Alejandra de Argos por Elena Cue

 Autor: Elena Cué

 

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Fotografia: Waltraud Forelli

 

Con la claridad previa al anochecer empieza mi recorrido por La Ribotte, casi 40 hectareas construidas en la población francesa de Barjac por el artista alemán Anselm Kiefer (1945), que concluirá al atardecer del día siguiente sin haber logrado visitar todos los estudios, torres, túneles por aire y tierra, criptas en continua transformación, un anfiteatro y caminos sembrados de esculturas que conforman este imponente lugar. Un espacio que conmueve por su grandeza, por lo ilimitado del espacio, por su misterio estremecedor. 

Anselm Kiefer es uno de los artistas más relevantes de nuestro tiempo.

Vengo muy impresionada del Anfiteatro. De hecho, estoy muy sobrecogida con todo. Necesitaré mucho tiempo para asimilarlo.

El anfiteatro se desarrolló de la misma manera que una pintura. Tenía una inmensa pared donde están todas las pinturas grandes, y pensé, ¿por qué no tener una pequeña gruta dentro? Entonces, hicimos algunos contenedores, los pusimos juntos para tener un nicho, continuamos piso por piso, y funcionó como un dibujo sin que supiéramos a dónde llegaría.

 

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Anfiteatro. Foto: Elena Cué

 

Nació en 1945, en el ocaso de la Segunda Guerra Mundial.

Nací en el sótano de un hospital. Ahí es donde mi madre me dio a luz y esa misma noche nuestra casa fue bombardeada.

Sus juguetes fueron ruinas y ladrillos que luego ha utilizado en sus obras, tanto material como conceptualmente. ¿Continúa jugando con esas ruinas?

Las ruinas son lo más hermoso, y como los niños no juzgan, las toman simplemente y juegan con ellas. Para mí no son un final sino un comienzo. Es hermoso ver una torre, de la cual se ha eliminado la piedra angular, que refleja si quiere caer cómo vacila; entonces todo va muy rápido y con gran estruendo hasta el suelo. La sensación es comparable al despegar de un avión. El acelerador a fondo está activado. El avión tiembla con la potencia que quiere llevarlo hacia adelante mientras los frenos aún lo mantienen en su lugar, la máquina, cada vez más y más rápido, finalmente se eleva hacia el cielo.

¿En qué valores creció habiendo nacido en una Alemania devastada material y espiritualmente?

Tuve una educación muy autoritaria porque mi padre era un oficial. Entonces, por un lado, tenía el autoritarismo de la iglesia católica y, por el otro, el de mi padre, que era también mi maestro. Fue demasiado. Pero mi padre también me mostró a los pintores que fueron marginados durante el Tercer Reich y, en los primeros años de mi infancia, él me orientó hacia la pintura y el dibujo.

En Barjac y en el resto de su trabajo, ¿qué surge primero: la experiencia o el concepto?

Si quieres decir si mi trabajo sigue un concepto pensado, entonces la respuesta es: por supuesto. Siempre tengo un concepto, de lo contrario no podría comenzar. Sin embargo, durante el trabajo y en el transcurso de días, semanas o años, el concepto cambia. El concepto es necesario pero no importante.

¿Qué siente cuando mira la monumentalidad y la complejidad de La Ribotte?

Siento que está inacabada. 

 

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La Ribotte. Barjac. Anselm Kiefer. Foto: Elena Cué

 

¿Qué tipo de necesidad le ha llevado a construir algo tan único en Barjac? 

Cuando me mudé a Francia, mi idea era no tener más ayuda de nadie. No quería una oficina, quería simplificar mi práctica y hacer todo por mi cuenta. Quería hacer pinturas muy ligeras que se pudieran enrollar y llevar a cualquier parte. Yo quería trabajar solo, sin ninguna ayuda. Fue como una revolución cultural. ¡Deja todo atrás, deja de pintar y comienza de nuevo!

