Siete maneras de arder por Alejandra Cortina

Banksy: biografía, vídeos y mejores obras

Escrito por Clelia
Publicado: 22 Junio 2026

Nadie ha visto su rostro y, sin embargo, todos reconocen su mano. Durante más de dos décadas Banksy ha convertido los muros del mundo en titulares: de las ratas de Bristol al cuadro que se autodestruyó en plena subasta, de un hotel frente al muro de Belén a los animales que se escaparon por las calles de Londres. Esta es su biografía, sus obras y la estela de polémica que lo acompaña.

Banksy es el seudónimo con el que se conoce al artista más representativo del Street Art (arte callejero) en la actualidad. Aunque no se tienen datos biográficos sobre él, se cree que nació en una localidad cercana a Bristol en 1974 y que después se trasladó a la ciudad, en donde pasó su juventud. Un estudio de la Universidad Queen Mary de Londres, que analizó la localización geográfica de sus obras, apunta a Robin Gunningham como el hombre detrás del nombre, alguien nacido y criado en Bristol. Él, como siempre, nunca lo ha confirmado.

 

Banksy figura

disponible en widewalls.ch

 

Según el ilustrador y diseñador gráfico Tristán Manco, uno de los que más ha investigado sobre el arte urbano, el polémico artista se preparó para ser carnicero y se metió en esto del grafiti en los años 80, en lo que se ha llamado el boom del aerosol. En la década de los 90 formó parte de la banda Bristol’s DryBreadZ, conocidos como DBZ. Desde entonces su fama empezó a correr como la pólvora, sobre todo por sus enfrentamientos con el grafitero «jefe» en aquellos momentos, Robbo, cuyo grafiti del canal de Camden fue «redecorado» sucesivas veces por Banksy, hasta que el estado de coma del primero hizo que Banksy terminara el enfrentamiento y le rindiera un sincero homenaje.

 

Tributo a Robbo por Banksy

Imagen: Robbo inc, disponible en streetartlondon.co.uk

 

El 12 de julio de 2008 el periódico Mail on Sunday anunció haber descubierto su identidad, identificándolo como Robin Gunningham, hecho que él siempre ha negado. Según otros medios, su nombre real podría ser Robert Banks o Robin Banks, pero esto parece más una mala interpretación de una broma acerca de la semejanza entre este último nombre con la expresión inglesa robbing banks (robando bancos).

Sea como fuere, el misterio sigue rodeándole. Según Will Simpson, secretario del club de fútbol de Bristol Easton Cowboys and Cowgirls, el artista les acompañó en una gira por México en 2001, en donde jugó contra los Luchadores por la libertad zapatista y donde pintó un mural en apoyo a su causa. De este hecho hay una foto en la que aparece pintando dicho mural, con el rostro cubierto por un pañuelo, sin que se pudiera adivinar nada más sobre su identidad. Estas imágenes fueron publicadas en el libro Freedom Through Football: The Story Of The Easton Cowboys & Cowgirls.

 

Banksy pintando un mural en México

Imagen: Banksy painting a mural in Mexico, disponible en www.12ozprophet.com

 

En su libro Wall and Piece cuenta cómo empezó en la pintura callejera, usando espray aplicado directamente sobre la pared. Pero esta técnica requería tiempo, lo que la hacía muy arriesgada ya que se trataba de un arte ilegal. Debido a ello, comenzó a utilizar plantillas de cartón creadas por él mismo que rociaba con un espray para coches y que le daban la rapidez que necesitaba en la realización de los murales, haciéndolos más impactantes.

El Street Art es el término inglés que describe el arte urbano que engloba todo tipo de expresión artística realizada en la calle de forma ilegal. En un principio, estas pinturas se desarrollaban en muros y vagones de tren y recibieron el nombre de grafiti. Su origen se sitúa en el Nueva York de los años 60, en los guetos afroamericanos y latinos como reacción a la situación de opresión que vivían. Los primeros grafiteros compartían gustos en la música, el baile y la vestimenta. Nace en la calle el llamado movimiento hip-hop. Posteriormente derivaron en técnicas más artísticas como el stencil (estarcido), el póster, las plantillas o las pegatinas.

Normalmente este tipo de arte lleva implícito mensajes políticos y crítica social, las principales características de Banksy y sus obras: «Una pared es un arma muy grande. Es una de las cosas más desagradables con las que puedes golpear a alguien». Pocas imágenes explican mejor esta idea que su mural Maid in London, en el cual una criada guarda la basura por detrás del muro: lo que no gusta se esconde.

