Hay que controlarlos, por ello hay que arrancarlos a la vida verdadera y eternizarlos en la obra de arte. No se conseguirá que no se repita pero se rebajará su potencia terrestre, al representarla la suavizamos (psicoanálisis) Lo que comienza con Goya es el nacimiento de los demonios personales, la bestia que nos domina e inquieta y hay que dominar».

El arte es la verdad y la vida eterna. 

«El romanticismo es la domesticación de lo siniestro. Cuanto mayor es la seguridad y el control, más crece el terror a lo privado». 

«Lo feo es nuestra belleza, distinta a la neolítica, la griega, la cristiana, la gótica, la flamenca, de la neoclásica, incluso de la romántica. Nuestra belleza es espantosa, primer grado de lo terrible hecho signo, el signo visible ha consumido su capacidad para controlar lo inevitable, lo viviente, las inagotables fuerzas terrestres que soñamos paralizar mediante representaciones».

«Los intentos finales del signo visible se dirigen al vacío, que es la conciencia del fin, y luego la carcajada, que es la conciencia de la inutilidad del fin».

Una voz interior que nos agrede. Cree que en algún momento fuimos un todo, algo comprensible y que nos hemos separado por lo cual sentimos la soledad (Nietzsche). «¿Como poner orden en el vacío?, todo lo comprensible exige representación y signo». La tarea del artista es dar forma y representación a esas voces interiores en lucha contra el ruido exterior, el caos que lo devora»

«El artista del sXX va a dar forma y lanzar al mundo los signos de la interioridad vacía»

«En 1913 escribió Kandinsky una historia del arte:

Primer periodo. Origen: deseo practico de fijar el elemento corporal efímero.

Segundo periodo. Desarrollo: la pintura se libra progresivamente de de este fin práctico y el elemento espiritual dominas progresivamente.

Tercer periodo. Meta: la pintura alcanza el estadio más elevado del arte puro, los vestigios del deseo practico han sido por completo eliminados. Ahora habla de espíritu a espíritu en un lenguaje artístico. Es el ámbito de los seres pictórico-espirituales (los sujetos)».

«El rojo Lithol ha destruido y va a destruir la mayor parte de las obras importantes de Rothko. Estas obras llevan incluido su propio suicidio (se caiga el pigmento)». Un ultimo Rothko pintado con su sangre fue su suicidio y sus cuadros irán suicidándose progresivamente.

En los años 70 se produce la agonía de las vanguardias y la adolescencia de los vídeos, de la performance, del happening, del conceptual, del minimal, del land art,de todo lo que se hacia en América.

«La Documenta de 1972 tuvo una gran influencia en la filosofía. A partir de aquel año fue imposible orientarse en el llamado arte actual sin haber seguido cursos de filosofía y solo los filósofos analíticos pudieron hacer carrera sin haber cursado seminarios sobre Art-Language. Domino la feria autoritariamente el arte conceptual, ya muy poco apoyado sobre el objeto material, pura visualización de ideas y juicios a veces crudamente moralistas. El arte conceptual se disfrazó de Wittgenstein para enterrar el Arte. Así se abrieron las artes de estos últimos treinta años a la trivialidad, las repeticiones, plagios, revisitaciones, manierismos, revivals, remakes. En los treinta años posteriores a Documenta 5 no ha aparecido nada con fuste artístico. «Hay un montón de arte por todas partes pero ningún artista». profetizó Duchamp.»

«Una vez abstraídos en figuras universales los caballos particulares, los cuerpos humanos, las montañas, los dioses particulares, abstraído el espíritu y el patético diálogo con los inmortales, abstraídos el espacio y el tiempo de la vida común, abstraídos los utensilios cotidianos, el ajuar doméstico particular, abstraída la Revolución y la soledad cósmica individual, ya solo queda por abstraer la abstracción artística misma.»

«Poesía: Componen sus propios sentidos ellas solas e inventan cosas que verdaderamente no existen. Lo estamos diciendo sin querer y sin embargo es el sentido del mundo. Ellas me inventan a mi. Durante el momento poético no decimos palabras sino que las palabras nos dicen. Es la palabra poética la que no es nuestra. Lo que cuenta en el poema es la interpretación, el sentido.

La cercanía de las palabras es poética, su separación como aparato técnico, como lenguaje, es literatura.»

 

Mucha filosofía estaba escrita en poesía como los presocraticos, cuando todavía el discurso racional de Sócrates no se habían planteado. Platon es muy poético. la filosofía se empieza escribiendo poema y Homero había hecho historia con poesía, Hesiodo escribe la religión griega con un poema que es la teogonia. El conocimiento se expresaba en forma poética pq se consideraba que en el verdadero conocimiento entraban tanto los aspectos racionales como los imaginativos y estéticos. 