Aquí confluye la arquitectura, la pintura, la escultura, hasta conciertos de música... ¿Está tratando de reproducir el concepto wagneriano de Obra de Arte Total?

No uso la palabra "Gesamtkunstwerk" ("Obra de Arte Total"). Tiene una connotación incómoda. Prefiero hablar de un trabajo en progreso. Lo más importante no es el resultado sino lo efímero, lo que fluye siempre, lo que no llega a su fin.

En 2011 participó en la escenografía de la ópera Elektra en el Teatro Real de Madrid, ¿tiene intención de participar en otra ópera?

Sí, cuando la pieza es correcta y el director con el que comparto una estética se unen. Klaus Michael Grüber, con quien colaboré en Edipo en Colono en Burgtheater en Viena y Elektra en Nápoles, fue para mí una gran combinación. Él, desafortunadamente, falleció durante la preproducción.

Ha comentado que el aburrimiento en su infancia le hizo filósofo.  ¿Cree que un estado de aburrimiento es realmente creativo? 

El aburrimiento es el comienzo de la filosofía. Si estás activo, no reflexionas. Heidegger tiene una serie de conferencias sobre el aburrimiento. Y dice que cuando te invitan a un evento y es un poco aburrido, tomas consciencia de lo que tu eres. Se te revela lo que es el ser.

¿Con el pensamiento de qué filósofo se identifica más?

Roland Barthes, pero también con Johann Gottlieb Fichte, Martin Heidegger, Leibniz, Carl Schmitt, Gustav Radbruch, Feuerbach...

¿Qué es lo que normalmente violenta su pensamiento para pensar y crear?

No pinto porque el lienzo esté vacío o porque no tenga nada que hacer. Comienzo a pintar porque he tenido una experiencia muy fuerte. Cuando estoy abrumado por algo que me mueve, algo que es más grande que yo. Puede ser una experiencia real con una persona, un paisaje, una pieza musical o un poema. Si realmente estoy sorprendido por algo tengo que actuar en consecuencia porque me sobrepasa. Eso es lo que sucede cuando comienzo a trabajar. Los críticos siempre dicen que mi objetivo es abrumar, pero en realidad, yo soy el que está abrumado. Eso es lo que sucede cuando creo. Si no te sientes abrumado, ¿por qué estás vivo? De lo contrario no hay ninguna razón para estar aquí.

¿De dónde procede su inspiración? 

Si le preguntas a los escritores, te dirán que todo el material que tienen proviene de su infancia. Lo mismo sirve para mi.

Ha comentado que siempre se he sentido atraído por lo imposible. ¿Cuántas veces ha tratado de lograr lo imposible?

No puedes lograr lo imposible. Solo puedes soñar con ello e intentarlo. El verbo lograr es difícil porque siempre es un proceso. Nunca podría decir que algo es un logro, solo está en nuestra cabeza.

Su obra esta cargada de referencias mitológicas germanas, griegas y egipcias, del Antiguo Testamento o de la Kábbalah entre otras, ¿ha encontrado elementos de conexión?

Sí, toda la mitología está conectada. Por ejemplo, la leyenda nórdica de Wayland el Smith, que fue capturado por el rey y no consiguió escapar. Esa misma leyenda existe en Egipto y en  el norte de Alemania. Se pueden encontrar conexiones en toda la mitología

Le han calificado como uno de los grandes representantes del Neo-expresionismo, ¿qué le proporciona esta forma de expresión artística a diferencia de otras?

Estoy fundamentalmente en contra del estilo.

 

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La Ribotte. Barjac. Anselm Kiefer. Foto: Elena Cué

 

¿Qué le motivó a incluir objetos figurativos como submarinos, girasoles, tulipanes, etc, en sus pinturas? ¿Por qué empezó a fusionar pintura y escultura?

