Alejandra de Argos por Elena Cue

Stephen Schwarzman (Pennsylvania, 1947), CEO y co-fundador de Blackstone, una de las firmas de inversión líderes del mundo, es un activo filántropo en áreas como la educación, la cultura o las artes.  Acaba de escribir sus memorias: "What it Takes". Schwarzman es, desde su juventud, un hombre con espíritu de liderazgo y ambición, valiente, con una prudencia que le aleja de lo temerario y una gran confianza en sí mismo. Graduado en Yale University y MBA en Harvard Business School es un trabajador incansable que apenas duerme, sabe elegir a los mejores, escucha a la vez que pide consejo y siempre encuentra el tiempo para dar con la palabra amable.

 Autor: Elena Cué

 

Steve Schwarzman 4 HiRes 

 Stephen Schwarzman. 

 

Stephen Schwarzman (Pennsylvania, 1947), CEO y co-fundador de Blackstone, una de las firmas de inversión líderes del mundo, es un activo filántropo en áreas como la educación, la cultura o las artes.  Acaba de escribir sus memorias: "What it Takes". Schwarzman es, desde su juventud, un hombre con espíritu de liderazgo y ambición, valiente, con una prudencia que le aleja de lo temerario y una gran confianza en sí mismo. Graduado en Yale University y MBA en Harvard Business School es un trabajador incansable que apenas duerme, sabe elegir a los mejores, escucha a la vez que pide consejo y siempre encuentra el tiempo para dar con la palabra amable. 

Blackstone es el gestor de activos alternativos más grande del mundo que co-fundó en 1985, junto a Peter Peterson, con un capital inicial de 400.000 dólares y que hoy en día tiene un valor de 55.000 millones de dólares y gestiona 500.000 millones de dólares. ¿Cuál cree que es la clave de su éxito?

Para empezar, teníamos un buen plan estratégico. Una cosa que he aprendido en la vida es que debes saber a dónde quieres llegar y tienes que tener un buen plan. Necesitas hacer algo que nadie más esté haciendo, algo que creas que se volverá muy popular y desarrollar grandes ideas. Nuestro plan estratégico tenía tres partes. La primera era entrar en el negocio de Asesoría de Fusiones y Adquisiciones (M&A). Lo bueno de este negocio es que no necesitas capital. Te pagan millones de dólares por pensar y aconsejar a las grandes corporaciones. Si te lo pagan es porque lo estás haciendo bien. 

La segunda parte de nuestra estrategia fue entrar en el negocio de capital privado que básicamente consistía en comprar compañías, mejorarlas y hacer que creciesen más rápidamente, por lo que se venderían mejor o se harían públicas. Tendrían más ingresos, por lo tanto, se duplicaría el beneficio. De esa manera, habrías transformado la empresa en un negocio de crecimiento mucho mayor y contratarías más personas. Es muy beneficioso. Puedes terminar obteniendo el doble de ganancias que invirtiendo en los promedios del mercado de valores. Si lo duplicas, mucha gente querrá darte dinero para que ellos también puedan duplicarlo. 

¿De dónde procede el capital?

Por lo general, obtenemos nuestro dinero de grandes fondos de pensiones de todo el mundo, pero también recibimos de otros inversores institucionales o de individuales. Pensamos que este tipo de negocio tendría un crecimiento explosivo y lo ha hecho. La clave era encontrar a personas con talento en ese área: un gran potencial de inversión. Y esa fue la tercera parte de nuestra estrategia. 

¿Y cómo se ha convertido en el mayor "casero" del mundo?

En esa etapa no pudimos prever cuáles serían las áreas de interés. Por lo tanto, tuvimos que esperar, y así es exactamente como terminamos en bienes raíces en 1991. Vimos una oportunidad en el sector inmobiliario durante la segunda subasta del gobierno de EE. UU. en la que puso a la venta muchos tipos de ahorros y préstamos en bancarrota de los bancos. Ahora somos el mayor propietario de bienes raíces en el mundo. Nos especializamos en comprar en lugares que han tenido dificultades, por lo que los precios caen significativamente y luego, con la recuperación económica normal, se obtiene una gran ganancia.

Entonces empezaron a crecer...

Invertimos en mejorar esos activos para hacerlos más atractivos. Esa es la base de cómo construimos la empresa. En 1986, empezamos recaudando nuestro primer fondo y ahora, en lugar de uno, tenemos 50 fondos en 50 áreas diferentes. Empezamos en Estados Unidos, luego nos expandimos a Europa y Asia. Comenzamos con los productos de mayor rendimiento y ahora nos damos cuenta de que también gustan los productos con menos rendimiento y apalancamiento.

En los últimos años ha invertido 23.000 millones de euros en nuestro país, ¿qué le incitó a invertir en España? 

España desempeñó un papel importante en el desarrollo de Blackstone. Nuestro equipo descubrió que en España se estaban construyendo tantísimos pisos que habrían bastado para alojar en ellos a la mayor parte de Alemania y aún habrían sobrado. Era fácil advertir que el sector de la construcción terminaría colapsando. Al mismo tiempo nuestro equipo de la India nos informó de que los precios del suelo se habían multiplicado por 10 en 18 meses. Lo mismo pasaba en Estados Unidos. Entonces dije a mi equipo que debíamos vender la totalidad de los activos relacionados con inmuebles residenciales que poseyéramos en todo el mundo. Estaba claro lo que iba a suceder.

Parecía que no todos fueran conscientes de ello...

Es que nuestro negocio consiste en recabar información y evaluarla de un modo objetivo. Cuando España, tal y como cabía esperar, pasó por un periodo económico muy difícil y nadie en el país compraba bienes raíces, pensamos que si podíamos comprar propiedades a un precio lo suficientemente bajo como para luego invertir en ellas y mejorarlas, obtendríamos unos excelentes resultados, como había sido el caso de Estados Unidos. Y, en efecto, sucedió lo mismo. España es un país fuerte, pese a haber estado atravesando por un momento terrible a causa de la crisis. Nosotros creímos en España y en su capacidad de recuperación.

¿Cómo evaluaría el clima económico actual de España y de Europa?

España se ha recuperado muy bien. Es una buena economía. Europa está experimentando una ralentización en términos de crecimiento económico, al igual que todos los países del resto del mundo.

Hay quien asegura que se avecina otra recesión.

No estoy seguro de que vayamos a tener una recesión en Estados Unidos; lo más probable es que se dé en Europa. A Estados Unidos le va mejor. Se encuentra en una situación de pleno empleo: las mejores tasas desde 1969. Los consumidores estadounidenses son muy fuertes. Los salarios suben más rápido que la inflación, por lo que los consumidores tienen más dinero y lo gastan. Ello representa el 70 % de la economía estadounidense. Esa es la base. Aunque la industria está disminuyendo en todo el mundo, y en Estados Unidos también, solo constituye el 11 % de nuestra economía en comparación con el 70 % que suponen los consumidores, y eso es una diferencia abismal.

 

 Stephen Schwarzman. Photo by Elena Cue

Stephen Schwarzman. Foto Elena Cué 

 

En su libro "What it takes" habla de los mentores que han conformado su persona, entre ellos su padre. ¿En qué valores ha fundamentado su carrera como empresario?

En Estados Unidos es bastante habitual ayudar a otras personas en su trayectoria profesional. La mayoría de las personas emprendedoras no están totalmente solas; a menudo cuentan con socios, en particular en el sector de la tecnología, donde la mayoría de las grandes empresas fueron concebidas por varias personas. Yo iba a abandonar mis estudios de Administración de Empresas en Harvard. Escribí una carta a la persona responsable de la empresa, para quién ya había trabajado, y me contestó con seis páginas sobre su vida. Después de leerla, me dije: «De acuerdo, seguiré estudiando». Esa sola decisión cambió el rumbo de toda mi vida. Hay muchas veces en que se produce un punto de inflexión. Hablas con otras personas y, si son inteligentes, escuchas lo que te dicen y actúas conforme a ello. Esto me ayudó por lo que ahora mi obligación es ayudar a otros.

¿Cuáles son las cualidades más relevantes que debe tener una persona que quiera formar parte del equipo de Blackstone?

Blackstone siempre ha sido lo que denominamos una meritocracia. Eso significa que las personas con las mejores cualidades son las que ganan, buscamos competidores natos. Seguimos creando nuevas áreas de negocio, de modo que todas las personas puedan estar a cargo de algo si están capacitadas para ello. Buscamos individuos que sean muy inteligentes, trabajadores, apolíticos y con buenas cualidades comunicativas; individuos que comprendan bien lo que sucede a su alrededor y que también posean unas sólidas aptitudes analíticas. Otro atributo es que tienen que ser buena gente. Cuando estaba en Lehman, había muchos empleados que en este sentido dejaban mucho que desear, y ello se tradujo en un grupo de personas, dotadas de gran talento, que sufrían. 

¿Qué consejo daría a una persona que quiere iniciar un negocio?

Debe intentar hacer algo que nadie más esté haciendo, imaginar algo que aún no exista pero que crea que el mercado querrá. Si uno se limita a abrir exactamente el mismo tipo de negocio que otras personas, no hay ninguna razón concreta por la que alguien vaya a venir a ti. Y triunfar se convierte en algo menos probable, no está mal, pero no es lo idóneo. Debes hacerlo en el momento adecuado sin desviarse mucho de lo que la gente desearía. Cuando Walt Disney creó su primer parque temático, sabía exactamente lo que quería hacer. Hasta entonces, nunca nadie había hecho algo de esas características. Siempre surgen un sinfín de contratiempos, pero seguir adelante y resolver los problemas no es tan importante como tener una visión clara de lo que uno quiere hacer. El proceso creativo se realiza primero de un modo abstracto, a través del pensamiento. Luego hay que reunir la mayor cantidad posible de recursos financieros. Si se tienen grandes sueños, la posibilidad de que se hagan realidad es mucho mayor.