Cuando la ciencia y la filosofía se conciben como una pura teoría racional eliminan a la poesía como modo de conocimiento serio y la reducen a un puro juego de la imaginación para divertir.

En la poesía no hay tanto control como en la literatura, el lenguaje deja de ser libre.

 

 

 

PREGUNTAS

 

POESÍA

1-  Empezaste siendo poeta, ¿Por qué la poesía «pasó de juego a condena» para tí, con la madurez?

2- Hablando sobre tu abandono de la poesía en favor del ensayo o el periodismo (literatura) escribiste que, «El entendimiento va tomando la delantera a la viva emoción», ¿Con los años has perdido emoción en la creación artística?

3- Como eres filósofo y poeta, y, tanto la poesía como la filosofía aspiran a conocer, ¿Cuál de las dos te ha enseñado más?

¿En que medida crees que lo hace cada una? («La poesía es un juego de la imaginación y la filosofía es la búsqueda de la verdad. La poesía como medio de acceder a lo inaccesible«)

4- ¿Por qué creés que el periodismo es el género literario mas viable en la actualidadEl papel dominante del periodismo en la actualidad se debe a la fuerza masiva de los medios de comunicación  no a su propio valor como genero literario (Autobiografía de papel. «el periodismo como cultura literaria central de la democracia total») 

6- ¿Cómo debería leerse la poesía? Necesita interpretar, volverse comprensible

7- Has hecho poesía, novela, ensayo, historia del arte, periodismo… ¿qué género literario te gusta más y por qué? 

 

SENTIDO

1- En una época en que se han ido debilitando los recursos para dar sentido y significación a la vida, como por ejemplo: la religión que ha ido perdiendo la fuerza que poseía en tiempos pasados, la escasez de filósofos, la confusión en el arte, etc… La perdida de valores… 

¿Cuáles de ellos crees que han sido las grandes perdidas?

¿Cuáles crees que son los valores que priman en la actualidad? 

¿Cuáles se deberían potenciar? 

¿por cuáles cree que se han sido sustituido?  

2- Tu que siempre has estado al margen de las modas, con un pensamiento crítico y comprometido con la sociedad y la política, ¿crees que será posible preservar ese pensamiento independiente en un mundo cada vez más global?

¿cómo crees que se puede potenciar esa independencia de pensamiento, de lo individual?

3- Gracias a la cibernética hay un acceso inmenso a la cultura: uno puede escuchar las clases magistrales de las mejores universidades por internet, acceder a cualquier libro, curso, conferencia, tertulias, museos… la oferta es infinita, ¿piensas que todo esto ha ayudado a aumentar el nivel cultural de la sociedad?  

4- ¿Que importancia le concedes a la formación filosófica de los jóvenes en la sociedad actual?

 

 

ARTE CONTEMPORÁNEO

1- Considerando las artes como la sintomatología de nuestro mundo actual, ¿Crees que estamos muy enfermos? El arte, al final, nos da conocimiento sobre lo que acontece.

2- ¿Creés que es necesario para experimentar el arte actual tener previamente conocimiento sobre la obra y el artista? ¿Qué opinión tienes de la obra de arte que necesita explicación previa para desocultarla?

¿En que lugar se queda la experiencia estética en estas obras?

3- Has afirmado que ha pasado el tiempo de la pintura, o que es el acabamiento del arte, que no su muerte, de la pintura, ¿por qué lo piensa? ¿En que consiste el acabamiento del arte? no se puede matar el arte sino observar su acabamiento

4- El arte ha tenido una cierta utilidad a lo largo de nuestra historia. En el Neolítico ha servido para intentar entender y dominar una fuerza terrestre que nos produce inquietud. En la época griega al servicio del poder político y a ensalzar el culto religioso. Siguió sirviendo a diferentes poderes según los periodos, como la nobleza o la Iglesia… Ahora parece que sirve al poder económico, el gran poder actual

Al final, el arte ¿Siempre ha estado al servicio del poder? ¿Por qué nos escandalizamos tanto ahora? ¿qué diferencia encuentras con las otras necesidades?

¿hay algún poder más legítimo que otro? 

Gracias a estar al servicio del poder se han podido realizar las grandes obras de arte como la Capilla Sixtina de Miguel Angel a cargo del Papa Julio II o Las Meninas de Velazquez por Felipe IV

Ahora que todo el mundo afirma que el arte esta mercantilizado, ¿piensas que es posible sustraerse a esa tiranía? 