Es una cuestión de realidad. Cuando presento un objeto, no creo ilusión adicional. Lo que hago es lo que es. A veces quiero ser directo. Los objetos tienen su propia espiritualidad.

Usted escribe mucho. ¿Por qué elegió pintar en lugar de escribir?

No puedo decir que fue una decisión consciente. Vino a mí de esta manera. A lo largo de mi carrera siempre tuve momentos en los que pensé en escribir un libro. Tengo muchas ideas de posibles libros en mi diario, pero no puedo decir que me haya decidido por ninguno. 

¿Entonces es un equilibrio entre escribir y pintar?

Sí, pero no es escribir, es más bien experimentar con uno mismo. No escribo ficción o poesía. La poesía es algo diferente; Pones las palabras en una combinación determinada que nunca se ha visto antes. 

¿Y la pintura?

Es recreación también.

¿Se ve más reflejado en la pintura que en la escritura?

La escritura ayuda a analizar lo que hemos hecho. Además, es una forma de autoevaluación.

¿Se pregunta si está satisfecho? 

Todo el tiempo

¿Cómo se siente cuando lee sus escritos?

Mis escritos son para mí una forma de recordar. Lo nuevo surge de la memoria.

¿Y cuando mira sus cuadros en retrospectiva? 

Exactamente como Paul Valéry, a veces pienso que son maravillosos, otras veces me hacen sentir desesperado. 

 

 La Ribotte. Barjac Anselm Kiefer Foto Elena Cue 

La Ribotte. Barjac. Anselm Kiefer. Foto: Elena Cué

 

Ha comentado que para usted el arte es lo que más se acerca a la verdad.

El arte está aún más cerca de la verdad. Es la verdad.

¿Cree que a través del arte se puede expresar mejor lo que realmente somos?

No soy importante. A veces soy yo y otras veces soy muchos otros.

El Holocausto es muy significativo en su trabajo. Se representa a través de una amplia gama de simbolismos. ¿Cuál es su objetivo al representar el periodo histórico más negro de la historia de su país?

Cuando era pequeño, el Holocausto no existía. Nadie habló de eso en los años 60. Sentí que había algo escondido. Por accidente, obtuve un disco con las voces de Hitler, Goebbels y Goering. Fue hecho por estadounidenses para educar a los alemanes. Estaba tan impresionado por Hitler que empecé a estudiar el Holocausto. Yo quería saber de qué se trataba. 

¿Fue la necesidad o la curiosidad lo que le impulsó a investigarlo más? 


Fue curiosidad. Cuando comienzas a estudiar lo que sucedió en esos momentos es tan horrible que es difícil de imaginar. Solo en 1975 en Alemania finalmente comenzaron a mostrar exactamente lo que sucedió durante el Holocausto. Desde entonces, los alemanes han sido muy buenos en revelarlo. Los franceses todavía están escondiendo mucho de eso. En ese momento, los austriacos no querían tener relación con nada alemán. Un periodista austriaco se quejó de que puse austriacos y alemanes en la misma categoría. En aquel entonces, Hitler se sorprendió al pensar que tendría que luchar contra Austria para lograr la unificación. Resultó que todos lo querían ya. Eran aún más eficientes y precisos con sus listas judías que los alemanes. Las fuerzas francesas enviaron cerca de 100.000 personas para trabajar en la industria armamentistica de Alemania. Nunca creí que hubiera un punto cero. La democracia fue traída por primera vez por los estadounidenses.   

En la lección inaugural de las conferencias magistrales que impartió en el Collège de France relataba que donde había aprendido más sobre arte había sido leyendo Diario de un ladrón, de Jean Genet. ¿Podría explicar por qué?

Estaba muy abrumado por su escritura. Él literalmente puso todo patas arriba. Tomaría lo más honorable que pudieras imaginar y lo arrojaría al fango, mientras que lo más horrible, por ejemplo matar a alguien, lo consideraría una obra de arte. Él puso todo patas arriba y eso fue fantástico para mí.