En el libro explica cómo el presidente Donald Trump le pide que forme y que dirija un grupo de personas con talento y conocimiento, no políticos, que puedan decirle la verdad. El foro se disolvió más tarde. Parecía ser muy buena idea para cualquier gobierno...

Cualquiera que dirija una organización debería aspirar a contar con la mayor cantidad posible de aportaciones objetivas. Estar al frente de algo, especialmente en política, significa estar bastante aislado, porque cuando las personas que te rodean te critican, por lo general dejas de escucharlas. Formar a un grupo de personas, sin tendencias políticas, con el propósito de que te digan qué estás haciendo bien y en qué te equivocas, es una idea estupenda. En una democracia, la mayoría de las personas no son necesariamente expertas en todo, pero deben asumir la responsabilidad de todo. ¿Acaso no resultaría útil contar con expertos que te guiaran en un terreno que no dominas?

Ha servido a su país de diversas maneras, incluida la actuación como intermediario en las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China. ¿Cuál es su opinión al respecto  después de la última Asamblea General de las Naciones Unidas?

Es complicado, porque los chinos han adoptado un enfoque de mercado emergente para su economía, de un modo muy similar a lo que hizo Estados Unidos en el siglo XIX, cuando era un país en desarrollo. Entonces contábamos con importantes barreras arancelarias para poder desarrollar nuestra economía amparados por tales protecciones. China está pasando por el mismo proceso. Hace cuarenta años, los ingresos medios en China se reducían a unos pocos cientos de dólares por persona, mientras que en la actualidad se sitúan en los 10.000 USD. Hoy, China es la segunda economía más grande del mundo después de Estados Unidos. Existe una gran brecha entre China y el resto de los países. Estados Unidos y China juntos representan, según el baremo que apliques, entre el 35 % y el 40 % de la economía mundial. Estados Unidos y el mundo desarrollado desean que China elimine algunas de las restricciones que les confieren ciertas ventajas sobre otros países desarrollados. Para China es difícil, porque si siempre has tenido una ventaja, ¿por qué deberías cambiar? De modo que no lo han hecho. No hemos firmado un acuerdo con ellos en unos setenta años, y no es por casualidad. Ahora nos tomamos esto muy en serio.

Es sorprendente la falta de acuerdos comercial durante tanto tiempo. ¿Puede darnos alguna razón de las causas de esta situación de no entendimiento entre los Estados Unidos y China?

En la política china hay dos grupos: los reformistas, que creen que China debería reajustarse y cambiar, y los intransigentes, que están satisfechos con lo que el país ha hecho y no desean cambiarlo. La razón por la que los acuerdos comerciales resultan tan difíciles es que cuesta saber qué parte de China va a controlar lo que el país demanda. En distintos momentos de las negociaciones, el poder ha ido pasando de los reformistas a los intransigentes y viceversa. Si bien el 90 % de las negociaciones entre los dos países se produjeron en mayo de este año, los chinos eliminaron cerca de un tercio de lo acordado y las negociaciones no llegaron a buen puerto. Creo que tanto China como Estados Unidos son conscientes de que la disociación de las dos mayores economías del planeta va a ralentizar el mundo, y no solo a corto plazo. Probablemente, lo que más les conviene a las dos economías es determinar sus intenciones.

¿De qué manera llegó a ser China importante para usted?

De hecho, fue por casualidad que sucedió todo esto. En 2007, cuando salíamos a Bolsa, el Gobierno chino nos dijo que quería comprar 3.000 millones de dólares en acciones, lo que representaba el 9,9 % de la empresa. Les ofrecimos acciones sin derecho a voto, lo que significaba que no tenían a ningún miembro en el consejo de administración. Era la primera vez desde 1949, año en el que se fundó la China moderna, que como país, había adquirido una importante cantidad de acciones a una empresa extranjera. Blackstone fue la primera de ellas. Esto tuvo repercusiones a escala internacional, porque era un indicio de que había empezado a reciclar sus enormes reservas financieras y deseaba participar en el mundo exterior. Para nosotros fue una absoluta sorpresa.

En 2016 fundó y construyó Schwarzman Scholars College, en la Universidad de Tsinghua en Beijing, que ofrece un master orientado a construir vínculos más fuertes entre China y el resto del mundo. ¿Qué le motivó a ello?

El actual presidente, Xi Jinping, y su predecesor estudiaron en la Universidad de Tsinghua, la mayor universidad con conexiones políticas de China. Cuenta con un consejo asesor internacional, formado, entre otros, por un grupo de directores generales de distintos países, incluidas muchas figuras chinas destacadas, como Jack Ma, de Alibaba; Robin Li, de Baidu; Pony Ma, de Tencent, y personas de todo el mundo, como Tim Cook, de Apple, y Mark Zuckerberg, de Facebook. También hay muchos de los altos cargos del Gobierno chino. Pude ver que, después de la crisis financiera, las cosas no iban a seguir igual entre China y el resto del mundo, porque China seguía creciendo, mientras que los países europeos y Estados Unidos habían entrado en una terrible recesión y el desempleo en Europa aún era muy elevado. Esta situación iba a hacer que las personas del mundo desarrollado se sintieran desgraciadas, en especial las que ganaran entre el 40 % y el 50 % de los ingresos medios; por regla general, en estos casos se desencadena lo que se conoce como «populismo». Las personas de bajos ingresos se enfadan con los ricos y con las personas de negocios y del mundo de las finanzas. Normalmente, según ha demostrado la historia, proyectan su ira hacia un demonio extranjero, y yo sabía que, en este caso, sería China, porque era muy importante. A China le iba muy bien desde un punto de vista económico y financiero. Entonces decidí que quería abordar el problema de la fricción del mundo occidental con China.

En junio, su donación de 150 millones de libras otorgada a la Universidad de Oxford se convirtió en el récord y apareció en la portada de todos los medios más destacados. ¿Puede explicar la razón principal de una donación tan generosa al campo de la ética en Inteligencia Artificial?

La Inteligencia Artificial es una nueva tecnología, que explotará en todo el mundo, ya que puede hacer cosas increíbles. Puede ayudar enormemente en el área médica, en educación, en el lugar de trabajo, es una revolución. Por otro lado, la IA puede crear problemas. Uno sería el empleo. Las máquinas reemplazarán a las personas como lo han hecho desde el comienzo de la revolución industrial, pero tomó alrededor de 100 a 125 años, mientras que la IA ocurrirá en los próximos 10 a 20 años. La idea de que al final todo siempre funciona es correcta, pero si sucede muy rápido, puede tener grandes dislocaciones y un desempleo mucho mayor de lo que la sociedad puede absorber. Por lo tanto, la razón de la ética de la inteligencia artificial es solo una palabra clave para tratar de descubrir cómo permitir que esta tecnología se introduzca en la sociedad con el fin de obtener los beneficios de esta mientras se mantiene el control suficiente para minimizar las desventajas. Eso requiere la participación de gobiernos, empresas, universidades de investigación y medios de comunicación para que pueda introducir estas regulaciones sin eliminar los beneficios de la tecnología que ayudará enormemente a todo tipo de personas. Por eso estoy apoyando esto, elegí Oxford, que es una universidad única en el estudio de las humanidades.

Ha creado un nuevo espacio, que abrirá este año, en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) dedicado al estudio de la Inteligencia Artificial y la Informática con una donación de 350 millones de dólares.

El significado de crear Schwarzman College of Computing en MIT es el de avanzar en el campo de la ciencia pero también analizar la ética de la IA. Oxford es el número uno en humanidades en el mundo, mientras que MIT, según el ranking, es el número uno o dos en tecnología del mundo. Dediqué mucho tiempo y recursos financieros en estos cometidos porque creo que es muy importante para la humanidad.

¿Qué significado tiene para usted ser director del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington D.C.? 

Durante el discurso de su investidura, el presidente John F. Kennedy en 1961, dijo: "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país". En mi generación, se esperaba que ayudáramos a nuestro país. Cuando me pidieron que asumiera el trabajo del Centro Kennedy, pensé que sería algo bueno porque podría ayudar. No quería trabajar en el gobierno a tiempo completo. Me lo habían pedido antes, pero no quería hacerlo. 

Además de las ya mencionadas, usted ha hecho otras grandes donaciones como a la New York Public Library (150 m), Metropolitan Museum, Yale University (150 m), un estadio de fútbol... ¿Cómo entiende usted la filantropía? 

Estoy involucrado en diferentes tipos de filantropía. Me gusta hacer cosas a gran escala que no se han hecho antes, en coherencia con lo relatado en el libro. Y hago lo mismo con la filantropía. Me pregunto si hay algo que pueda crear para ayudar a resolver un gran problema. En realidad, ni siquiera lo considero filantropía. Comienzo haciendo la pregunta ¿qué es bueno para la sociedad? antes de dar mi respaldo a compromisos financieros importantes. Junto con mi esposa Christine, hemos terminado siendo los mayores donantes a escuelas católicas en los Estados Unidos. No soy católico pero las escuelas son geniales. Sólo alrededor del 50% de los niños que van a esas escuelas son católicos. El 90% son minorías, el 70% están en la línea de pobreza o menos y el 98% de ellos se graduaron.

 

Stephen Schwarzman during the interview with Elena Cué 

 Stephen Schwarzman durante su entrevista con Elena Cué

 

 

- Entrevista a Stephen Schwarzman -                              - Alejandra de Argos -

Se acaba de publicar Sidi la última novela del escritor y miembro de la Real Academia Española Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951). Sidi es Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, donde empieza su leyenda: su liderazgo, el sentido del honor, del valor, de la lealtad y de la dignidad, pero también del orgullo, la rapiña, la sangre y la espada. Un viaje a través del tiempo a esa España de hombres duros, con otros ideales; hombres de coraje y estrategia en la batalla, en las esperas, en las incertidumbres...