 

Maid in London de Banksy

Imagen: Maid in London, disponible en academics.skidmore.edu

 

Banksy comenzó pintando ratas que llenaron las calles de Bristol, las cuales servían como instrumento a sus críticas burlonas hacia el sistema. Influido, entre otros, por la banda de punk Crass, y por el movimiento Ad Jammers, basado en deformar imágenes publicitarias y transformar así el mensaje original de las mismas, su obra ha buscado siempre la crítica social y moral, de forma irónica y satírica, utilizando la escritura, la técnica del stencil (estarcido) y el grafiti.

Pero si alguien ha sido el auténtico maestro de Banksy, la verdadera influencia del artista, ese ha sido Blek le Rat, un grafitero parisino que llenó las calles de París con sus grafitis allá por los ochenta. De él tomó la técnica de la plantilla y el aerosol como medio de expresar sus críticas y sus denuncias: «cada vez que creo que he pintado algo ligeramente original, me doy cuenta de que Blek le Rat lo hizo mejor, sólo que veinte años antes».

 

If graffiti changed anything it would be illegal

Imagen: If graffiti changed anything – It would be illegal, disponible en news.fitzrovia.org.uk

 

A los primeros años que Banksy pasó pintando las calles de Bristol con esas ratas que fotografiaban a los viandantes o que oían música les siguieron otras imágenes que continuaron criticando las hipocresías sociales y que aparecían en buzones de correos, en alcantarillas, en portones. Su creación Desnudo todavía puede verse en el muro de la clínica de Park Street dedicada a enfermedades sexuales. Pero no fue la única. Toda una serie de pintadas decoraron los muros de Bristol primero y de Londres después. Creaciones tan conocidas como los policías que se besan, la Mona Lisa con el bazuca o los indígenas perseguidos por un carrito del súper.

 

Mona Lisa con lanzagranadas de Banksy

Imagen: Mona Lisa con lanzagranadas de Banksy, disponible en nohaycomolodeuno.blogspot.com.es

 

Por entonces, ya colaboraba con el que se consideraba su agente, Steve Lazarides, un antiguo fotógrafo que había documentado las primeras hazañas de Banksy durante su juventud y con quien compartía la tarea de gestionar el portal de Internet en el que ambos colgaban todas las «hazañas» que realizaba el artista, gracias a lo cual se conocen muchas de las que ya han sido borradas. Lazarides confiesa haber ayudado a organizar los famosos stunts (actos-atentado) que consistían en colarse en los museos más famosos del mundo y plantar sus obras de forma clandestina, como sucedió en el Museo de Historia Natural de Londres donde colocó una rata disecada y pegada a un cartel. Pero esto no fue todo. En el Museo Británico consiguió colocar una pieza de aparente arte rupestre que incluía un carrito de supermercado en una escena de caza. En el MOMA de Nueva York incluyó el retrato de una mujer de época que llevaba una máscara anti-gas: «El arte no será ni la belleza ni la novedad, el arte será la eficacia y la perturbación», informó el artista.

 

Cazador prehistórico con carrito de supermercado

 

Su trabajo trascendió al exponerse en cuatro museos neoyorquinos (Metropolitan, Brooklyn, Historia Natural y Arte Moderno), donde instaló sus creaciones de forma clandestina, y también cuando se comenzaron a ver sus obras en varias ciudades importantes del mundo como Melbourne, París o Nueva York. De pronto, en el año 2000, decide organizar una exposición individual. Lo hace en un barco-restaurante, el Severnshed, consiguiendo así diferenciarse de otros artistas callejeros. Después, en 2003, vendrá otra exposición en Londres y más adelante, en 2005 y 2007, una de sus creaciones más impactantes realizada en los muros de Gaza y Cisjordania.

 

Grafiti de Banksy en el muro de Cisjordania

Imagen: Banksy, disponible en prospectornow.com

 

El conocido como «Muro de la vergüenza» en Cisjordania fue cubierto por las pinturas del artista. Para Banksy, suponían «la mayor cárcel del mundo al aire libre» y sus grafitis no fueron otra cosa que una larga lista de mensajes en contra. Las imágenes de niñas intentando escapar del muro mediante globos o las imágenes de un cielo azul y de paisajes maravillosos que se cuelan a través de rotos o de pequeños huecos son una llamada de atención en contra de esta construcción. Su repercusión ha sido tal que incluso, hoy en día, existe una ruta turística alternativa para disfrutar de estas obras.