Aquí se cumpliría su pensamiento de que la alquimia transforma lo abyecto en arte, la verdadera magia. ¿Qué le atrae tanto de la alquimia? 

Alquimia es el primer paso hacia la ciencia, la química y la física. Es la enseñanza de la transmutación. También es un movimiento espiritual. La gente siempre dice que los alquimistas tratan de convertir el plomo en oro, pero los verdaderos alquimistas no quieren hacerlo. Es una imagen para transformarte en otro nivel. Los alquimistas son los primeros científicos naturalistas.

 

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La Ribotte. Barjac. Anselm Kiefer. Foto: Elena Cué

 

Se ha fotografiado vestido de mujer para Für Jean Genet, ha representado a las mujeres  en Les Femmes de la Révolution, Les Reines de France, Les Femmes de L'Antiquitié, en Margarethe y Shulamith,  ¿Qué representa la mujer en su obra?

Siempre me siento abrumado por las mujeres y pienso que están más conectadas con las raíces de la tierra. Ellas son más poderosas que los hombres.  

Usted dice que el arte debe ser subversivo e inquietante. ¿Qué piensa sobre la relación entre el arte y la sociedad?

Voy a referirme a Jean Genet nuevamente. El es subversivo porque predica que el robo y el asesinato son las mejores cosas; que tienes que convertirte en un traidor. El arte nunca puede ser moralista. El arte no puede ser un juicio de la sociedad, porque la moral está conectada a los tiempos. Nos retrotrae a la democracia griega. En esa época se podía tener esclavos. Incluso Aristóteles dijo que para ser un buen filósofo debes ser rico y tener esclavos. Eso está todo conectado con ciertos momentos. Entonces, los artistas no deberían estar conectados con un comportamiento moral específico.

Ha abordado ampliamente el tema del artista como destructor y creador, clave en su obra. ¿Podría profundizar en este concepto?

El artista es un iconoclasta, él destruye todo el tiempo. Hay arte y antiarte. Si el artista no es un iconoclasta, entonces no es realmente un artista. Puedes verlo a través de la historia del arte. Destruyo lo que hago todo el tiempo. Luego pongo las partes destruidas en contenedores y espero la resurrección. 

La idea de ilimitado está implícita en su trabajo provocando un sentido de lo sublime. ¿Busca este sentimiento?

Eichendorff, en su poema, envía a su alma interior al mundo y luego vuelve a él. Es un círculo interminable. Sigo el sistema filosófico que incluye emoción, voluntad y reflexión. Eichendorff describe un globo terráqueo como una esfera; una especie de esfera que otorga inmunidad. Antes de nacer, compartes una esfera con tu madre, estás conectado en el útero. Esta es la primera esfera. Entonces la esfera se hace más amplia a medida que te encuentras con más y más personas. La esfera romántica es interminable. Va al infinito y regresa.

 

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Las mujeres de la Revolución. Anselm Kiefer. Foto: Elena Cué

 

El paisaje con su figura en el medio de la sala Las mujeres de la Revolución  recuerda al paisaje de Friedrich y el concepto de lo sublime.

No es realmente mi mundo. ¿Quién inventó la palabra sublime?

El primero en usar ese término fue un griego de la época helenistica, pero se popularizó al comienzo de nuestra época, y entre otros Kant que escribió un libro sobre lo bello y lo sublime.

Hay una cita maravillosa de Kant: «Dos cosas llenan mi ánimo de creciente admiración y respeto, a medida que pienso y profundizo en ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí». 

¿Hay cosas que han subido a la superficie a través de su trabajo que preferiría que hubiesen quedado ocultas? 

No. Hay tanto que está oculto. Puedes revelar tanto como desees y aún así nunca llegarás al centro.

¿Cuál es su opinión sobre la primera Documenta y el arte Degenerado Nazi?