 Autor: Elena Cué

 

 Arturo Perez Reverte foto por Elena Cue 

Arturo Pérez Reverte. Foto: Elena Cué

 

Se acaba de publicar Sidi la última novela del escritor y miembro de la Real Academia Española Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951). Sidi es Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, donde empieza su leyenda: su liderazgo, el sentido del honor, del valor, de la lealtad y de la dignidad, pero también del orgullo, la rapiña, la sangre y la espada. Un viaje a través del tiempo a esa España de hombres duros, con otros ideales; hombres de coraje y estrategia en la batalla, en las esperas, en las incertidumbres...

Cuando el eco de la batalla de Pinar de Tébar aún resuena en mi cabeza, hablamos.

Siglo XI, plena Edad Media, España de moros y cristianos. Sidi se gana la vida en el destierro. ¿De qué habla esta novela?

Hay dos planos fundamentales: el primero es cómo era la frontera en el siglo XI, que era nuestro lejano Oeste. Se trataba de una frontera muy peligrosa e inestable, llena de gente igualmente peligrosa. El otro plano es una reflexión sobre el liderazgo: cómo una persona es capaz de hacerse con el control, con el respeto y con el mando de una mesnada de gente dura y peligrosa en un lugar no menos peligroso. Es decir, cómo alguien es capaz de hacer que lo sigan, incluso que mueran por él. 

Dice que hay muchos Cid en la historia de España, unos mejores que otros.

Pero este es el mío. Quería contar un Cid que todavía no se hubiera contado, sobre todo en el momento en el que él se forja. He llegado con toda la documentación, pero también con toda mi biografía personal. He volcado cuanto sé del ser humano en ese tipo de cosas. El Cid mira el mundo como yo lo miro: le he dado mi mirada. Cuando hablo de violencia, de muerte, de sangre, hasta cierto punto las he vivido.

Como fotoperiodista bélico ha cubierto diversos conflictos como los sucedidos en Líbano, Sudán, Bosnia... Y como escritor las batallas están presentes en muchas de sus novelas. ¿Por qué esa fascinación por la guerra?

No es fascinación. Yo salí de casa muy joven, con una mochila y unos libros, y fui a una guerra. Aprendí cosas en un día que igual hubiese tardado diez años en aprender. Yo tenía veinte años y tenía una visión de la cultura que me permitía interpretar la guerra como algo más que un mero espectáculo de barbarie. Era nutritiva en el sentido intelectual. Aprendí sobre los seres humanos, sobre sus comportamientos, sobre el valor de las cosas. La guerra es horrorosa. Me fascinó más bien el sentirme cercano a las verdades de lo que es el ser humano.

Debajo de la leyenda o lo romántico del personaje subyace la más terrible de las violencias. En El pintor de batallas haces una profunda reflexión sobre la crueldad como un impulso irresistible. ¿Es la crueldad inherente al hombre?.

El ser humano es un animal muy peligroso, y sí, cruel. La cuestión es que nosotros queremos que el mundo sea de una manera: que haya reglas, normas de comportamiento, además de principios morales, de una Ilustración que nos hizo cambiar la forma de mirar el mundo, o de un Renacimiento. Pero es que el mundo no es así. Esto es una pequeñísima parte del mundo. En cuanto sales fuera le añades la guerra. Ese es el mundo real. Creemos que todo es estable, y cuando has estado por Beirut o Sarajevo te das cuenta de que basta una crisis política, económica o social, para que toda se vaya al carajo.

¿Qué da la guerra?

La guerra te da la conciencia, la lucidez de un marinero, que ha de estar siempre atento al mar. Y esa certeza del desastre como algo posible, que el occidental ha perdido, nuestros abuelos la tenían todavía. Había entonces una mayor proximidad con la realidad de las cosas. Yo he visto la violencia: he visto matar, he visto torturar, y he sido amigo, además, de gente que hacía esas cosas. Y esa misma gente que ha hecho cosas horribles ha hecho, el mismo día, cosas estupendas. Eso te da una medida de las cosas muy distinta. Con eso hago novelas.

Y esta novela transcurre en un tiempo violento, de una terrible inseguridad y donde sobrevivir era difícil, ¿Cuál cree que es el precio que ha pagado el ser humano por la seguridad que disfrutamos hoy en día?.

Somos más vulnerables. En esta novela hay una cosa que he intentado que se remarcara mucho. Es el hecho de que todo el mundo se pasa mucho rato mirando porque mirar significa vivir o morir. Ahora, lo único que miran los seres humanos es el móvil o la televisión. La realidad no la miramos. El mundo es un lugar hostil poblado a menudo por hijos de puta: esa es una definición muy justa de lo que es el mundo. Esa falsa seguridad que nos da el no mirar la realidad la pagamos muy cara.

Ahora que no hace fotos cuando se ocupa de batallas, ¿a dónde mira?

Miro para atrás, tengo una mochila llena de recuerdos. Me sirven para vivir de una manera mucho más suspicaz, mucho más lúcida, en el sentido de que sabes lo que es un lugar peligroso, de que incluso aquí estamos en un lugar peligroso. De ahí que no te relajes nunca. En cambio, el ser humano occidental vive muy engañado.

Ha sido un hombre de acción. ¿Qué comparación haría entre el poder de la experiencia y el viaje mental desde el escritorio?

Hay tres formas de nutrir una novela: con lo que has leído, con lo que has vivido y con lo que imaginas. Cuando has tenido una vida compleja como la mía, con dosis intensas de situaciones extremas, eso te vale también para las novelas. Por ejemplo, si yo estoy torturando en Falcó, que es una trilogía de novelas sobre un espía franquista –guapo y elegante, que es un hijo de puta–, cuando Falcó tortura estoy recurriendo a mis recuerdos en Angola, a mi propia experiencia.

Cambiar la guerra por el escritorio, ¿fue un cambio radical?

No fue radical. Yo dejé el periodismo en el ’94, pero tuve un periodo de adaptación. Hubo unos años que fueron difíciles, más o menos hasta El pintor de batallas, con el que cerré ese periodo. Yo navego. Y mi sustitutivo de la guerra es el mar, el de verdad. En un velero en invierno en el Golfo de León, le aseguro que hay mucha acción. He cambiado, claro. Hay cosas que ya no puedo hacer como caminar 40 kilómetros cada día, con un sol sin más sombra que la de mi sombrero. Tengo 68 años y mi cuerpo no lo aceptaría.

¿Por qué cerró ese periodo?

Una vez conocí a un tipo en Asia, en Bangkok, que era un viejo corresponsal de un periódico español de los años setenta: alcoholizado, putero, etc. Me contaba su vida y yo pensaba: un día seré como este tipo. Y me dije que no quería terminar así. Ya desde el principio intenté crear una parcela lateral a la que replegarme cuando llegase el momento. Supe siempre que me iría, que un día terminaría todo eso. Normalmente nos dicen que el ser humano es bueno y que el mundo lo hace malo. Yo creo que es al revés. El ser humano nace con unos instintos no malos, sino muy elementales: calentarse, comer, procrear, abrigarse, protegerse… A eso sacrifica todo lo demás. Es la sociedad la que, creando una serie de normas, lo civiliza. Pero puesto en lugares extremos, el ser humano es muy peligroso.

Sidi es un guerrero carismático que consigue que las mesnadas le sigan ciegamente en la batalla y  produce cohesión y entendimiento entre gentes muy diversas: por ejemplo moros y cristianos iban juntos entre sus seguidores, ¿Qué cualidades cree que debería tener un líder? 

En cierta forma, este libro es también una especie de manual de autoayuda sobre el liderazgo. Mi idea era: ¿por qué un infanzón burgalés que ha caído en desgracia, que no es nadie a efectos históricos, consigue ser una leyenda que oscurece los nombres de los reyes de su época? ¿Cómo consigue un hombre, en aquel momento, hacer que otros lo sigan y mueran por él? ¿Cómo consigue la lealtad, siendo la lealtad lo más difícil de conseguir en la vida?... Y no me interesaba el Cid ya hecho sino cuando empezaba a hacerse: los años de formación, de exilio, en fin, cuando empieza la leyenda.

¿En nuestra época hay líderes?

Sí, es posible. Siempre los ha habido. Pero el problema, en mi opinión, es que nuestra época no merece a esos hombres. Cuando hablamos de virtud en el sentido romano, es decir, de nobleza de espíritu y de actitud elegante ante la vida, de dignidad y de coraje personales, te das cuenta de que al mundo de ahora no le interesa eso; no lo quiere e incluso lo rechaza. Es más, cuando el mundo de hoy se coloca delante de la virtud, el mundo se burla de ella. Frente a la gente noble a la que no pueden igualarse la ridiculizan. El mediocre intenta rebajarlo. Y como no puede lo intenta a través de la burla. Cualquiera puede hacerlo a través de Internet, en 140 caracteres, en la televisión... 

La risa es un arma muy poderosa...

Los Cid, las personalidades están ahí. El ser humano produce constantemente genios, artistas y creadores, héroes y bomberos, gente maravillosa dispuesta a morir por muchas razones. Es gente dispuesta a sacrificarse por aquello en lo que creen. Eso molesta.

¿Cree que ahora queda alguien dispuesto a morir por la patria o por un ideal?. 

Fíjese, creo que el Cid no muere por un ideal. Él tenía un código de lealtades y dignidades. Es decir, lo que me interesaba remarcar del Cid es que no se trata de una persona que salga a pelear por un ideal. Lo hacía para comer. Él no está peleando porque quiera primero la Reconquista (que en España todavía no existía), sino que son reinos en los que se está peleando entre moros y cristianos. Después, él no tiene ninguna misión providencial. Todo eso viene después. No tenía ideas religiosas ni patrióticas, es decir, no luchaba ni por Dios ni por la patria.

Pero a pesar de su destierro seguía brindando lealtad y respeto al rey Alfonso VI.