5- «Las artes constituyen un conjunto de prácticas notablemente diversas que nacen en el origen mismo de lo humano, es decir de lo mortal». ¿Podrías explicar la relación del nacimiento del arte con la conciencia de nuestra mortalidad? 

¿Es el arte la Verdad y la Vida?

6- Te has dedicado a la enseñanza, tanto de filosofía como de la teoría de las artes en la universidad. ¿Crees que el arte tiene un poder educativo y si es así, en que sentido sería este poder?

Cumple el arte alguna función social actualmente

 

 

 

 

 

 

 

Ahora que el canon de belleza clásico que era un criterio compartido parece desfasado, anacrónico, ya no está vigente. No es una experimentación de búsqueda de nuevas percepciones, a la gente le parece extraño. Hay que superar los límites de tu percepción actual, no estás familiarizado con ello. Sacarte de tu experiencia cotidiana para la que no tienes herramientas con lo que te crea desconcierto porque no tienes familiarizaron con ello. Hay que tratar de entender. Es más estimulante porque requiere esfuerzo y que investigues y descubras su sentido y su mensaje. Lo apasionante es la búsqueda. 

La educación es muy importante. Como le transmite a sus alumnos el valor que tiene el arte para ensanchar la percepción?

¿Cree que el arte contemporáneo es accesible al público en general? O lo pueden entender solo ustedes los expertos. Esoterismo, iniciado. 

Una gran mayoría de sus artículos están centrados en el crítica política. ¿Qué relación cree que hay entre el arte y el compromiso político?

Barenboim, Jacqueline Dupre. Tocaba mecánicamente pero sin alma. Pianista que toca como si fuera una máquina perfecta con un dominio absoluto de la técnica pero sin alma.

¿Perfección en la técnica o inspiración?

El arte refleja la vida porque es un sufrimiento que crea un ser y ese ser es el producto de ese sufrimiento. Como una mujer que pare 

La vida es sufrimiento y creación al igual que el arte

Nietzsche. El arte es la expresión metafísica de la vida

La enseñanza cumple la función de la formación estética. 

 

 

Entrevista a Félix de Azúa

Empezaste siendo poeta, ¿por qué la poesía «paso de juego a condena» para ti con la madurez?

F.: Tengo que corregirte la frase. Ni fui poeta, ni lo seré nunca. Los poetas han sido una gente muy especial, y ha habido muy pocos. Ahora parece que cualquiera que publique un libro de versos sea ya un poeta.

Tiene mucho mérito escribir un libro de poesía…

F.: Un poeta es un inventor de una lengua entera, es el que crea una lengua, una totalidad. Y luego están los que escriben versos. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Poetas de verdad son cuatro gatos: Homero, Sófocles, Shakespeare… Después de Shakespeare, tienes que irte ya prácticamente a Hölderlin, y poca cosa más. Son los que han creado los idiomas, el inglés, el griego…

Luego están los que crean versos. Eso es otra cosa. Son mucho más pequeñitos. Pueden ser unos versos muy bonitos: don Antonio Machado, un encanto de hombre; Rimbaud, un chico divertidísimo. Pero son versos, no poesía. Esta una diferencia que hago siempre.

Pero es que siempre una cuestión de los medios. Les encanta decir: “Hoy vamos a presentar al poeta Gutiérrez”. Y tú te dices: “Pero bueno, no use esa palabra en vano”.

Toda esta introducción es para decirte que yo, ni fui poeta, ni soy poeta, ni lo seré jamás. En el siglo pasado todavía había alguno, pero ahora ya no. Se acabó. Yo escribía versos, versitos, como tantísimas otras personas, sobre todo en España. En España hay más poetas que guardias urbanos. Y empecé por ahí, y lo dejé en cuanto me di cuenta de esto que te estoy contando: de que para dedicarte a la poesía en serio no puede haber otra cosa en tu vida. No puedes dedicarte a nada más. Y como yo quería dedicarme a otras cosas, pues lo dejé.

De mi generación, el único poeta que he conocido de ese tipo fue Leopoldo María Panero, que efectivamente se dedicó a ello de una manera severa y acabó en un manicomio. Como Hölderlin, estuvo más de treinta años encerrado en una buhardilla. Es el único que conozco.

Luego hay muy buenos escritores de versos. Hay uno vivo que me divierte muchísimo, que es Francisco Ferrer Lerín. Búscalo en Internet y verás todo lo que sale ahí.

Hablando sobre tu abandono de la poesía en favor del ensayo o el periodismo, escribiste que «el entendimiento va tomando la delantera a la viva emoción». ¿Con los años has perdido emoción en la creación artística?