Miré a través de todas las pinturas y arquitectura nazi y no encontré una pintura decente. Los estudié a todos. Pensé que podría haber algo escondido, pero todo eran tonterías. Sin embargo, la arquitectura era diferente. No fue la arquitectura nazi per se, fue la arquitectura de la época porque estaba conectada con la tradición. Puedes ver el mismo tipo de arquitectura en París y Roma. Las personas ven erróneamente ese tipo de arquitectura como nazi. Por ejemplo, dicen que la arquitectura no debe abrumar a la gente. ¿Pero por qué no? Estamos abrumados todo el tiempo, mira las estrellas, por ejemplo. Un arquitecto debe mostrar esto. Me gusta Karl Marx Allee, en Berlín.

 

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Librería. Anselm Kiefer. Foto: Elena Cué

 

¿Cuál es la importancia de los libros en su vida y en su trabajo?

Los libros que he hecho representan el sesenta por ciento de mi trabajo. Todavía tengo la mayoría de mis libros anteriores, ya que nunca estuvieron a la venta. 

¿Y en relación con la pintura?

Una pintura es diferente de un libro porque puedes pararte frente a ella y ver una impresión de algo. Cuando lees un libro, pasas las páginas, está conectado al tiempo. Me gusta escribir libros porque puedo mostrar el proceso creativo. Cuando hago una pintura, siempre tengo una guerra en mi cabeza. En cada etapa de la pintura tengo cientos de posibilidades diferentes para elegir. Por ejemplo, cuando Picasso estuvo atascado durante el proceso creativo solía decirle a su esposa, Francoise Gilot, que copiara su pintura para que pudiera llegar a un resultado diferente. Cuando estás pintando siempre tienes que tomar decisiones. A medida que eliges ir de cierta manera, renuncias a otras cien posibilidades. 

 

 Elena Cue entrevista a Anselm Kiefer 

 Anselm Kiefer y Elena Cué. Foto: Waltraud Forelli

 

 

 

- Entrevista a Anselm Kiefer -                                    - Alejandra de Argos -

 Autor: Elena Cué

 

  Nick Bostrom. Montreal  

Nick Bostrom. Photo: Allen McEachern

 

Hablar de transhumanismo es considerar la posibilidad de mejorar la condición humana física, emocional y cognitivamente, utilizando el progreso de la ciencia y la tecnología. Para ello se han inventado técnicas, que incluyen entre otras el cultivo de tus propias células para crear órganos y tejidos vivos de reemplazo mediante la bioimpresión 3D. Secuenciar el ADN para conocer y tratar nuestra disposición genética a sufrir enfermedades concretas. El uso de integración de tecnología en tu cuerpo mediante interfaces (zonas de comunicación) hombre-máquina. La preservación de seres humanos, después de muertos a bajas temperaturas, a través de la criogenización para su posible reanimación en el futuro; o la nanotecnología que permitiría la fabricación de nano máquinas que una vez introducidas en nuestro organismo podrían reparar tejido dañado, desatascar arterias o atacar directamente células tumorales o agentes patógenos allá donde se encuentren. Su reducido tamaño les permitiría actuar a nivel celular y podrían llegar a auto-replicarse. La nanotecnología permitiría erradicar muchas enfermedades y ayudaría no solo a extender nuestra expectativa de vida sino también a mejorar su calidad.

Hablo de este movimiento intelectual, cientifico y cultural con el filósofo Nick Bostrom (Suecia, 1973), fundador junto a David Pearce de la Asociación Transhumanista Mundial y uno de los pensadores mas influyentes en superinteligencia. Actualmente dirige el Instituto del Futuro de la Humanidad y el Programa de Gobernabilidad de la Inteligencia Artificial en la Universidad de Oxford. Es autor de más de 200 publicaciones destacando entre ellas, sus libros en español: Mejoramiento humano (Teel Editorial) o Superinteligencia, caminos, peligros, estrategias (Teel Editorial), bestseller del New York Times y recomendado encarecidamente por Bill Gates y Elon Musk. 