¿Sabe por qué? Porqué cuando no tienes nada, cuando eres un marginal y la sociedad te expulsa de su seno –seas un delincuente o seas un mercenario– y los códigos generales en los que se ampara la sociedad dejan de funcionar, tú mismo necesitas tener algo a lo que respetar: necesitas un código de lealtad entre tu gente y algo más. Incluso la gente marginal, incluso la gente que es medianamente decente busca algún tipo de justificación para no sentirse abyecto.

En su Historia de España escribe su versión de ella. Es un tópico para mucha gente decir que España es diferente. ¿A usted se lo parece?

Sí, claro, España es un país muy abrupto, muy parcelado, donde un valle topa con el valle adyacente y crea recelos entre ellos. Hemos sido siempre esa especie de disgregación geográfica. A eso hay que añadirle la invasión musulmana, las religiones, los malos gobiernos, etc. De manera que España tiene una larga historia de insolidaridad, de falta de unidad, de vileza y de cainismo. Siempre he dicho que Caín tenía DNI español. Y al analizar la historia de España nos muestra, en esa insolidaridad, que es muy difícil que hagamos cosas en común. En cuanto cede la presión, se disgrega todo. Por eso, para un niño español lo mejor es hacerlo viajar, porque si lo dejas en el valle, en el pueblo, no saldrá de ahí. En España se ha perdido el control de la educación. Es un caos. Hay lagunas enormes, culturales, artísticas, etc. Hay diecisiete sistemas diferentes… Eso quita esperanza en cuanto a las generaciones futuras. 

 

  Arturo Perez Reverte entrevistado por Elena Cue 

 

 

 

 

 - Entrevista a Arturo Pérez-Reverte  -                                  - Alejandra de Argos -

¿La ciencia nos aleja de Dios?. El Catedrático de Estructura Económica y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Ramón Tamames (Madrid, 1933) indaga en la cosmología entre científicos y filósofos en la ya larga búsqueda de una Causa Primera o Inteligencia Superior como origen del Universo. Con el título de su último libro Buscando a Dios en el universo. Una cosmovisión sobre el sentido de la vida (Erasmus Ediciones) desvela su contenido.                                                             

 Autor: Elena Cué

 

  Ramón Tamames foto Elena Cue 

Ramón Tamames. Foto: Elena Cué

 

¿La ciencia nos aleja de Dios?. El Catedrático de Estructura Económica y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Ramón Tamames (Madrid, 1933) indaga en la cosmología entre científicos y filósofos en la ya larga búsqueda de una Causa Primera o Inteligencia Superior como origen del Universo. Con el título de su último libro Buscando a Dios en el universo. Una cosmovisión sobre el sentido de la vida (Erasmus Ediciones) desvela su contenido.

¿Esta búsqueda es porque no tiene fe o porque la tiene y quiere reforzarla con la ciencia?

Fundamentalmente porque me interesa mucho la cosmología y lo poco que puedo entender de la física avanzada. También me intereso por el origen de todas las cosas y el sentido de la vida. Y no es que no tenga fe. De hecho, yo no me meto ni con la revelación ni con el misticismo, que son los conductos normales de llegar a tener fe. Yo lo respeto, además, he tenido una educación cristiana y nunca he dejado de tener vivencias con eso. No soy practicante, pero algo tengo.

¿Alguna conclusión a la que haya llegado? 

Que la física no tiene todos los ámbitos controlados, o los tiene controlados de una manera algo fantástica. Por ejemplo, Hawking nos dijo que el universo nació por casualidad, a raíz de una fluctuación cuántica que produjo el Big Bang. Claro, esta explicación te deja muy frío, porque ¿qué hay detrás de todo eso? ¿Qué sentido tiene?. Eso es lo que yo he querido buscar siempre, porque al fin y al cabo la idea que yo tengo coincide mucho con la de uno de mis maestros, Isaac Asimov, que dice que somos un planeta de montaje: estamos aquí y nos está observando alguien para ver cómo lo hacemos, qué evolución seguimos y cómo nos comportamos.

¿Esto sería lo esencial en su búsqueda?

Junto al sentido de la vida hay alguien detrás que mueve todo eso, una inteligencia superior que da paso al Big Bang, el que pone en marcha el ordenador, el que pone en marcha la evolución de la materia y la evolución biológica.

¿Qué tendría que ver este Dios con el Dios de los cristianos?

El acto creativo. Al fin y al cabo el fiat lux de la Vulgata, es decir el de la versión latina de la Biblia, significa “hágase la luz”. Muchos científicos dicen que no les gusta el Big Bang porque les parece que tiene un sentido teológico. Dicen que es como el Dios del Génesis. Eso son ganas de marear la perdiz, porque el universo tiene que tener un origen, y el más lógico parece ser ese. Yo creo que el Dios de los cristianos es una creencia de la revelación judeocristiana. Yo respeto eso y tampoco entro a valorarlo. Ese es el Dios de los cristianos y el hijo de Dios. Pero es una revelación. Yo estoy en el plano científico y entiendo que Dios, en cuanto ser superior e inteligente, puede tener muchas manifestaciones humanas, siendo una de ellas la del cristianismo. Personalmente me parece la manifestación más excelsa –porque estamos muy influidos por toda esa cultura.

¿Y ha encontrado a Dios en esta búsqueda?

No, no lo he encontrado. En todo caso lo que no pretendo es que salga un Dios con la voz en off y que me diga “aquí estoy”. Todo lo que es la creación resulta tan sorprendente que yo he acabado coincidiendo con los Siete Sabios, tal como reflejo al final de mi libro. No por un criterio de mera autoridad, sino porque fueron personas excelsas que han dedicado mucho tiempo a pensar todo esto. Pero en todo caso, intuyo que hay una inteligencia superior que gobierna todo.

Intuir a Dios a través de la ciencia es posible. Sin embargo, ¿cree que se puede conseguir una fundamentación científica de Dios? 

Esa es la lucha que hay entre el deísmo –aunque no me gusta mucho este término– y el ateísmo militante, como por ejemplo el de Richard Dwakins, el biólogo. En todo caso, no hay un sendero seguro de fundamentación por la vía de la ciencia, porque si lo hubiera estaríamos viviendo en la unanimidad. Tú me puedes demostrar que el ADN contiene cuatro letras, y que con eso se construyen todos los seres vivientes. Y nos dicen que eso es el alfabeto de Dios. Pero es una parábola, no una realidad. Si hubiera demostración, no tendríamos polémica.

Cuenta que en la década de los ochenta, muchos científicos se adhirieron a la creencia de que la evolución no se ha producido por el azar y la necesidad, sino por un principio teleológico, es decir, que tiene una finalidad.

Es algo que se lleva discutiendo como pronto desde los presocráticos, o sea, hace más de dos mil quinientos años. Se puede decir que es una discusión permanente. Ya de Leucipo y Demócrito decía Aristóteles que tenían que haber salido de la taberna, porque andaban diciendo por ahí que esto no tenía ningún sentido, cuando todos sabían, así Aristóteles, que tenía sentido y que por fuerza existía una teleología.

¿Y usted que piensa?

Yo creo que es una discusión permanente que da lugar, en cierto modo, a la filosofía del sentido de la vida. El propio Kant, sobre el año 1790, se pregunta qué sentido tiene todo esto, dando lugar a esas cuatro célebres preguntas: ¿Qué puedo saber?; ¿qué debo hacer?; ¿qué me cabe esperar?; ¿qué es el hombre? Y esa forma de pensar es propia de la Ilustración. ¿Y qué es la Ilustración? Pues según Kant salir de la minoría de edad.
Por ahí estamos. Si yo pudiera ofrecer alguna muestra definitiva, ¡estaría a cinco mil metros por encima de Roma! Por cierto, le mandé el libro al Papa, y me respondió la Secretaría de Estado con una foto firmada por él. No me dijo nada.

¿Cree que en nuestra época existe un menor respeto hacia las instituciones, hacia los gobernantes, hacia las creencias, etc.?

Yo creo que eso ha sucedido siempre. En el Siglo de las Luces, el barón d’Holbach dejó de creer en Dios y se reía de los cristianos. Lo que pasa es que unas veces está más tolerado y permitido. No cabe duda de que en España, en los siglos XVI y XVII, si te manifestabas demasiado en esa dirección acababas donde acababas. En este sentido, siempre ha habido descontentos, lo que pasa es que ahora la gente se manifiesta más por los medios y porque tiene más osadía, porque sabe que se lo permiten las libertades públicas y las garantías. Los medios tienen mucha importancia para hipertrofiar todo. Inducen cambios en la mentalidad general, no cabe duda, y se aceptan cosas que en las sociedades formales de hace cien años no se aceptaban. 

¿Cómo ve la economía española en este momento?

Yo digo una cosa que parece una exageración, pero no lo es. La economía va bastante bien y comparativamente mejor que el resto de la economía europea, a pesar de la administración y a pesar de la política, porque la inestabilidad política le afecta mucho en estos momentos. Pero a pesar también de la administración, que yo digo que es un armatoste. Tenemos una Administración absolutamente impresentable. No me refiero a los médicos, ni a los policías, sino a los titulares de la Administración. El cambio en las políticas, en los fundamentos, y luego claro la burocracia. Pues el problema de los burócratas no es sólo que cuesten cada vez más, sino que, como tienen que demostrar que son útiles, lo retrasan y lo complican todo.

Entonces, España va bien...

Este país funciona a pesar de su Administración, que es un armatoste. Ahí tiene la respuesta. ¿Y por qué funciona bien? Porque tenemos a los mejores empresarios de toda nuestra historia. Y el denostado Ibex 35 es el símbolo de este empresariado que tenemos. Habrá quienes sean mejores o peores, pero que un conjunto de empresas tenga casi el 70% de su negocio fuera de España significa que son competitivas. Eso es lo que hay que reconocer.

¿Cuáles cree que serían ahora las propuestas económicas necesarias para esa mejora?