 

Girl and Soldier de Banksy

Imagen: Girl and Soldier by Banksy, disponible en www.stencilrevolution.com

 

Después de esto, sus trabajos se encontraban ya por ciudades de todo el mundo como Londres, Los Ángeles, San Francisco o Barcelona. Llegó a imitar obras de arte emblemáticas como el David de Miguel Ángel, al que agregó un chaleco antibalas, o Los Girasoles de Van Gogh totalmente marchitos. En 2006 representó a un niño negro con la corona de una conocida cadena de comida rápida.

Entre sus éxitos destaca la exposición de Bristol en 2009 titulada Banksy Versus Bristol Museum, para la cual incluso se llegó a cerrar el centro durante tres días en los que el artista pudo montar en secreto su exposición, creando los espacios necesarios para mostrar adecuadamente sus obras. La ironía de exponer financiado por la misma institución que le había perseguido le hizo declarar: «este es el primer espectáculo que monto en el que el dinero de los contribuyentes se utiliza para colgar mis obras en vez de para borrarlas».

 

Niño con hambre de Banksy

disponible en www.plataformadeartecontemporaneo.com

 

Uno de los aspectos que ha levantado más ampollas entre los seguidores y detractores del artista ha sido el precio alcanzado por algunas de sus obras. Para un artista que presume de antisistema y que critica el capitalismo brutal, resulta irónico que sus obras sean de las más caras del mercado; por eso algunos artistas callejeros le acusaron de venderse a ese poder que criticaba. El artista que declaró «El éxito comercial es un fracaso para un grafitero» vio cómo la casa Sotheby’s subastó en 2006 un juego de impresiones que tenían como modelo a Kate Moss y que reproducían el retrato de Marilyn hecho por Warhol, alcanzando 80 mil dólares. A esta se sumó otra subasta más, en abril de 2007, en la que su obra Space Girl & Bird (una pintura realizada con spray sobre lámina de acero) se vendió en más de medio millón de dólares. Meses más tarde, ese mismo año, la casa de subastas Bonhams vendió diez obras suyas por un total de medio millón de libras, unos 700.000 euros. Y su valor seguía subiendo. Sin embargo, en 2013, Banksy decidió abrir un puesto callejero en Central Park con lienzos originales firmados por él, vendidos a unos 60 dólares cada uno. Curiosamente, solo se vendieron ocho de esos lienzos.

 

Kate Moss versionada por Banksy

Imagen: Kate Moss, disponible en www.banksy-prints.com

 

Durante su gira por Nueva York ese mismo año, Banksy realizó una exposición ilegal llamada Better Out Than In (Mejor fuera que dentro) en la que cada día creaba una obra diferente en las calles de la ciudad. El propio artista tuiteaba: «Deseando mancharme las manos esta noche». Y de hecho lo hizo, a través del grafiti, la escultura e incluso el vídeo, pero todas ellas llenas del sarcasmo y el humor crítico que lo caracterizan.

Envuelto siempre en la polémica, son muchos quienes le han criticado por sus creaciones; para algunos, puro vandalismo, pura hipocresía que critica el capitalismo mientras trabaja para grandes empresas como Puma o la MTV. Para otros, como Gareth Williams, jefe del departamento de Arte Urbano de la casa de subastas Bonhams de Londres: «lo más increíble del fenómeno Banksy no es su ascenso meteórico, ni las importantes sumas que se pagan ya por sus obras, sino el hecho de que el mismo establishment al que satiriza le haya acogido entusiasmado».

 

Rat Photographer de Banksy

Imagen: Rat Photographer, disponible en www.whatsonyourwall.com

 

Es en este punto cuando se hace obligatorio hablar acerca de toda la polémica creada en torno al documental que realizó el artista en 2010, titulado Exit Through the Gift Shop. Muchos esperaban descubrir todo lo que había permanecido oculto sobre el artista, pero todo quedó en eso, una esperanza. El documental fue nominado a los Oscar, entre otros premios como el Independent Spirit Awards o los premios BAFTA, además de conseguir excelentes críticas en periódicos como Los Angeles Times o el Chicago Sun-Times. En él Banksy presentaba a Thierry Guetta, un francés afincado en Los Ángeles cuya única obsesión es grabarlo todo con su cámara de vídeo. Así conoce al propio Banksy, quien decide darle la vuelta a la cámara y grabar a Guetta, al que anima a colarse en el mundo del arte urbano con el alias de Mr. Brainwash, convirtiéndose él mismo en toda una celebridad.

 

Extractos de Exit Through the Gift Shop (Thierry, Banksy: ¿Puede el marketing crear un artista?)