 

¿Qué le llevó a crear la Asociación Transhumanista Mundial?

Bueno, esto sucedió en los años 90. En aquel entonces, me parecía que no había un foro adecuado para discutir los impactos del nacimiento de futuras tecnologías y la manera en las que éstas podrían afectar a la condición humana. En ese momento se enfatizaba, sobre todo, lo negativo. La mayoría de los temas relevantes no se discutían en absoluto, y las escasas discusiones sobre bioética académica, se centraban siempre en inconvenientes como la posible deshumanización por la aplicación de la tecnología para mejorar las capacidades humanas. Por ello, creo que era necesario que hubiera otra voz. La Asociación Transhumanista Mundial fue un esfuerzo para tratar de crear una plataforma para cumplir ese cometido.

¿Y en la actualidad? 

Ahora ya no participo en ella desde hace muchos años y la organización ha cambiado desde entonces. A principios de la década de 2000 estos problemas que fueron discutidos principalmente en listados de distribución de correo electronicos de la Asociación Mundial Transhumanista, encontraron eco y fueron desarrollados en el ámbito académico. Y por eso, la organización que cumplió su objetivo y sirvió para iniciar el debate dejó de ser una necesidad.

Se habla de que la Inteligencia Artificial esta tratando de conseguir una inteligencia con consciencia, para aprender de la misma manera que los humanos. ¿Qué nos puede decir?

Creo que gran parte de la expectación en los últimos ocho años se debe a los avances en el aprendizaje profundo; este es un enfoque particular de la IA. Esta manera de procesar la información es similar en muchas maneras a como lo hace nuestra mente humana. La expectación se crea porque parece ser una forma más "general" de estructurar la inteligencia, un tipo de algoritmo que tiene la capacidad general de aprender de los datos (big data), aprender de la experiencia y construir representaciones a partir de un patrón presente en dichos datos que no ha sido explícitamente pre-programado por humanos. Este nuevo concepto apunta a la Inteligencia General Artificial (AGI).

¿Puede poner un ejemplo?

El mismo algoritmo que puede aprender a jugar un solo juego de Atari puede aprender a jugar una gran cantidad de otros juegos de Atari. Con pequeñas modificaciones, puede aprender a jugar al ajedrez, aprender a jugar a Go, aprender a reconocer a gatos en imágenes y aprender a reconocer el habla. A pesar de que hay límites a lo que se puede hacer hoy, hay indicios de que podríamos estar llegando al tipo de mecanismo que proporcione una flexibilidad similar a la de la inteligencia humana, una especie de capacidad general de aprendizaje. 

Sin embargo, algunas voces son más escépticas.

Si observa los sistemas que realmente se utilizan en la industria, todavía son una especie de híbridos. En algunos casos, estos sistemas de aprendizaje profundo modernos se utilizan específicamente para reconocimiento de imágenes y reconocimiento de voz, pero muchos otros sistemas empleados por las empresas siguen siendo en su mayoría sistemas expertos en aplicaciones para un proposito específico siguiendo el estilo de la vieja escuela. Creo que esto contribuye a crear la confusión. Al final, obtenemos percepciones bastante diferentes sobre lo que es la inteligencia artificial dependiendo a quien preguntemos.

En su opinión, ¿cuándo cree que la nanotecnología molecular será una realidad para acabar con la enfermedad y prolongar la vida?

Es una buena pregunta... Creo que la nanotecnología probablemente será viable tras el desarrollo de la superinteligencia artificial. Lo mismo ocurre con otras muchas tecnologías avanzadas, que se podrían desarrollar poniendo esa superinteligencia al servicio de la investigación y desarrollo. Pero se podría dar el escenario en que la nanotecnología molecular se desarrollase antes de que la inteligencia artificial despegase. En ese caso, las primeras aplicaciones presentan riesgos a los que tendríamos que sobrevivir, y si tenemos éxito, entonces tendriamos que sobrevivir a los riesgos ligados a la superinteligencia, una vez se desarrollase esta. Por lo tanto, en la medida en que pudieramos tener una influencia sobre el orden de desarrollo de ambas técnologias, el objetivo ideal sería obtener la superinteligencia antes que la nanotecnología molecular.