Propuestas no faltan. Y afortunadamente tenemos propuestas que sí son muy positivas, que nos llegan de fuera. Yo tengo la idea de que "Super Mario", es decir, Mario Draghi, ha hecho una política impresionante para la recuperación económica europea y no ha permitido que el Euro se hundiera. Y creo que hay muchas otras recetas, pero están obstruidas por los 18 ministros que tenemos, los correspondientes secretarios de Estado, los miles de directores generales, etc.

Escribe que se va ganando al escepticismo sobre que las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero originan el calentamiento global. Y habla extensamente alertando del peligro al que nos enfrentamos a corto plazo en su libro Frente a la apocalipsis del clima (Editorial Profit).

Ahí sobre todo tenemos la incertidumbre, es decir, el hecho de que no sabemos si llegamos a tiempo. Una persona muy versada en esto, que es James Lovelock –que estuvo en la NASA y es el autor de la tesis de Gaia– defiende que la Tierra es un organismo que se autorregula y que en algún momento puede venir la venganza de Gaia, que es expulsar al hombre y que la evolución siga, pero sin la especie humana. Eso es tal vez una exageración científica para que la gente despierte, igual que ha hecho la niña sueca Greta Thunberg, que ha dicho que el cambio climático es el primer problema de la humanidad.

El problema es si llegamos a tiempo...

Yo tengo mis serias dudas. No superar los dos grados de la era preindustrial como medida principal de todo el Acuerdo de París de 2015 es una entelequia. Lo que está claro es que seguimos acumulando gases de efecto invernadero y que los síntomas son fatídicos en el Ártico y en la Antártida, pero también en los glaciares y en las sequías, etc. El problema está en si llegamos a tiempo, y Lovelock dice que no.

¿Por qué es una entelequia?

Porque China seguirá emitiendo gases de efecto invernadero sin recortarlos hasta el año 2038. Y también EE.UU. teóricamente –aunque no legalmente– se ha separado del Acuerdo. Es cierto que ahí hay muchos Estados, sobre todo en la costa Oeste, que hacen una labor impresionante y están reduciendo las emisiones de gases. Pero el tema es que todavía no nos hemos tomado el problema suficientemente en serio e incluso aún hay negacionistas. Hay que revisar el Acuerdo de París.

¿Cómo se puede conseguir descarbonizar las sociedades y cuidar la biosfera, sin que se cree un perjuicio económico?

Ahí no hay un problema. Eso más o menos lo ha previsto el Acuerdo de París y toda su organización que se reúne todos los años. La última tuvo lugar en Katowice (Polonia) y al menos han aceptado los métodos para medir el recorte de las emisiones, que es muy importante.
Creo que la Ley del clima, que lleva un plan que se está produciendo poco a poco, no está mal, y vamos a ir cerrando unas centrales y abriendo otras. Y las energías renovables van muy rápidas. Todavía tiene que hacerse el plan adjunto. Teresa Ribera –Ministra para la Transición Ecológica– nos dijo que sería para Navidad... Creo que la Unión Europea lo está haciendo bien. Ha puesto unos objetivos y se podrán cumplir, pero el problema es si con eso bastará.

 

 Ramon Tamames Foto Elena Cue 

Ramón Tamames. Foto: Elena Cué

 

 

 

 - Entrevista a Ramón Tamames -                                  - Alejandra de Argos -

Jack Ma (China, 1964) es fundador y presidente del Grupo Alibaba, una de las principales compañías de tecnología del mundo junto con Google, Facebook, Amazon y Microsoft. Está implementando cinco grandes estrategias en su grupo que prometen transformar radicalmente el comercio mundial. Su propósito es ir delegando la presidencia para centrarse en su interés fundamental: la filantropía a través de su fundación dedicando los próximos treinta años a cambiar el sistema educativo global para que pueda enfrentarse a los desafíos de la era digital.

 Autor: Elena Cué

 

Jack Ma Elena Cue9

Jack Ma. foto: Elena Cué 

Jack Ma (China, 1964) es fundador y presidente del Grupo Alibaba, una de las principales compañías  de tecnología del mundo junto con Google, Facebook, Amazon y Microsoft. Está implementando cinco grandes estrategias en su grupo que prometen transformar radicalmente el comercio mundial. Su propósito es ir delegando la presidencia para centrarse en su interés fundamental: la filantropía a través de su fundación dedicando los próximos treinta años a cambiar el sistema educativo global para que pueda enfrentarse a los desafíos de la era digital.

La Fundación Jack Ma brinda apoyo a escuelas en áreas rurales. ¿Cuáles son sus planes de futuro en este campo?
 
Hay cerca de 40 millones de  jóvenes en China que viven en zonas rurales pobres. Creo que la mejor manera de ayudar a los niños es ayudar a sus maestros. Los profesores en las zonas rurales tienen muy malas condiciones: no son respetados, nadie se preocupa por ellos. Estamos tratando de construir un sistema para alentarlos, inspirarlos y apoyarlos. Eso fue lo que impulsó este programa. Desafortunadamente, muchas escuelas en áreas pobres no tienen suficientes niños. Intentamos crear internados con más de cien estudiantes. China, África y muchos países en desarrollo están experimentando el mismo problema. Queremos mejorar el modelo chino para  luego usarlo en otros países. También estamos investigando en optimizar la manera de usar Internet y la tecnología para mejor capacitar a estudiantes, maestros y directores. 
 
Otro programa notable de su fundación en África es el Premio Netpreneur que otorga un millón de dólares a los empresarios de tecnología africanos. ¿Cuáles son sus objetivos con esta iniciativa? 


África necesita las tres "E": eGobierno, eEducación y eEmpresarios. Un gobierno electrónico será eficiente y transparente. La eEducación serían los cimientos. Si conseguimos tener grandes empresarios, mejorarán exponencialmente la economía Africana. Lo que hacemos es alentar a los empresarios y convertirlos en los nuevos héroes de África. Les inspiramos a contratar a más personas, ser más creativos, mejorar la economía. Eso es lo que ha hecho China durante los últimos  veinte, treinta años. Descubrí maneras de formar y desarrollar a personas para convertirlas en empresarios. Quiero hacer esto en África. Mi fundación da un millón de dólares a diez empresarios africanos al año. El propósito es crear "casos de estudio" de éxito para emprendedores en África. Independientemente del país, edad y tipo de negocio. No se trata solo de tecnología, da igual si es una peluquería o un restaurante, aún puede recibir un premio si tienes éxito. Queremos mostrarle a África que hay muchos emprendedores y muchas maneras de mejorarlos.

Con el desarrollo exponencial de la tecnología, el transhumanismo y la inteligencia artificial. ¿En qué cree que la educación debe centrarse en este nuevo mundo que se avecina?

Mi opinión es que todo el sistema educativo debe actualizarse. El sistema educativo de hoy fue diseñado hace varios siglos en la revolución industrial. Entrena a la gente a memorizar y calcular cosas. Estamos pasando de un período industrial a uno digital: durante los últimos treinta años hemos estado tratando de hacer que las personas sean como máquinas, en los próximos treinta años haremos máquinas como personas. El sistema educativo actual entrena a las personas para competir con las máquinas. 

¿No es eso una batalla imposible?.

Sí, no cabe duda en la era digital en la que vivimos. La única manera de tener éxito es enseñar a nuestros hijos a ser más creativos, constructivos e innovadores. Esta es la forma en la que debe evolucionar el sistema educativo. Tenemos que entrenar a nuestros hijos no para que obtengan las mejores notas, sino para que sean la mejor versión de sí mismos, ya que no importa cuánto trabajemos para memorizar y calcular cosas porque una máquina siempre podrá hacerlo mucho mejor que nosotros. Si no cambiamos la forma en que enseñamos a nuestros hijos, tendrán un problema en el futuro. En la era de la explosión de la información debemos enseñar a nuestros hijos a tener un pensamiento independiente. 

Ahora existe una gran preocupación por la inteligencia artificial y los robots...

Pero yo no la tengo. Los robots son máquinas, no tienen corazón. Sólo tienen microchips. Los chips nunca podrán soñar como el corazón lo hace. El corazón tiene amor, sueños y creatividad. Si los seres humanos solo usan sus cerebros, no importa cuánto trabajemos, no podremos competir contra las máquinas. El corazón está relacionado con el EQ (coeficiente emocional) y el cerebro con el IQ (coeficiente intelectual). Si solo competimos con nuestro coeficiente intelectual, perderemos. Tenemos que competir con nuestro EQ y LQ (coeficiente afectivo) además de nuestro IQ. Ese es el sistema educativo que el mundo necesita.

Jack Ma 6 Elena Cue

Jack Ma y Elena Cué

¿Qué significado tiene para usted haber creado el Grupo Alibaba, gigante del comercio electrónico?

No solo queremos hacer comercio electrónico, Alibaba facilita todos los aspectos necesarios para hacer negocios más fácilmente. Durante la era industrial, solo las grandes empresas tuvieron éxito. Tenían el dinero, los recursos, la red y la tecnología. Sin embargo, el 99% de las empresas del mundo son pequeñas empresas, queremos ayudarlas a competir y ser prósperas. Nuestro sueño es permitir a través de la tecnología que cada pequeño sueño se haga realidad. Por eso nos centramos en los mercados, construimos sistemas logísticos, financieros y de computación en la nube. Estos son los sistemas que pueden mejorar cualquier pequeña empresa y hacerla competitiva. Al principio nadie creyó en mi visión. Durante los últimos 20 años, todas las empresas que han utilizado nuestro mercado y sistemas han tenido éxito. 

¿En qué se diferencian Alibaba y Aliexpress de Amazon?

Nosotros no somos una empresa de comercio electrónico, Amazon sí. Nosotros ayudamos a las empresas a convertirse en empresas de comercio electrónico, a convertirse en Amazon. La gente piensa que somos el Amazon de China, pero esto no es así. Creemos que cualquier empresa puede seguir el modelo de Amazon. Les ayudamos a entregar, pagar y recibir dinero, llegar al mercado y tener las mismas capacidades tecnológicas que Amazon. Esa es nuestra visión y así es como creemos que se verá el mundo en los próximos diez a veinte años y por ello hemos sido capaces de crear compañías líderes como Ali Cloud, Ant Financial o Alibaba City Brain, uno de los principales cerebros de control y seguimiento de todo el sistema de grandes ciudades a través de Inteligencia Artificial.