F.: Sí, sin duda. Es mejor no engañarse. En mi caso sí, pero supongo que es bastante general, porque hay incluso dentro de la filosofía del arte una forma específica que se llama el “estilo tardío”, y que es aplicable a muchas cosas. Estilo tardío es, por ejemplo, el manierismo con respecto al Renacimiento.

Pero luego, entre los artistas, también hay zonas que se entienden como estilo tardío. Por ejemplo, en la música: los cuartetos de Beethoven –tiene un total de 18–, la última parte de estos se les considera estilo tardío. Es tremendo, los más maravillosos que jamás hayan sido escritos.

O, por ejemplo, en la poesía: William Yeats, que esa sí era poeta, sus mejores poemas también los escribió al final de su vida, cuando ya era muy viejo. Hubo un suceso en su vida, y de repente volvió a escribir poesía y fueron los más bellos poemas que había escrito nunca. Los casos son muchos y muy frecuentes. También los últimos poemas de Hölderlin, antes de volverse completamente loco, son maravillosos. O sea, que hay un periodo o estilo final.

¡Cuántos grandes poetas y filósofos se han vuelto locos al final de sus vidas!

F.: ¡Yo por eso, para evitarlo, no quise ser poeta! [risas]

Volviendo al tema de la emoción. Al final la emoción desciende: descender significa que, cuando te agarra, te agarra demasiado fuerte. Y entonces vas con mucho cuidado, porque una irrupción muy fuerte te puede matar. En cambio va creciendo en ti, de manera exponencial, la racionalidad. Más que la racionalidad, la lucidez. De repente vas viendo las cosas más claras. Y no es un espectáculo muy agradable…

Es durísimo. Lo ves todo con gran claridad, pero ya no te reconfortan las cosas que deberían reconfortarte: la amistad, los amores, las aventuras, los viajes, te das cuenta que todo eso es trivialidad, una pérdida de tiempo ante lo que verdaderamente se avecina. Es una mirada de acero puro, una mirada cortante tremenda.

Conoces tanto la poesía como la filosofía, ambas aspiran a conocer: ¿cuál de las dos te ha enseñado más?

F.: Te enseñan cosas distintas. Son dos actividades que para mí resultan esenciales. Nadie que no quiera morirse idiota puede renunciar a la poesía o a la filosofía. Por eso me resulta muy conmovedor en las nuevas generaciones que cada vez más se pueda prescindir de ellas, por ejemplo en la actualidad con la filosofía. Sobre todo aquella a partir del siglo XVIII, cuando Nietzsche habla de la muerte de Dios. En Kant es evidente la inquietud, pero no llegó a decirlo con tanta claridad. Kant no dice que sea agnóstico, sino que se plantea un deísmo muy laxo. Pero ya a partir de Nietzsche sí; a partir de ese momento, sin la filosofía o la poesía es muy difícil darle, no tanto un sentido a la vida –la vida no tiene sentido, dejémonos de historias–, sino una orientación, una dirección.

Sobre este tema, hay un momento maravilloso en Samuel Beckett, que le escribe en una carta a un amigo. “Estoy escribiendo una obra donde la gente se puede mover, pero no puede ir a ningún sitio”. ¡Qué lucidez! Claro, es así. Yo ya no pido sentido, pero por lo menos una orientación: a la derecha, a la izquierda o al frente.

Es que estamos en una época en la que se han ido debilitado los recursos para dar sentido y significación a la vida: la religión que ha ido perdiendo la fuerza que poseía en tiempos pasados, la escasez de filósofos, la confusión en el arte. La pérdida de valores…¿Cuál de ellos crees que ha sido de verdad una gran pérdida?

F.: ¡Lo que pasa es que, para contestar a esta pregunta, necesitaría un seminario! [risas] ¡Imagínate todo lo que se ha perdido!

Has escrito que el periodismo es el género literario más viable en la actualidad, ¿por qué lo piensas?

F.: Fíjate, todo está tan engranado. Justamente, la desaparición de valores severos, serios, significa también la desaparición de cosas tan severas como la muerte. Pero claro, la muerte está prohibida. Ahora en la televisión se exponen todos los días muchísimos muertos, pero es una cosa decorativa. Es justamente la manera de no tomársela en serio, sobre todo cuando es masiva.

Desde luego, la muerte es una cosa muy seria, pero personal. Otro de los grandes poetas del siglo XX, Rilke, decía que nuestra propiedad más preciosa es la muerte, es decir, tener una muerte propia. Saber lo que vas a hacer con tu muerte, no con tu vida.