 

Y aquí es donde surge la polémica. ¿Es cierto lo que se cuenta en el documental sobre Mr. Brainwash? ¿Es un personaje ficticio o es real? Para muchos es solo un montaje del propio Banksy con el que pretende reflejar en lo que se ha convertido el street art: un producto más para el consumo, un objeto de especulación que ahora acumulan las clases altas. Thierry Guetta o Mr. Brainwash no serían otra cosa que el alter ego del propio grafitero. Para enmarañar más el misterio, aparecieron unas declaraciones del artista Ron English, quien tenía contacto con Banksy, y que afirmaba que Thierry Guetta era totalmente real y que el propio Banksy le había explicado los motivos para realizar este film: ridiculizar a Guetta por su egoísmo al no querer compartir cientos de horas de grabación con el artista en acción.

 

Girl with a Pierced Eardrum de Banksy

Girl with a Pierced Eardrum, encontrado en Banksy.co.uk

 

En octubre de 2014 Banksy plasmó un nuevo mural, llamado Girl with a Pierced Eardrum (Chica con un tímpano perforado), una parodia del cuadro Girl with a Pearl Earring, de Johannes Vermeer, en la que cambió la joya por una alarma de seguridad de la fachada de un estudio de grabación, en Hanover Place, en Bristol. La obra tuvo bastante atención mediática, sobre todo porque se realizó en la ciudad donde creció el grafitero, poco después de que comenzara a correr un rumor de su supuesto arresto. A las 24 horas de su aparición, la obra fue manchada con pintura negra en un claro acto de vandalismo y crítica hacia Banksy. No sería la primera vez que sus trabajos sufrirían este tipo de daños; su pieza Art Buff, en Kent, fue vandalizada con un enorme pene. Debido a la trascendencia que este artista ha logrado en los últimos tiempos, algunas de sus obras han sido protegidas con fibras de vinilo, lo que permite que puedan ser reparadas y restauradas con mayor facilidad.

 

Obra de Banksy troceada para una exposición

Una de las obras de Banksy antes de ser troceada en tres piezas y trasladada a la exposición. Foto banksy.co.uk

 

Una de las exposiciones sobre el artista, realizada por The Sincura Group y titulada Stealing Banksy, tuvo lugar en Londres durante el mes de marzo, y mostraba siete de sus trabajos callejeros que serían subastados después de la exposición. Nuevamente, Banksy saltó de su asiento para rechazar esta muestra que, según los organizadores, se había hecho con el consentimiento de los dueños de los edificios. Para el artista era simplemente «repugnante que se permita que cualquiera pueda quitar arte de las paredes sin permiso».

 

Dismaland de Banksy

Banksy’s Dismaland, foto publicada en Flickr por Peter Gasston

 

En agosto de 2015 Banksy inaugura la instalación temporal Dismaland, a modo de parque temático, que realizó en colaboración con otros 58 artistas. Cuando la instalación cerró sus puertas, el equipo encargado de su montaje se trasladó al campo de refugiados de Calais donde construyeron varias viviendas temporales y un parque de juegos para los refugiados. Tras la evacuación forzosa del campamento, en la página web oficial de Dismaland se pudo leer durante un tiempo el siguiente mensaje: «Dismaland Calais has now closed».

 

El hijo de un inmigrante de Siria, de Banksy

El hijo de un inmigrante de Siria (2015), encontrado en Banksy.co.uk

 

En diciembre del mismo año apareció un nuevo mural de Banksy, que muestra al fallecido Steve Jobs en el anteriormente citado campo de refugiados. La imagen, que muestra a Jobs con una mochila al hombro y un ordenador Macintosh en su mano, tiene como título El hijo de un inmigrante de Siria y es una rotunda denuncia de las condiciones de los refugiados sirios en el infame campamento «La Jungla» de la ciudad portuaria francesa.

 

Primer grafiti interactivo de Banksy, Les Misérables

Encontrado en banksy.co.uk

 

En enero de 2016 persiste su crítica a la situación y aparece el primer grafiti interactivo de Banksy. Sobre un tablón de madera en la fachada de la Embajada de Francia en Londres, en el barrio de Knightsbridge, plasmó a Cosette, la niña del cartel del musical Les Misérables, con la bandera francesa rasgada a sus espaldas y lágrimas en sus mejillas causadas por un bote ficticio de gases lacrimógenos. Un código QR en la parte inferior de la pieza conducía a un vídeo en YouTube que mostraba a la policía usando gases lacrimógenos para desalojar el campamento en Calais. Las imágenes de la obra se hicieron virales rápidamente, y 42 horas después unos ladrones intentaron robarla. La policía Metropolitana de Londres se vio obligada a intervenir para evitar su robo y contribuir a su protección.