Amazon compra y vende...

Nosotros no, brindamos soluciones a las empresas. Si tienes un problema de TI, te ofrecemos cloud computing. Si tienes un problema de distribución, te facilitamos la logística. Si tienes problemas para llegar al mercado, puedes utilizar nuestros recursos.
 
¿Qué cambios de su estrategia "Five New New Trends" considera que serán los más importantes a futuro?
 
En los próximos diez a veinte años nos mudaremos al nuevo comercio minorista. Se está redefiniendo la forma en que funciona el comercio minorista. Las tiendas tradicionales están esperando que vengan los clientes. El nuevo comercio minorista combina la venta tradicional con la venta por Internet. Ya no vas a la tienda, ahora la tienda va a ti. “New Retail” cuenta también con “New Manufacturing”. En los viejos tiempos, la fabricación implicaba ideas e ingeniería, hacer un producto y venderlo en el mercado. Debido al tratamiento de los datos, en el futuro sabremos exactamente lo que todos quieren, por lo que lo podremos fabricar a medida. El pasado ha sido B2C (empresa a consumidor), ahora es C2B (consumidor a empresa). El sistema financiero del pasado era el de los grandes bancos que buscaban un cliente que quisiera invertir. En el futuro, empoderaremos a todas las pequeñas empresas que necesiten dinero. Mientras tengan un buen sistema de calificación crediticia, obtendrán fondos. Estamos redefiniendo el sistema financiero.La computación en la nube y la tecnología de Internet reemplazarán a la tecnología tradicional. En el siglo pasado la ventaja competitiva fue el petróleo, este siglo son datos. Sin datos, es difícil de personalizar y ser innovador. Estos son los cinco elementos que creemos que van a cambiar el mundo significativamente. Al principio, a las industrias minoristas y manufactureras no les va a gustar. La gente con éxito ama el ayer. Pero las personas con éxito solo representan el 20% de la población. Lo que queremos hacer es lograr que el 80% de las personas tenga más éxito y al mismo tiempo asegurarnos de que todos compitan por el futuro, no por el ayer.
 
¿Y cómo la inteligencia artificial puede ayudar a la humanidad?
 
Toda revolución tecnológica trae un desastre. La intención inicial siempre es buena, pero sus consecuencias no lo son. La Primera Revolución Tecnológica, directa o indirectamente, causó la Primera Guerra Mundial. La Segunda Revolución Tecnológica, directa o indirectamente, causó la Segunda Guerra Mundial. Ahora estamos en la Tercera Revolución Tecnológica, si los seres humanos no la respetan, la abrazan y la llevan en la dirección correcta, podríamos tener grandes problemas. Si alguna vez hay una Tercera Guerra Mundial, debería ser una guerra contra la pobreza, las enfermedades y los problemas ambientales. Los humanos deben usar la tecnología para resolver sus problemas en lugar de usarla para ser más poderosos y competir entre sí. Eso es una locura y una estupidez. 

¿Cuál es la mayor aportación de la actual Revolución Tecnológica?

La primera revolución tecnológica alivió el uso de la energía humana. La segunda redujo las distancias. La actual alivia el uso del cerebro. Traerá desafíos, pero hará que la vida humana sea mejor. El único problema es cómo vamos a capacitar y desarrollar a nuestra generación y las futuras para estar listos para ello. Si no estás preparado para esa tecnología, estarás asustado. Y con el miedo vienen los problemas. No son los jóvenes o los pobres quienes están preocupados por la revolución tecnológica, lo están los ricos poderosos y los países desarrollados. La inteligencia artificial está llegando. No puedes detener la nueva tecnología, pero sí puedes cambiar y adoptarla. La tecnología debe ser utilizada para hacer buenas acciones. Las empresas tecnológicas deben asumir esa responsabilidad. Especialmente empresas como nosotros, Google y Amazon. Tenemos la gran responsabilidad de cuidar asuntos como el trabajo, la privacidad... Solo así creceremos juntos.
 
El Grupo Alibaba sigue creciendo a gran velocidad. ¿Cuál cree que ha sido la clave de su éxito?

Primero, tienes que tener una visión. Muchas empresas tienden a perder su visión a medida que crecen. Siempre piensan en el trimestre actual o en el siguiente. Cuando pierdes tus sueños, te conviertes en una máquina. Los seres humanos no son máquinas. Para que nuestra empresa siga creciendo, siempre pensamos en el futuro. En comparación con el ayer, somos grandes, pero en comparación con el mañana todavía somos un bebé. La segunda clave es la gente. Tienes que encontrar a la gente que cree en el futuro. Personas que trabajan día y noche y sean innovadoras. La tercera clave es respetar a tus competidores. Un competidor no es un enemigo, si piensas así, será malo para ti. Tienes que aprender de tus errores y cambiarte a ti mismo. He pasado la mayor parte de los últimos veinte años formando y desarrollando personas. Pienso en ellos como generales luchando en el campo de batalla. Es importante saber construir un equipo. No se trata de contratar a las mejores personas, sino de encontrar a las personas adecuadas, las que tienen la misma visión y los  valores que tú. 
 
Ha comentado que al éxito de su compañía ha contribuido que el 47% de sus empleados sean mujeres. ¿En qué sentido lo piensa?
 
Ya no tenemos el 47% pues acabamos de adquirir dos grandes empresas, en su mayoría hombres, por lo que ese porcentaje bajó un poco desgraciadamente. Transmito mi compromiso al equipo para que podamos volver a esas cifras. Más del 34% de nuestros altos directivos eran mujeres. Pensamos en hacer que nuestros servicios, software y productos sean más parecidos a los humanos, más considerados. Descubrimos que las mujeres son mejores en eso: se preocupan por los demás mucho más que los hombres, maridos, hijos, padres... Los hombres son más egoístas y se preocupan más por ellos mismos. Las mujeres son más consideradas y también más leales, es muy difícil que otras empresas las arrebaten. Los hombres piensan en lo que pueden conseguir. Las mujeres piensan en lo que las hace felices. En este siglo seguramente habrá más mujeres líderes, no solo en los negocios, sino en el mundo en sí. El mundo será más equilibrado.

Conoce muy bien a las mujeres.
 
Tenemos 700 millones de compradores activos en nuestro sitio web cada mes. Más del 70% de ellas son mujeres, son las grandes compradoras, pero no compran necesariamente siempre para sí mismas. Si miramos lo que compran los hombres; o compran de forma puntual ya sea para sí mismos o un regalo para impresionar a una mujer. Esa es la naturaleza humana.
 
Ha incluido entre sus empleados como obligatorio la práctica del Tai Chi Chuan, imprescindible en su vida, ¿por qué es tan importante para usted?
 
Tai Chi es una filosofía sobre el equilibrio. Es a la vez duro y suave, rápido y lento. Esta es la filosofía que me gusta. No importa lo fuerte que aparentes ser, internamente debes de ser muy suave. Si quieres vivir más tiempo, no debes hacer ejercicio en exceso. Las tortugas no se mueven y sin embargo viven mucho tiempo, porque ahorran energía. Muchos animales que corren rápido no viven mucho tiempo. Cuando creas productos para tus clientes también debes tener en cuenta esta filosofía. A muchos jóvenes les encanta moverse rápido. Si se hace lento pero correctamente, termina siendo más rápido.

Lo más importante de una empresa son los empleados...
 
En nuestra empresa, creemos que todos deben afrontar el trabajo con felicidad y la vida con seriedad. Yo siempre digo "No trabajen demasiado duro. Por favor, trabajen alegremente”. Solo cuando eres feliz, te vuelves creativo e innovador y perduras mucho.
 
Ha creado la Fundación Paradise en China y es miembro de la junta de The Nature Conservancy. ¿Cuál es su implicación en la preservación del medio ambiente?
 
He estado muy involucrado en temas ambientales durante los últimos diez años. Me preocupa el aire, el agua. Hablé mucho sobre el tema y presioné a los gobiernos para que hicieran algo al respecto. Finalmente el gobierno chino está empezando a preocuparse por el medio ambiente, y por ello he comenzado a prestar atención a las cosas que la gente no ve, como por ejemplo, la educación. Cuando todo el mundo comienza a prestar atención al medio ambiente es el momento de dirigir tu atención a otros temas importantes que todavía pasan desapercibidos. 

¿Cuál cree que es el secreto para poder cumplir nuestros deseos? 
 
El secreto es tu voluntad. Debes creer seriamente en tu visión a futuro y no porque otras personas crean en ella o recibas aprobación de la sociedad. Tienes que creerlo con tu corazón. Luego tienes que encontrar a la gente que la comparta y tienes que actuar. Necesitarás tiempo. Tienes un deseo en el que realmente crees. Encuentras un grupo de personas que realmente creen en tu deseo. Tienes que estar listo para actuar y cometer errores todos los días. Y entonces el tiempo sigue moviéndose, las cosas cambiarán. 
 
¿Qué le gusta de nuestro país?
 
¡Me encanta!. El clima, la gente, la cultura, la comida. Tu cultura tiene algo de aventura, romanticismo y dignidad. España necesita ser conocida por más personas en todo el mundo. Me considero afortunado de haber estado aquí. Desde la primera vez que vine siempre intento venir más a menudo. Cuando me preguntan cuál es mi país favorito en el extranjero siempre contesto España.

Jack Ma 2 Elena Cue
 Jack Ma. Foto: Elena Cué

China se ha convertido en una de las mayores potencias mundiales. ¿Qué factores cree que han sido claves en el portentoso desarrollo de China?
 