Un amigo mío, que ya murió –y murió por tomar carajillos–, nos decía una y otra vez que el problema de mi generación en adelante es que la gente hace enormes esfuerzos para saber cómo quiere vivir, pero en cambio no tiene ni idea de cómo quiere morir. Ni idea: no quieren pensarlo. Entonces, claro, tenemos muchas razones para vivir, y todo el día los bancos, las televisiones, la publicidad nos da muchas razones para seguir viviendo: “aunque tenga usted ochenta años”, dicen, ¡y entonces sale una señora bailando una rumba en un transatlántico! Ahora bien, no hay ni una sola razón para morir.

En este sentido, estamos completamente desconcertados cuando, de repente, aparecen los yihadistas y se inmolan, matando. “¿Pero qué hacen estos locos?”, nos preguntamos. Pues lo hacen porque, para ellos, la muerte todavía tiene un sentido. Están locos de remate, y son horrorosos, y si pudiéramos deberíamos pegarles un tiro en la nuca. Pero todavía conservan la vieja idea de que la muerte sirve para algo. Nosotros, en cambio, todavía pensamos que la muerte no sólo no sirve para nada, sino que lo arrasa todo. Y no es verdad. La comprensión de la muerte es justamente lo que permite construir la vida. Si no construyes la vida con la muerte, tienes mucha luz pero nada de sombra y, por tanto, no ves nada.

Y las grandes figuras son figuras que han estado todo el rato construyendo la vida sobre la muerte. Por ejemplo, Montaigne, el primer filósofo europeo moderno, o Cervantes. Es gente que jamás pensaría la vida sin la muerte.

¿Qué opinas sobre la desaparición de la filosofía en la educación?

F.: No se entiende cómo están destruyendo lo único de valor que aún queda. A partir de los años setenta del siglo pasado, todos los cambios han ido a peor.

Por otro lado, cualquier tipo de información, cualquier conferencia, texto, material nos llega ahora mucho más rápido, de manera inmediata. ¿Cómo es posible que tengamos en nuestras manos tanto y, sin embargo, vayamos a peor?

F.: ¿No habrás leído a un escritor alemán que se llama Enzensberger? Mira, Enzensberger tiene un artículo que se llama “Erasmo y la peluquera berlinesa”. Yo lo he recomendado siempre a todos mis alumnos. Es una comparación entre Erasmo, el gran sabio del Renacimiento, y una peluquera de Berlín. Lo que sabía Erasmo eran pocas cosas, pero todas muy bien ordenadas y coordinadas: sabía un poco de filosofía (Platón, Aristóteles), un poco de astronomía, etc. Todo muy bien ordenado. En cambio, la peluquera berlinesa sabe muchísimas más cosas que Erasmo, diez veces más cosas: sabe el nombre de todas las novias de los futbolistas del equipo de Berlín, sabe cuántas actrices de Hollywood se han divorciado este año, etc. Si en un recipiente pusiéramos lo que sabe Erasmo, y en otro lo que sabe la peluquera, veríamos que la peluquera sabe cien veces más cosas que el primero. Pero no le sirve de nada. Erasmo un sabio, lo sabía todo, y la peluquera no sabe nada.

Claro, la diferencia es que uno tiene formación, y la otra tiene información. Todos estos aparatos sirven para informarse, pero no para formarse.

Depende del uso que le des, ¿no?

F.: Mira, yo me he dedicado toda la vida a esto. Incluso ahora tengo amigos que trabajan dentro de la técnica, por ejemplo José Luis Pardo, que es para mí el pensador vivo más interesante que hay en España. Y he hablado mucho con ellos. Los saberes que puedes adquirir a través de la técnica son efímeros: no duran, no quedan. El trabajo de los codos con un libro, de tomar notas, de subrayar, eso queda. Y los chavales ya no saben multiplicar de memoria, dividir de memoria, etc. Luego van perdiendo la capacidad memorística y están viviendo en la pura actualidad, en el puro presente, chateando como locos para ver si le sacan algún jugo a la vida.

Pero lo propiamente formativo requiere tiempo, esfuerzo, paciencia, y eso es algo que ahora nadie está dispuesto a hacer. Y eso lo han destruido en veinte años, y no creo que sea algo recuperable. Supongo que será como en la pintura, que llegaremos a ello. La transformación que se produce a partir de las últimas vanguardias lleva consigo la pérdida de las técnicas. Y la pérdida de las técnicas significa la muerte de esa manera de concebir el arte. Aparecen otras cosas: tíos que cuelgan sardinas en el techo y cosas por el estilo.