En febrero el tramo de pared fue cubierto por completo por trabajadores de la Cheval Property Management Limited, propietaria del terreno donde se halló el grafiti. Sin embargo, los responsables de la medida aseguraron que era temporal, ya que debían decidir sobre «los planes de futuro para la obra».

Del 13 de enero al 29 de febrero de 2016 se realizó la primera exhibición de la obra de Banksy en Estambul, titulada The Art of Banksy, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Turquía. La muestra, con cuyo montaje se inauguró la nueva galería Global Karaköy, fue preparada durante cerca de un año por un grupo de 80 expertos, quienes se dieron a la tarea de encontrar, recoger y curar obras que el misterioso artista ha realizado en los últimos 15 años. «Banksy tiene muchísimas obras. La mayoría de estos trabajos nunca han sido vistos por muchas personas. Yo los he conseguido gracias a coleccionistas que han hecho grandes esfuerzos por revelar las piezas de Banksy», expresó Steve Lazarides, curador de la exposición, quien aseguró que era la más amplia que se había realizado hasta entonces sobre la obra del esquivo artista.

 

Banksy enmascarado

 

Una década más tarde: el artista que se volvió incontrolable

Lo que vino después confirmó algo que ya se intuía: a Banksy ya no le hacía falta la calle de Bristol para sacudir la conversación pública. Bastaba con que apareciese una imagen nueva en su cuenta de Instagram (su único canal reconocido, junto a la web banksy.co.uk y la oficina Pest Control, que autentifica sus obras) para que un muro cualquiera de Inglaterra, de Ucrania o de Palestina se convirtiera de la noche a la mañana en noticia de portada. La década que siguió a 2016 ha sido la de su definitiva consagración como el artista vivo más comentado del planeta y, al mismo tiempo, la de sus gestos más políticos y más personales.

 

El hotel con «las peores vistas del mundo» (2017)

En marzo de 2017, en plena Belén ocupada, Banksy abrió las puertas de su obra más ambiciosa: The Walled Off Hotel, un hotel real de nueve habitaciones pegado al muro de hormigón que separa Cisjordania de Israel. El nombre es un juego de palabras con el lujoso Waldorf, y la broma se sostiene en cada detalle: un piano que toca solo, retratos de querubines con máscaras de oxígeno y, sobre todo, la promesa de «las peores vistas del mundo», porque todas las ventanas dan a la pared. Mitad instalación artística, mitad alegato político y mitad museo de la ocupación, el hotel funcionó durante años como una de las experiencias más extrañas del turismo contemporáneo, hasta que cerró sus puertas a finales de 2023 al recrudecerse el conflicto en la zona. Fue, quizá, la manera más literal que ha encontrado nunca el artista de obligar al visitante a dormir frente al problema.

Ese mismo año, con el Reino Unido enredado en el Brexit, Banksy pintó en un edificio de Dover una enorme bandera europea de la que un operario, subido a una escalera, cincelaba una de las estrellas. Una grieta que crecía, una Europa a la que le faltaba una pieza. La obra desapareció bajo una capa de pintura blanca en 2019, en lo que muchos leyeron como un comentario tan involuntario como certero sobre el propio país.

 

Mural del Brexit de Banksy en Dover

Mural del Brexit en Dover (2017). Imagen: banksy.co.uk

 

La nieve negra de Port Talbot (2018)

En la mañana de Navidad de 2018, en un garaje de Port Talbot, la ciudad galesa que alberga la mayor acería del Reino Unido, apareció lo que parecía una estampa entrañable: un niño con los brazos abiertos recibiendo lo que se diría que es nieve. Pero al doblar la esquina del garaje el espejismo se rompía. La «nieve» era en realidad ceniza que salía de un contenedor en llamas. Season’s Greetings («Felices fiestas») era, en realidad, una denuncia de la contaminación que respiran cada día los vecinos de la localidad. La obra obligó al ayuntamiento a protegerla con un panel de metacrilato y terminó siendo comprada y trasladada para su conservación, demostrando una vez más la paradoja que persigue a Banksy: cada crítica suya al sistema acaba convertida en un activo cotizado.