En los últimos cuarenta años lo que China ha hecho es aprender. China solía estar muy cerrada. China abrió su mente. Hemos aprendido de los Estados Unidos, Japón y Europa. Nuestra gente es muy trabajadora porque hemos sido pobres durante muchos años. El aprendizaje y el trabajo duro pueden cambiarlo todo. El otro factor es que China respeta el conocimiento. En los primeros días, asumimos muchos de los trabajos de bajo nivel subcontratados por Estados Unidos relacionados con el trabajo en las carreteras y la fabricación de ropa. No nos importó, solo queríamos hacerlo. Hay muchas razones para que China se convierta en la segunda economía más grande. Por supuesto, todavía hay muchas cosas que China necesita mejorar.

¿Por ejemplo?.

Estados Unidos, Europa y Japón han estado conectados durante los últimos cien años, mientras que China lo ha hecho en los últimos cuarenta. No tenemos un idioma internacional que nos permita comunicarnos, existen muchos problemas. Yo viajo por todo el mundo para aprender a comunicarme,  regreso a China y lo transmito a la gente y a las empresas. La gente no te respeta porque tienes dinero sino por asumir tu responsabilidad. 

Gracias a Alibaba y Ant Financial, China cuenta hoy con la industria de servicios financieros más avanzada del mundo. Entre sus logros está el tener la posibilidad de dar un 100% de seguridad en todas las transacciones y poder pagar con reconocimiento facial. ¿Podría contarme más sobre el "modelo 310"?

En ese momento en Alibaba, encontré una oportunidad interesante. Una persona quiere vender. Él te encuentra pero no sabes cómo comprarle. Te ofrece su producto y exige tu dinero. Pero si le das el dinero y no recibes el producto, te habrá engañado. Al mismo tiempo, el vendedor está preocupado por recibir su dinero. Descubrí que este tipo de problema existía desde hace mucho tiempo y no se había encontrado una solución. Así que fui al banco y pedí ayuda para resolverlo. El banco no confiaba en nuestro modelo y pensó que nuestro negocio era demasiado pequeño. Me sentí frustrado así que decidí construir nuestro propio sistema financiero para poder exportar el servicio. Actúo como intermediario entre el comprador y el vendedor. Todos en ese momento me decían lo estúpido que era. A mi no me importaba si era estúpido mientras funcionara. Fui al Foro Económico Mundial de Davos y escuché a Clinton hablar sobre el liderazgo sobre la responsabilidad. Me inspiró a tomar acción. El 'modelo 310' está abierto a todos en China hoy. Si alguna compañía desea pedirnos dinero prestado, puede solicitarlo a través de un teléfono móvil. A los tres minutos de rellenar los formularios, nuestra máquina le informa si está aprobado o no en un segundo. El dinero estará entonces en su cuenta dentro de manera inmediata. Todo ello está basado en un sistema de calificación de crédito. En realidad nadie toca el dinero. Los datos nos dirán si son buenos o no. Dimos préstamos a doce millones de negocios diferentes el año pasado. La tasa de créditos impagados es en torno al 1%.
 
Muy impresionante, usted es un generador de buenas ideas.
 
Disfrutamos de nuestro trabajo. Nuestros valores están ordenados de la siguiente manera: el número uno son nuestros clientes, el segundo nuestros empleados y el tercero, nuestros accionistas.  Esta es nuestra filosofía. Fui a la Bolsa de Nueva York, donde el valor número uno es el de los accionistas. Sabemos que si cuidamos a nuestros clientes, ellos cuidarán a nuestros empleados. Si cuidamos a nuestros empleados, los clientes estarán contentos y, posteriormente, los accionistas también estarán contentos. 

Según su experiencia, ¿cuál es el estado actual de la relación comercial entre los Estados Unidos y China?
 
Estados Unidos y China tienen algunos problemas y esto es muy natural entre dos socios cercanos. Hemos tenido cuarenta grandes años de asociación empresarial. Debemos encontrar formas positivas de resolver estas diferencias y debemos considerar a ambas partes. La competencia y la cooperación deben considerarse juntas en lugar de convertir a un competidor en un enemigo. No debemos resolver un problema causando otro. Tenemos que tener siempre una mirada positiva. La conclusión es que se debe de establecer una relación de trabajo funcional y fructífera a largo plazo. Una buena relación entre Estados Unidos y Rusia significa paz mundial. Una buena relación entre Estados Unidos y China significa prosperidad.

 

Mi agradecimiento a Pelayo Cortina, gracias al cual ha sido posible realizar esta entrevista.

 

 

 

 - Entrevista a Jack Ma -                                  - Alejandra de Argos -

Uno de los grandes pensadores e intelectuales de nuestro tiempo, Bernard Henri-Levy (Argelia, 1948) ha iniciado con éxito una gira teatral por Europa con su obra Looking for Europe. El próximo miércoles se estrenará en España, en el Teatro Olympia de Valencia, después irá a Barcelona y a Madrid. En este monólogo defiende los valores democráticos y liberales contra la amenaza de los populismos. También acaba de publicar su libro The empire and the five kings, (Henry Holt & Company Inc) que trata sobre la pérdida de liderazgo mundial de los Estados Unidos y cómo los cinco poderes, los antiguos imperios: Rusia, China, Turquía, Irán y el islamismo radical suní, están debilitando los valores que han distinguido nuestra civilización occidental.

 Autor: Elena Cué

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 Bernard Henri-Levy (Ali Mahdavi)

Uno de los grandes pensadores e intelectuales de nuestro tiempo, Bernard Henri-Levy (Argelia, 1948) ha iniciado con éxito una gira teatral por Europa con su obra Looking for Europe. El próximo miércoles se estrenará en España, en el Teatro Olympia de Valencia, después irá a Barcelona y a Madrid. En este monólogo defiende los valores democráticos y liberales contra la amenaza de los populismos. También acaba de publicar su libro The empire and the five kings, (Henry Holt & Company Inc) que trata sobre la pérdida de liderazgo mundial de los Estados Unidos y cómo los cinco poderes, los antiguos imperios: Rusia, China, Turquía, Irán y el islamismo radical suní, están debilitando los valores que han distinguido nuestra civilización occidental.

En éste análisis geopolítico de la situación mundial actual que hace en su libro, ¿qué cree que va a pasar con Europa? 

La primera posibilidad sería su desaparición del mapa del mundo y convertirse en un campo de batalla entre los americanos –que van perdiendo su poder– y los nuevos cinco imperios que tratan de superarlos. Podemos acabar siendo un terreno intermedio, donde unos tratarán de superar a los otros. La solución sería que Europa sacara ventaja de esta situación, despierte y pudiera convertirse en una nueva superpotencia. Pero lo que es seguro es que, en la nueva configuración del mundo, el paraguas americano ya no funciona. Donald Trump lo ha dicho muy claramente, pero ya Obama lo dijo antes.

En efecto, el debilitamiento había comienzado antes de Trump.

Sí, Trump es el epifenómeno, no el fenómeno principal. El fenómeno principal es la desconexión entre Europa y América, y esto ocurrió antes de Trump.

Ha comentado que estos cinco poderes quieren acabar con Europa. ¿Cree que tienen una estrategia? ¿Cuál sería el mayor beneficio para ellos de este debilitamiento?

Para los olvidados y desdichados de sus pueblos, o sea, para las mujeres de Arabia Saudí, para los disidentes democráticos de China, o para la juventud de Irán, Europa es un ejemplo, una referencia y, sobre todo, una esperanza. Europa es la luz al final del túnel. El principal interés de estos cinco poderes sería apagar esa luz: que sus pueblos dejen de soñar con Europa y que Europa dejara de ser una esperanza para ellos. Mientras Europa exista y sea fuerte, representa un peligro, no sólo desde el punto de vista geoestratégico, sino sobre todo ideológico y espiritual. Porque para toda su gente Europa representa la imagen de un futuro distinto frente a la dura realidad de lo que ahora son.

Parece que quien más se beneficiaría sería Rusia ya que la actual debilidad de Europa favorece sus objetivos geoestratégicos.

Hay un reparto de papeles en esto entre China y Rusia. China tiene la fuerza y Putin la inteligencia. El dinero viene de China o del mundo árabe, mientras la reflexión y la estrategia vienen de Putin.

Creó el año pasado la obra de teatro Last exit before Brexit, que presentó en Londres. ¿Qué cree que pasará en Europa sin el Reino Unido?

Lo que de momento vemos que está pasando es que no es tan fácil irse de Europa. Los partidarios del Brexit defendían su derecho a controlar su futuro, y tres años después resulta que no han obtenido ningún resultado positivo pero sí que han perdido el control de la situación. El Reino Unido está fuera de control, aunque aún están a tiempo de despertar de esta pesadilla

¿Es optimista?

Más bien realista. Sin Europa, el Reino Unido se va a desplomar, y sin el Reino Unido, Europa va a sufrir graves pérdidas en su espíritu y en su corazón. El liberalismo democrático y la fusión en él de lo político y lo económico, es una aportación inglesa; fue su gran comprensión del mejor sistema para la sociedad, que los ingleses idearon en los siglos XVIII y XIX.

También se posicionó usted en contra de utilizar el referéndum tal como lo hizo Cameron cuando preguntó al país sobre su salida o no de Europa. ¿Por qué?

Pues porque no se puede contestar con un “sí” o un “no” a cuestiones políticas tan complejas. Yo no estoy diciendo que cada uno no pueda opinar sobre cosas así. Al contrario, hacerlo es justo la democracia. Pero se trataba de una cuestión muy amplia que implicaba siglos de historia, de memoria y de vínculos entre el Reino Unido y el resto del mundo. El referendum debe ser visto como la última carta cuando ya se han agotado las demás posibilidades democráticas de tomar decisiones políticas. Lo difícil de la democracia es que requiere deliberación y compromiso, requiere además olvidarnos de intereses particulares y facilitar así el consenso menos malo posible. Este es un tema que sale en la obra de teatro que se estrena en Madrid. Cuando estamos a punto de contestar con un “sí” o con un “no”, ¿estamos en un régimen plebiscitario o en un régimen cesarista? ¿O bien estamos en un régimen donde la democracia sirve de coartada para los tiranos?