En este momento podemos decir con toda tranquilidad: los gobiernos, los Estados, las clases dirigentes están construyendo sociedades muy informadas y analfabetas, sin capacidad de defensa, sin herramientas críticas. Así como no se pueden enfrentar a la muerte porque no existe y está prohibida, tampoco se pueden enfrentar a los problemas diarios, a las cuestiones que te surgen inmediatamente: ¿hay que decir la verdad o no? ¿Está bien matar o no? ¿Se puede robar o no? Claro, el caos es absoluto.

Considerando las artes como la sintomatología de nuestro mundo actual, ¿crees que estamos muy enfermos?

F.: Por abreviar: sí. La nuestra es una sociedad enferma. La sociedad que produce esas artes está enormemente enferma, sobre todo porque no lo sabe. Están convencidos que están sanísimos, pero en realidad es un horror de sociedad. Y precisamente porque estamos enfermos, estamos produciendo ese arte enfermo, de gente en silla de ruedas.

Yo diferencio entre las artes y el arte. El arte es una cosa que se inventa, es un invento que empieza a formarse en el Renacimiento. Pero cuando realmente toma fuerza y poder es con el Romanticismo, a partir de 1790. Es entonces cuando aparece el Arte, tal y como lo hemos conocido nosotros, con A mayúscula. O sea, que ha durado un tiempo. Igual que ha habido un románico, un gótico, etc., ha habido un periodo en que había Arte, y ha durado de 1800 a 1950, unos 150 años. Es mucho, pero sólo es un momento del arte.

Basta con pensar en el momento románico, que duró mucho más. Esta mañana he estado en el Museo del Prado para ver cuatro estatuas gigantescas del maestro Mateo procedentes de la Catedral de Santiago. Hay que verlas solo y a oscuras. Son enormes, del año 1100, y, aunque destrozadas, son maravillosas. Estos hombres del año 1100, ¿cómo pudieron conservar la memoria de la gran estatuaria griega y romana? Los pliegues de las túnicas, las cabezas, la serenidad…Son una maravilla.

Fue un momento fascinante, pero un momento. Luego viene el gótico, luego Renacimiento, etc., y van pasando cosas. Y cada uno de esos momentos es realmente el espejo de esas sociedades. Esas estatuas son grandiosas, titánicas, enormes, porque en aquel momento había titanes: los santos, los mártires, los caballeros andantes, etc., eran enormes, gigantes. Víctor Hugo, nadie menos que él, decía que somos enanos que llevamos sobre nuestros hombros el peso de los gigantes de antaño.

Cuando llegamos a lo nuestro, pues eso, casi no existimos. Somos un píxel, un bit, no somos nada más. Pero fíjate que, al desaparecer el Arte, las artes no desaparecen, sino que continúan. Artes eran la orfebrería, la carpintería, la sastrería, la arquitectura; también estaban los pintores y escultores, que entonces eran artesanos. Y en el Arte grandioso se difuminaron las artes pequeñitas, sin embargo, en el momento en que dicho Arte grandioso desapareció, volvieron a aparecer las artes. Sólo que ahora, estas artes son prácticamente todas electrónicas, y todos los artesanos están con unos talleres tremendos trabajando con máquinas, electricidad, pantallas, conexiones, montajes, etc.

¿Crees que es necesario, para experimentar el arte actual, tener previamente conocimientos sobre la obra y el artista?

F.: Otra pregunta de seminario. En las clases, cuando llegábamos al periodo final, siempre les decía lo mismo. En este momento puedes tomar las producciones actuales de un modo inmediato, como breves y pequeños espectáculos que duran un tiempo y luego desaparecen. Yo, en este sentido, me quedo con Beyoncé [risas]. Me gusta más ella que, pongamos, Abramović apareciendo con un señor que le toca la cabeza. Hay una manera de tomarse estas cosas que es esta: son pequeños espectáculos. Por ejemplo, Koons haciendo sus muñecos, etc. Mira, creo que tiene mucho más mérito Beyoncé que Koons. Mérito, trabajo y buena técnica. Ella es una gran artesana.

Y luego hay otra manera, que es por el lado intelectual. Si quieres entender lo que se hace, lo que pasa y lo que hay en algunos artistas que tienen más fuerza que los “tontines”, no tienes más remedio que estudiar teoría, y hacerlo durante años. Hay que estudiar seriamente, y entonces puedes entender algunas de las trampas que están circulando. Tengo muchos amigos que trabajan en el arte contemporáneo, y casi todos vienen del ámbito de la filosofía. Una de mis mejores amigas por ejemplo, Chus Martínez, fue la más brillante alumna de filosofía de Barcelona. Y luego se dedicó al arte contemporáneo, porque era un modo de hacer filosofía.