 

Season's Greetings de Banksy en Port Talbot

Season’s Greetings, Port Talbot (2018). Imagen: banksy.co.uk

 

La obra que se autodestruyó (2018) y la que batió su récord (2021)

Y entonces llegó la noche que lo cambió todo. El 5 de octubre de 2018, en Sotheby’s de Londres, una versión enmarcada de Girl with Balloon (la niña que suelta, o atrapa, un globo rojo con forma de corazón, probablemente su imagen más popular) se vendió por algo más de un millón de libras. En el instante en que el martillo golpeó para cerrar la puja, un mecanismo oculto en el grueso marco dorado empezó a deslizar el lienzo hacia abajo y a triturarlo en tiras ante la mirada atónita de la sala. La destrucción se detuvo a media obra. Banksy había convertido una subasta en una performance y, de paso, en la primera obra de la historia creada en directo durante una puja.

Lejos de arruinar la pieza, el gesto multiplicó su leyenda. La compradora mantuvo la adquisición, la obra fue rebautizada por la propia casa como Love Is in the Bin («El amor está en la papelera») y, tres años después, en octubre de 2021, volvió a Sotheby’s para venderse por la friolera de 18,5 millones de libras, un récord para el artista. El crítico del capitalismo había firmado, sin pretenderlo o pretendiéndolo del todo, una de las mayores revalorizaciones de la historia reciente del mercado del arte. «Creo que voy a triturarla», bromeaba un viejo vídeo del estudio. La ironía es que el cubo de basura resultó ser la mejor inversión.

No fue su único pulso con las salas de subasta. En octubre de 2019, su lienzo Devolved Parliament, de casi cuatro metros de ancho, que retrata la Cámara de los Comunes británica tomada por chimpancés, se adjudicó en Sotheby’s por 9,9 millones de libras en pleno desconcierto del Brexit. Pocas veces una sátira ha resultado tan rentable ni tan oportuna.

 

El niño que llegó a Venecia (2019)

En mayo de 2019, durante la Bienal de Venecia, sobre un canal del barrio de Dorsoduro y justo por encima de la línea del agua, apareció The Migrant Child: un niño náufrago con chaleco salvavidas que sostiene una bengala de humo rosa. Banksy se coló sin invitación en la cita artística más prestigiosa del mundo, igual que años antes se había colado en los grandes museos, para recordar a quién deja fuera el arte oficial. La obra, amenazada por las inundaciones de la ciudad, fue digitalizada en alta resolución y, en 2025, retirada con cuidado del muro para someterla a una compleja restauración. El niño migrante de Venecia se ha convertido, contra todo pronóstico, en patrimonio que Italia se esfuerza por preservar.

 

The Migrant Child de Banksy en Venecia

The Migrant Child, Venecia (2019). Imagen: banksy.co.uk

 

Por Navidad de ese mismo 2019 firmó en Birmingham una de sus piezas más tiernas y más amargas a la vez: dos renos que parecen tirar de un banco público vacío, como si fuera un trineo. Bastó que un transeúnte sin hogar se sentara en él para que la escena se completara sola y diera la vuelta al mundo. Otra vez la calle, otra vez los invisibles, otra vez sin una sola palabra.

 

Renos de Banksy en Birmingham

God Bless Birmingham (2019). Imagen: banksy.co.uk

 

2020: el año en que el mundo se paró

La pandemia encontró a Banksy en plena forma. En febrero de 2020, en un muro de Barton Hill (Bristol), una niña disparaba con un tirachinas un estallido de flores rojas reales colocadas sobre un desagüe; un San Valentín tan bonito como efímero. Días después, en el barrio de Totterdown, una anciana estornudaba con tal fuerza (Aachoo!!) que su dentadura salía despedida calle abajo, en una de las casas más empinadas de la ciudad. El humor seguía intacto, pero la actualidad iba a imponer un tono más grave.

 

Aachoo!! de Banksy en Bristol

Aachoo!!, Totterdown, Bristol (2020). Imagen: banksy.co.uk

 

En mayo de 2020, en plena primera ola, apareció en el vestíbulo del Hospital General de Southampton un cuadro en blanco y negro: un niño juega con una muñeca-superheroína, una enfermera con capa y mascarilla, mientras a su lado descansan, descartados en una papelera, los muñecos de Batman y Spiderman. Game Changer reconocía a las verdaderas figuras de la pandemia con una nota manuscrita: «Gracias por todo lo que estáis haciendo. Espero que esto alegre un poco el lugar, aunque sea en blanco y negro». En marzo de 2021 la obra se subastó en Christie’s por 16,7 millones de libras destinados íntegramente a organizaciones benéficas de la sanidad pública británica, convirtiéndose entonces en la obra más cara jamás vendida del artista.