Esta obra, Looking for Europe, tiene el propósito de influir en las próximas elecciones europeas llamando la atención sobre la amenaza de los populismos. ¿Cómo cree que Europa puede combatirlos? 

La amenaza de los populismos es contra las ideas, la inteligencia y la belleza. También es una amenaza contra la complejidad de las cosas, contra la convivencia. Contra todo eso. Los demócratas y liberales tienen que despertar y tienen que pelear. Son demasiado tímidos. Yo reclamo un despertar: tal es el sentido de esta obra. No es sólo reclamar la atención. Los europeos liberales no queremos las soluciones sencillas de Podemos, de los independentistas o de Vox, y por eso tenemos que despertar y hablar fuerte, recogiendo el poder real de la palabra y asumir nuestras opiniones. Si eres partidario de Europa y del capitalismo, lo dices pero en voz muy baja. Por ejemplo, esta guerra contra las élites es una desgracia y un suicidio para las sociedades democráticas de Occidente. Todo eso lo tenemos que decir antes de que sea demasiado tarde.

¿Todo esto está presente en su obra?.

Hablo de los “chalecos amarillos” y de los indignados, de todo este movimiento que, para mí, bajo la apariencia de la democracia, son realmente antidemocráticos. Llevan camino de arrastrar a nuestras sociedades, como en su momento fue la caida del Imperio Romano o el final de la Atenas clásica. Yo eso no lo quiero, y por eso he peleado toda mi vida en lugares tan lejanos como Afganistán, Pakistán o Kurdistán. Ahora tengo la convicción de que el fuego está en mi casa. Y mi casa son Francia, España, Italia… Por eso he escrito esta obra: para regresar a casa y hacer frente a la guerra que ha sido declarada por parte de los populistas.

¿La ideología neoliberal que ocasionó la gran crisis económica de 2008 no es otra amenaza igualmente peligrosa contra los valores democráticos y liberales? 

Sí, pero es una amenaza que se puede controlar. El capitalismo liberal tiene muchos defectos, pero tiene una virtud: que está constantemente en un proceso de autocorrección. Va de crisis en crisis y es el único régimen económico en la historia que sobrevive y las ha superado. No se corrige perfectamente y sabemos que hay banqueros que no han entendido las lecciones de 2008, pero el capitalismo es una máquina de integrar las lecciones del pasado. Siempre lo ha sido. En este sentido sí, es una amenaza, pero una amenaza controlada.

En 1976 impulsó la corriente de los llamados nuevos filósofos franceses, entre ellos estaba Alain Finkielkraut, que acaba de ser objeto de un ataque antisemita por parte de una fracción de los chalecos amarillos. Los actos contra los judíos aumentaron un 74% el año pasado en Francia.  ¿Por qué cree que pasa esto?  

El problema real no es sólo que el grupo haya insultado a Finkielkraut, sino que todos los que estaban alrededor, o sea, los “chalecos amarillos” de París y otras ciudades, no se hayan levantado en contra y hayan dicho: “¡No en nuestro nombre!”. Los periodistas en Francia dicen que es un grupo pequeño. Pero explíquenme entonces por qué el grupo grande no ha condenado esta agresión. 

Es preocupante.

Estamos viviendo el tercer gran periodo de antisemitismo en Francia y Europa. El primero fue al final del siglo XIX, el segundo durante los años treinta, y el tercero es hoy. Las dos primeras etapas sabemos cómo terminaron: de la peor manera posible y en forma de suicidio para las sociedades europeas. Lo que podemos esperar respecto de este tercer momento es que, al menos, conocemos las lecciones del pasado.

"El antisionismo es una de las formas modernas de antisemitismo". ¿Coincide con estas palabras pronunciadas por el presidente Emmanuel Macron?

Creo que esa no es la cuestión. Puedes ser sionista o no, puedes querer a Netanyahu u odiarle. La cuestión es que hoy, si uno quiere crear y ver crecer un movimiento antisemita, la única manera que tiene de hacerlo es siendo, al mismo tiempo, antisionista. Es una cuestión de mecánica política.

¿Por qué?

Porque lo que necesita un antisemita es una razón y convencer a la gente de que hay buenas razones para odiar a los judíos. ¿Qué van a decir hoy? ¿Que los judíos tienen un cromosoma diferente? ¿Que han matado a Cristo? No, claro, eso ya no funciona. La única manera que tiene el antisemitismo para funcionar hoy es diciendo que los judíos son amigos de un Estado que es muy malo y posiblemente fascista en el trato con respecto a otro pueblo, el palestino. Si consigues construir esta cadena de sentido, entonces puedes crear un movimiento antisemita real en Europa. En términos de mecánica ideología y política, la única manera es esa. Yo soy judío, pero no sionista. Si yo fuera sionista viviría en Israel y creería que el destino de los judíos es ese.

¿Qué solución tiene Palestina?
Dos Estados, uno al lado de otro.

También habla en el libro de la traición a los kurdos. Ellos están cumpliendo valientemente con su deber luchando contra el Estado Islámico. El pueblo kurdo le está muy agradecido por su apoyo con este libro y con sus documentales. Usted que es contrario al nacionalismo, ¿por qué en este caso defiende la reivindicación de los Kurdos de formar su nación unificada e independiente, Kurdistan? 

La diferencia es que están siendo masacrados por Erdogan, por los iraníes y por Bachar al-Ásad. Si los independentistas de Barcelona tuvieran en frente de ellos un dictador que los matara, yo estaría a favor de su independencia. Pero tienen frente a ellos una democracia que es todo lo contrario. Desde hace más de un siglo los kurdos están siendo aniquilados por los poderes que los controlan. En este caso, la independencia es la única solución para no morir. Por tanto, no soy favorable a su independencia por la cuestión del nacionalismo. Yo no he sido nacionalista nunca. A mí lo que me interesan son los derechos humanos, pero también los derechos del cuerpo, es decir, el derecho del cuerpo a no estar martirizado ni torturado, a no acabar asesinado.

Además, señala que los kurdos profesan un islamismo mucho más moderado.

Esa es la segunda razón. Eso es algo que digo mucho en la obra de teatro. Nosotros en Europa estamos buscando como locos el islam ideal, es decir, compatible con la democracia, los derechos humanos, la laicidad, etc. El islam que tiene capacidad de vencer el islamismo del yihadismo y el terror lo tenemos ahí. Lo teníamos en Bosnia, y lo tenemos en Kurdistán. Y en ambos casos observamos la trágica paradoja de Europa. Y este es uno de los temas principales de mi obra: cuando los tenemos, los dejamos caer. Y eso es un error espiritual, metafísico, político y moral.

La población musulmana en occidente se va incrementando, especialmente en Francia. Escribió Enemigos públicos con Houellebecq. ¿Cree que es posible un gobierno islamista en Francia, como escribe en su libro Sumisión?

No, porque la civilización liberal de Europa está mucho más fuerte de lo que piensa Houellebecq. Tiene la capacidad de integrar elementos provenientes de otras partes del mundo, incluyendo el islam. Pero ser devorado por el islam, no. Eso no se va a dar. Creo que la civilización europea es muy fuerte, y el único imperio que ha sobrevivido a todas su crisis es el imperio de Europa. “Imperio” no entendido en el sentido del imperialismo, sino comprendiendo a Europa como una civilización que, empezando por la república romana, ha ido sobreviviendo a una aparente muerte para ir reviviendo. Es el único caso, mientras que los otros imperios, cuando mueren, mueren. Europa parece que muere, pero vuelve.Yo lo que digo en mi obra es que Europa, Occidente, es el único imperio donde la tumba es siempre una cuna. 

En su libro The Genius of Judaism afirma que para el judaísmo lo importante no es tanto creer en Dios como estudiar y entender.  Un continuo cuestionamiento y reinterpretación.

Eso es lo que se les pide a los judíos. No es tanto creer, sino estudiar. Entender, trabajar, introducir más complejidad en el mundo o, al menos, traducir la complejidad que se da en el mundo y rehuir la simplificación.

Ha comentado que su pensamiento no sería el que es sin Foucault y maestros como Althusser o Derrida. Desde esta multiplicidad, ¿cómo podría encuadrar su pensamiento filosófico?

Mi pensamiento tiene raíces, pero los frutos son míos. A la edad que tengo ahora –que es un poco elevada–, creo realmente esto. No soy el hijo de nadie. Fui un buen hijo, primero de mis padres, luego de mis maestros. Creo que hoy pienso con mis propios riesgos y en una perspectiva que es mía. Las raíces sí, son las del estructuralismo francés, el pensamiento judío y Albert Camus. Esos son los tres grandes pilares.

Se ha producido recientemente la gran manifestación feminista. En su libro Hombres y mujeres escrito con Françoise Giroud me pareció que su pensamiento estaba más cercano de lo femenino y en cambio el de Giroud más cerca de lo masculino, ¿Qué opina? 

Las relaciones entre hombres y mujeres, y en particular mis relaciones con las mujeres fueron, y siguen siendo, uno de los grandes asuntos de mi vida. En segundo lugar –y puede que no sea muy políticamente correcto–, creo que para un hombre las mujeres son un continente misterioso, desconocido, extranjero. En tercer lugar, todas las reivindicaciones del neofeminismo las apoyo, porque decir que es un continente lejano y misterioso no implica decir que se haya conseguido ya la igualdad o que no haya ofensas. Por ejemplo, he pensado siempre que si yo fuera una mujer el acoso sexual me volvería loco. Hoy tiene lugar un despertar de la sociedad para decir “basta ya”. Las mujeres tienen el poder y el derecho de decir “sí” o “no” o "tal vez". Eso es una revolución.

 

Bernard Henri Levy Elena Cué

Bernard Henri-Levy durante la entrevista.

 

 

- Entrevista a Bernard Henri Levy -                                  - Alejandra de Argos -

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