Alejandra de Argos por Elena Cue

Víctor Gómez Pin investiga a “Pitágoras. En la infancia de la filosofía”

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Pitágoras no solo fue un pionero en el campo de las matemáticas, sino que también acuñó el término “filósofo” y se lo aplicó a sí mism0 (de acuerdo con Cicerón). El también filósofo Víctor Gómez Pin rastrea su influencia en el marco de los comienzos de la filosofía y nos recuerda las preguntas universales entonces formuladas, hoy aún vigentes.

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Víctor Gómez Pin, filósofo y ensayista

 

En el consciente colectivo, el nombre de Pitágoras permanece asociado al campo de las matemáticas. Por otra parte, los amantes y profesionales de disciplinas como la música o la cosmología también consideran al científico de Samos como un reformador fundamental en ambos campos. Pitágoras fue todo eso y mucho más: Cicerón, de hecho, le atribuye la creación del término filósofo (que ama el saber) y la definición de la propia disciplina filosófica. En el prólogo de su libro Pitágoras. En la infancia de la filosofía, Víctor Gómez Pin nos sumerge de lleno en la legendaria anécdota en la que Pitágoras se define a sí mismo como tal ante León, gobernador de la ciudad de Filunte; circunstancia también relatada por otras fuentes con autoridad, como los filósofos Heráclites Póntico y Diógenes Laercio. La historia en sí no es tan importante como lo que Gómez Pin pretende lograr con su breve y fascinante libro: ubicar los orígenes de la filosofía en la Grecia Jonia. Concretamente, en las ciudades de Samos, Tales y Éfeso, donde vivieron tres pensadores fundamentales: el propio Pitágoras, Tales y Heráclito.

 

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Cubierta del libro Pitágoras. En la infancia de la filosofía. Editorial Shackleton Books, 2019.

 

¿Por qué decide el autor establecer la “infancia” de la filosofía en ese momento y en ese lugar? Por muy significativa que resulte la anécdota registrada por los filósofos de la época, Gómez Pin señala algo mucho más importante. Como relata en el prólogo, en aquel momento y “por primera vez en la historia de las culturas, se introduce el presupuesto de que la naturaleza no estaría gobernada por fuerzas oscuras y arbitrarias […], sino por una rigurosa necesidad […] que sería transparente a la razón”. Es decir: los seres humanos empiezan a dudar de la tiranía y la arbitrariedad de los dioses y comienzan a preguntarse el porqué de las cosas. Tal y como indica el autor, la convicción de que la naturaleza obedece a unas leyes necesarias es lo que hace que empiece a desarrollarse la ciencia. A lo largo de las páginas, Víctor Gómez Pin habla sobre el retorno cíclico a la filosofía jónica iniciada por los tres maestros mencionados y la establece como “única”, basándose en que las preguntas entonces formuladas son universales para todas las culturas y lenguas, y permanecen vigentes a lo largo de los milenios. La primera parte del libro se circunscribe precisamente a este Cíclico retorno a Jonia, mientras que la segunda se adentra de lleno en la Infancia de la filosofía. En la cuarta parte se desgrana la Cimentación y quiebra del pitagorismo, y en la sección final el autor profundiza en lo que aconteció (y acontece aún) Después de Pitágoras. El libro de Gómez Pin constituye el texto perfecto para adentrarnos en la filosofía, conocer cómo y de dónde surgió y rastrear su evolución hasta el pensamiento actual.