 

Game Changer de Banksy, homenaje a la sanidad

Game Changer (2020), homenaje a la sanidad pública. Imagen: banksy.co.uk

 

Y en agosto de 2020, Banksy dio uno de sus pasos más audaces: financió, con el dinero de sus obras, un barco de rescate de migrantes en el Mediterráneo. El Louise Michel, bautizado en honor a la anarquista feminista francesa y pintado de rosa con uno de sus grafitis (una niña que sostiene un salvavidas en forma de corazón), zarpó en secreto desde España para auxiliar a personas a la deriva frente a las costas de Libia. No era una metáfora ni una pintada: era un barco de verdad, salvando vidas de verdad. Pocas veces el arte ha bajado de la pared para meterse, literalmente, en el agua.

 

2021: la fuga de Reading y unas vacaciones con espray

En marzo de 2021 apareció en el muro de la antigua prisión de Reading, donde estuvo encarcelado Oscar Wilde, un preso que escapaba descolgándose por una cuerda hecha de hojas de papel atadas a una máquina de escribir. La obra, Create Escape, la confirmó el artista con un vídeo narrado al estilo del pintor televisivo Bob Ross. Pero el gesto fue más allá: Banksy ofreció vender la plantilla para ayudar a reunir los fondos (hasta diez millones de libras) con los que comprar la cárcel y convertirla en un centro de arte. Una vez más, la provocación venía acompañada de una propuesta concreta.

Aquel verano se permitió incluso bromear con la quintaesencia británica. Bajo el título A Great British Spraycation (un juego entre spray y staycation, las vacaciones en casa), fue dejando obras por los pueblos costeros de Norfolk y Suffolk: una rata tumbada en una hamaca, una garra mecánica de feria que apresaba a un niño, una pareja mayor bailando sobre una parada de autobús, un cangrejo, un castillo de arena. Documentó la escapada como si fuera el vídeo casero de unas vacaciones, recordando que detrás del fenómeno global sigue habiendo un guasón con un bote de espray.

 

A Great British Spraycation de Banksy

A Great British Spraycation, costa de Norfolk y Suffolk (2021). Imagen: banksy.co.uk

 

Obra de Banksy de la Great British Spraycation

Otra de las piezas de la Spraycation (2021). Imagen: banksy.co.uk

 

Ucrania: arte entre las ruinas (2022)

En noviembre de 2022, Banksy confirmó la autoría de siete murales pintados sobre los edificios destrozados por la invasión rusa de Ucrania, en localidades como Borodyanka, Irpín, Hostomel y la propia Kiev. Sobre el hormigón agujereado por las bombas, una gimnasta hacía el pino entre los escombros, un niño derribaba en una llave de judo a un adulto que recuerda inevitablemente a Putin, dos niños usaban un erizo antitanque como balancín. Eran imágenes de una ternura insolente, plantadas justo donde había caído la barbarie, y funcionaron como lo que siempre han sido sus mejores obras: un mensaje de resistencia escrito sobre la herida.

 

Mural de Banksy en Ucrania

Gimnasta sobre las ruinas, Borodyanka, Ucrania (2022). Imagen: banksy.co.uk

 

Mural de Banksy en Ucrania

Otro de los siete murales ucranianos (2022). Imagen: banksy.co.uk

 

San Valentín en Margate y un stop contra la guerra (2023)

El día de San Valentín de 2023, en la localidad costera de Margate, Banksy volvió a usar el calendario en su contra. Valentine’s Day Mascara mostraba a un ama de casa de los años cincuenta, con un ojo morado y un diente de menos, empujando a su agresor (al que solo se le ven las piernas) al interior de un congelador real abandonado en la calle. Una postal romántica que escondía una denuncia de la violencia machista. En diciembre, en Peckham (Londres), una señal de stop cubierta de tres siluetas de drones militares (interpretada de inmediato como una petición de alto el fuego en Gaza) duró menos de una hora en su sitio: alguien la arrancó con una cizalla minutos después de que el artista la reivindicara en sus redes.