La gran mayoría de artistas tienen un discurso filosófico propio, porque lo necesitan como soporte para sostener sus obras. Hay que tener un discurso. Y si es filosófico, pues parece que tenga más peso.

F.: Eso es lo que hace que el mundo del arte contemporáneo sea tan desagradable. Por ejemplo, pasemos por un momento de las artes plásticas a la arquitectura. En la arquitectura, cuando dejaron de creer en su propio discurso, empezaron a agarrarse a discursos externos. De repente, apareció una arquitectura estructuralista, luego, una arquitectura post-estructuralista, luego, una arquitectura deconstructiva, porque los pobres arquitectos se tenían que aferrar a algo. Y yo les decía a mis colegas de la Escuela de Arquitectura en Barcelona: ¿pero qué hay de deconstructivo en Frank Gehry? Nadie te lo sabía decir, ni siquiera el propio Gehry.

El arte actual está al servicio del poder económico. Pero, a fin de cuentas, siempre ha estado al servicio de distintos poderes, como el religioso o el político. ¿Ves alguna diferencia? ¿Qué es lo que ha cambiado?

F.: No veo ninguna diferencia. Como los discursos que tenemos ahora duran lo que dura un programa de televisión, pues claro… Mira, en la actualidad hay un discurso de una izquierda tonta, que ataca las cuestiones artísticas por estar al servicio de los ricos, diciendo que todo se vende, que todo es un mercado y que qué vergüenza. En las conferencias siempre me sale alguno diciendo que el arte se vende. Pero oiga usted, le digo, “¿quién cree que pagó la Capilla Sixtina?”

El arte siempre ha estado en el mercado. Siempre. Pero justo en el periodo del Arte con A mayúscula, uno de los mitos que circulaba era que este se hacía por razones puramente espirituales. No eran materialistas los artistas, decían. Es un mito, como otro cualquiera. Basta con ver la vida de esta pobre gente, que lo pasaban fatal, pero porque no vendían nada. Pero si hubiesen podido vender, hubieran vendido hasta su madre.

No hay que creérselo, en absoluto. Por tanto, no es el funcionamiento del mercado el que ha destruido el arte. Para empezar, el arte no se ha destruido, sino que ha cambiado una vez más. Se ha acabado el Arte en mayúscula, pero sigue habiendo espectáculo artístico. Y el mercado, a su vez, está encantado con eso, como debe ser.

Fomenta la creatividad de la gente, ¡salen artistas como hongos [risas]!

F.: Y no sólo eso, sino que además distrae mucho. Mientras la gente esté distraída con el arte, no le pegarán un tiro al vecino, y cosas por el estilo.

Mira, te voy a dar otro titular: dedicarse a las artes o a ganar dinero son dos de los oficios más benéficos; son cosas que debiéramos agradecer a la gente, en lugar de matar o hacer cosas espantosas.

Desde luego, vas a los museos y están abarrotados. Pero para tener una verdadera experiencia estética o artística es difícil….

F.: Es difícil. Esta mañana, mientras estaba viendo el Titán, había miles de chiquillos. Pero claro, es una contradicción. Por un lado piensas: “ya me han fastidiado”. Por otro lado, en lugar de estar en el patio del colegio pegándose, dando patadas a los otros, están allí. Además, el espectáculo es grandioso: ver a todos esos críos con los ojos abiertos. Me encanta.

Te has dedicado a la enseñanza, tanto de la filosofía como de teoría de las artes, a nivel universitario ¿Crees que el arte tiene un poder educativo? De ser así, ¿cómo entender ese poder? También quería preguntarte por la importancia que le concedes a la formación filosófica de los jóvenes.

F.: Empecemos por el arte. Hay civilizaciones que se explican a sí mismas de diferentes maneras. Unas, por ejemplo, con una multitud de dioses: el dios-árbol, el dios-río, el dios-rayo, etc. Hay diferentes maneras de explicarse. Claro, nuestra cultura occidental se explicó con tres herramientas: religión, arte y filosofía. Por otro lado, la filosofía, a su vez, fue de la mano de las ciencias prácticamente hasta el siglo XIX, cuando ambas se separan.

Estas eran las tres maneras de entender el mundo. Podías entenderlo por la vía religiosa: somos los hijos de Dios, o los hijos de Buda, etc. La filosofía, pues igual. Y el arte, a su vez, no era otra cosa que el espejo del mundo. El arte era la representación de cómo nosotros nos veíamos a nosotros mismos, al mundo en que vivíamos y a las cosas que en él podíamos hacer. Por eso el arte ha ido evolucionando según el concepto que nosotros teníamos de nosotros mismos. El arte, por tanto, ha sido una herramienta básica de educación.

