“Filosofia y ficción”. Reflexiones y relatos de Ignacio Gómez de Liaño

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Las fronteras entre disciplinas literarias se diluyen en el nuevo libro recopilatorio del filósofo y pensador. Una obra para reflexionar y para disfrutar.

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Cubierta del libro Filosofía y Ficción. Ignacio Gómez de Liaño. Ediciones de Aquí, 2020

 

“Los límites de lo narrativo y lo filosófico son borrosos, y sus fronteras permeables”, dice Ignacio Gómez de Liaño en el prólogo de su libro Filosofía y Ficción (Ediciones de Aquí, 2020). En las páginas de este libro, el filósofo, escritor y artista no se limita a constatar esa opinión sino que la demuestra palabra por palabra. Porque el volumen está formado por una recopilación de escritos pertenecientes a ambas disciplinas: filosofía y narrativa, que se dialogan en sus páginas para enriquecerse y cuestionarse de manera constante. Los textos fueron redactados de forma simultánea y solo ahora aparecen recogidos en forma de libro, aunque en su momento los relatos se publicaron en distintas revistas literarias (Inventario, Revista de Occidente y Archipiélago). Por eso, nos encontramos ante un ejercicio complejo y fascinante que nos permite disfrutar al cien por cien de su cualidad de atracción. Un libro esencial dentro de la obra de uno de los escritores más interesantes, provocadores e inquietos del panorama del pensamiento actual.

 

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Ignacio Gómez de Liaño. En La Mirada Actual

 

La parte dedicada a la ficción consta de varios relatos: Villa Carelia (en sus tres partes: El viaje, El Museo de Historia Invisible y El regreso y el nombre), El dedo gordo de Alma-Tadema, El Retiro, El profesor de Geografía, Paradoxa, Los detalles y la fatalidad y El último minuto. En palabras de su autor, son “relatos que están hechos con la materia de la filosofía y de la poesía. O sea, con la materia con la que también están labrados los propios pensamientos que ahora inician su salida”. En cuanto a los escritos filosóficos, están formados por pensamientos, reflexiones o incluso “intuiciones poéticas” que constituyen un terreno abonado del cual nacen después, pujantes, los relatos. Según Ignacio Gómez de Liaño, el trabajo filosófico le exigía pararse de vez en cuando “a tomar aliento” y a dejar que la mente se divirtiera. Esa función la cumplieron para el autor los relatos de ficción, que en el libro constituyen también un delicioso entretenimiento para el lector. Y por supuesto, son un complemento brillante a las deducciones y el proceso de pensamiento filosófico y psicológico que reflejan los demás escritos.