 

Un zoo suelto por Londres (2024)

El verano de 2024 trajo una de sus series más celebradas y, para variar, sin una lectura política evidente. Durante nueve días consecutivos de agosto, Banksy fue dejando por las calles de Londres nueve animales: una cabra al borde de una cornisa, dos elefantes asomados por sendas ventanas tapiadas, tres monos columpiándose en un puente del tren, un lobo aullando sobre una antena parabólica, dos pelícanos robando pescado sobre una pescadería, un gato desperezándose en una valla publicitaria, unas pirañas que convertían una garita policial en un acuario, un rinoceronte encaramado a un coche y, como gran final, un gorila que levantaba la persiana del Zoo de Londres para dejar escapar a un león marino y a unos pájaros. El propio artista explicó que, en una época de titulares sombríos, solo quería «animar al público» y recordar la capacidad humana para el juego creativo «en lugar de la destrucción». Toda una ciudad jugando a buscar al siguiente animal: la calle convertida, de nuevo, en su mejor galería.

Meses antes, en marzo de 2024, ya había firmado en Finsbury Park uno de sus aciertos más comentados: un estallido de pintura verde detrás de un árbol podado y desnudo le devolvía, en trampantojo, todo el follaje que el invierno (y la motosierra municipal) le habían quitado. Naturaleza pintada para suplir a la naturaleza ausente.

 

Árbol de Finsbury Park de Banksy

El árbol de Finsbury Park, Londres (2024). Imagen: banksy.co.uk

 

El juez, las estrellas y el final abierto (2025)

En septiembre de 2025, sobre un muro de los Reales Tribunales de Justicia de Londres, apareció una de sus imágenes más directas: un juez togado, mazo en alto, golpeando a un manifestante caído e indefenso. La obra, leída como una crítica al derecho de protesta, fue tapada por las autoridades casi de inmediato y desató un debate sobre los límites de la disidencia. Y al filo de la Navidad de 2025, Banksy cambió de registro con dos niños tumbados boca arriba sobre el asfalto, abrigados con sus gorros y sus botas de agua, señalando algo en el cielo. Una imagen sin consignas, casi un suspiro, que muchos quisieron leer como un recordatorio de los miles de menores sin hogar que pasan el invierno en alojamientos de emergencia en la capital. La ternura como última forma de denuncia.

 

Obra reciente de Banksy

Una de sus últimas intervenciones. Imagen: banksy.co.uk

 

Copyright para perdedores: el artista frente a la ley

El anonimato, que es su mayor seña de identidad, es también su mayor problema legal. Banksy escribió en su libro que «el copyright es para perdedores» y durante años animó a cualquiera a tomar y reutilizar su arte «para su disfrute personal, pero no con ánimo de lucro». El problema llegó cuando empresas como la firma de tarjetas Full Colour Black empezaron a explotar comercialmente sus imágenes y a disputarle las marcas registradas a través de su oficina, Pest Control. Los tribunales europeos llegaron a anular varias de esas marcas argumentando que se habían registrado «de mala fe», precisamente porque defender una marca en los tribunales chocaba con el escudo del anonimato: para reclamar la autoría, tendría que dar la cara. Banksy, atrapado en su propia paradoja, resumió la situación con su habitual sarcasmo, reconociendo lo incómodo que resulta proteger legalmente lo que él mismo regaló a la calle.

Y el misterio de su identidad, lejos de despejarse, ha seguido alimentándose a sí mismo. En noviembre de 2023 se recuperó una entrevista de la BBC grabada en 2003 en la que un reportero le preguntaba si se llamaba Robert Banks; entre risas, el artista respondía que su nombre de pila era «Robbie». Un cabo suelto más en un personaje que ha hecho del no estar de su forma de estar en todas partes. Más de veinte años después de aquellas ratas en Bristol, seguimos sin conocer su rostro y, sin embargo, no hay muro del mundo donde no podamos reconocer su sombra.

Independientemente de todo lo que rodea a Banksy, es innegable que es el artista más cotizado, controvertido y admirado de este tipo de arte. No necesita publicidad ni busca aprobación, porque sus creaciones hablan solas, buscando la reflexión de quienes las miran. Muchos han intentado vencerlo arruinando sus obras, destruyéndolas o robándolas para luego venderlas a un precio desorbitado. Sin embargo, otros muchos siguen sus enseñanzas, intentan seguir sus pasos y buscan imitar su estilo. Tal vez ese sea su mayor triunfo: haber convertido el anonimato en la firma más reconocible del arte contemporáneo.

 

Banksy: obras y biografía en vídeo

 

Libros

Wall and Piece (en inglés): sus mejores trabajos fotografiados y comentados por el propio Banksy.
Banksy. You Are an Acceptable Level of Threat and if You Were Not You Would Know About It (Carpet Bombing Culture, en inglés).

 

Galería de obras de Banksy (haz clic en las fotos para verlas ampliadas)

 

 

– Banksy: biografía, vídeos y mejores obras –       – Alejandra de Argos –