El arte se ha ido esfumando, la filosofía, ni te digo. Queda la ciencia, pero la ciencia sola es completamente impotente. La ciencia describe, pero no explica. Si le preguntas a un científico: “¿Me puedes hablar de este vaso?” Te dirá, por ejemplo, “El cristal con que está hecho es de una material determinado, que, cuando se somete a una determinada presión, pues…” Sí, ¿pero qué es un vaso? La ciencia no lo puede explicar. La ciencia describe. Falta en ella lo que es el vaso. ¿Y qué es el mundo? ¿Y qué es una vaca?

La religión explica, pero trascendiendo. Para ella, el vaso es una criatura de Dios. Y nos queda el arte. ¿Qué demonios es un vaso? Un vaso es eso que pintan los flamencos en las naturalezas muertas, a través del cual pasa un hilito de luz y al lado tienen unos granitos de uva, etc. ¡Eso es un vaso!

Es decir, el arte se acerca más a la verdad que la ciencia.

F.: Yo no diría la verdad. El arte explica. La única explicación que tenemos del mundo es el arte. La filosofía, la religión y la ciencia también, claro, pero yo creo que la única que nos consuela de verdad, que nos tranquiliza cuando queremos saber algo, es el arte. Ahora estamos hablando de artes plásticas. Pero claro, a este vaso tienes que añadirle la música del vaso, la escultura del vaso, la literatura del vaso, etc. Por ejemplo, en Morandi. ¿Qué explica Morandi? Morandi explica botellas y vasos. Y cuando vas por la calle y ves unas botellas, dices: “Mira, un Morandi”. Te ha explicado el mundo.

Y cuando los pintores flamencos desarrollan el paisaje en siglo XVII, y luego lo toman los ingleses, como Constable, entonces aprendes a mirarlo. Y, de repente, sales al campo y dices: “Mira, un Constable”. Te ha enseñado a ver dónde está el árbol, por dónde cae el rayo, dónde está la luz, cómo cambia esta si hay lluvia o no… Eso es el arte, te enseña a mirar el mundo.

Y la música te enseña lo mismo, pero en vez de hacerlo en términos espaciales, lo hace en términos temporales. Si las artes plásticas son artes del espacio, la música es el arte del tiempo. Te enseña temporalidades: allegro, molto allegro, scherzo, adagio… Cada una de las artes te descubre una parte del mundo.

Tú que siempre has estado al margen de las modas con un pensamiento crítico comprometido con la sociedad y la política, ¿crees que será posible preservar ese pensamiento en un mundo cada vez más global?

F.: Mi primer movimiento sería de pesimismo absoluto. Esto se ha acabado, Occidente se ha terminado y nosotros no tenemos nada que decir. Este es el movimiento pesimista.

Pero luego, pienso. Occidente tiene una capacidad de reacción tremenda. Mil años de religión cristiana –que va cambiando, románico, gótico, barroco–, pero, de repente, llegan los italianos en el siglo XV y cambia todo. Se descubre el mundo, y aparece el mundo: aparece el paisaje, la construcción abierta, la luz entra…

¿Puede suceder algo así? Bueno, yo creo que no [risas] Pero de todos modos, quizá por mi hija, no tengo más remedio que creer que es posible que, en cualquier momento, la gente diga “basta, vamos a ser serios”. Que hagan como los italianos, que ordenaron el mundo del gótico. En aquel momento, lo que hicieron fue construir un espacio que no existía, una representación del espacio. Y puede suceder que, de pronto, esta sociedad se canse y diga que haya que volver a empezar. Y así como los italianos construyeron un nuevo espacio, pero a base de resucitar a Platón, a Sófocles, a través de una renacer, también eso nos podría suceder.

Si tenemos que volver atrás, entonces es que vamos a peor.

F.: No, no lo creo. Hay un error de comprensión entre el atrás y el delante. Como estamos empapados de pensamiento progresista –que es el más reaccionario que existe–, pensamos siempre que el futuro es mejor que el pasado. Eso no es verdad.

Mira, vamos a cerrar la entrevista con una cosa lapidaria: toda la sabiduría está en los muertos. Cuando lees, cuando estudias, cuando vas al pasado y miras hacia atrás, no es que vayas a ningún pasado, pues estás en el presente. No es que te guste más cualquier tiempo pasado, pues es mentira, no existe el tiempo pasado. Lo que haces es desenterrar a los muertos y hablar con ellos, porque toda la sabiduría está ahí, bajo tierra.