Otro modo de prolongar la vida sería la criogenización: más de 300 personas tienen su cuerpo crioconservado o sus cerebros neuropreservados en nitrógeno.  Usted que ha contratado este servicio, ¿qué expectativas le han animado a ello?

Bueno, en realidad, en los contactos que he tenido con los medios, nunca lo he confirmado. Mi postura siempre ha sido que mis arreglos funerarios son un asunto privado. Sé que ha habido especulaciones por parte de algún periódico hace dos años... También es cierto que algunos de mis colegas son clientes criónicos, y lo han hecho público, como el Dr. Anders Sandberg, por ejemplo, que es uno de nuestros investigadores aquí.

Con una diversidad cultural y códigos morales diferentes como los que existen en el mundo, ¿c ómo se puede llegar a un consenso global sobre los límites éticos en la investigación genética? 

Por el momento, la humanidad no tiene realmente un solo plan coordinado para el futuro, hay muchos países y grupos diferentes, cada uno de ellos persiguiendo sus propias iniciativas. La mayor parte ha estado funcionando bastante bien hasta el momento, pero siempre hay preocupaciones. De hecho, actualmente estoy trabajando en un artículo sobre este tema; explora la posibilidad de que se identifique algún tipo de vulnerabilidad en el futuro, donde el mundo necesitará adoptar un enfoque coordinado para poder sobrevivir. 

Por lo que dice, se hace imprescindible la previsión.

Si piensa, por ejemplo, en el desarrollo de las armas nucleares hace unos 70 años, resultaba difícil fabricar una bomba nuclear. Se necesita uranio altamente enriquecido o plutonio, que son muy difíciles de conseguir y se necesitarían centrales eléctricas de tamaño industrial para fabricarlas. Además de una gran cantidad de electricidad, tanta que puedes verla desde el espacio. Es un proceso difícil, no es algo que podrías hacer en tu garaje. Pero supongamos que no fuera así, supongamos que hubieran descubierto una forma realmente fácil de liberar la energía del átomo; eso podría haber supuesto el final de la civilización humana, ya que hubiera sido imposible de controlar.

Pensarlo inquieta.

Sí, y en el futuro, creo que existe cierta preocupación de que descubramos, por ejemplo, alguna forma realmente fácil de producir destrucción masiva. Sería con estos casos que tal vez la humanidad tendría que tratar de adoptar medidas para llegar a una posición en la que tengamos una mayor capacidad de coordinación global; en caso de que surja tal vulnerabilidad o surja una nueva carrera armamentista. Mientras más poderosas sean nuestras tecnologías, mayor será la cantidad de daño que podemos hacer si las usamos de manera hostil o las usamos imprudentemente. En este momento, creo que éste es un gran punto débil para la humanidad y solo esperamos que las tecnologías que descubramos no se presten a aplicaciones fáciles y destructivas. 

Estudios recientes realizados por un proyecto emblemático de la Unión Europea,  que ha invertido 1.000 millones de euros,  han demostrado que el grafeno, una sustancia compuesta por carbono puro, puede interactuar efectivamente con las neuronas. ¿Qué piensa de los avances en el desarrollo de interfaces cerebro-máquina que usan grafeno?

Creo que es algo emocionante desde el punto de vista de la medicina y para personas con diversas discapacidades. Para pacientes con daño en su médula espinal, tiene varias aplicaciones muy prometedoras como neuro-prótesis. Sin embargo, soy un poco escéptico sobre que mejore la funcionalidad de una persona humana sana, lo suficiente como para que valga la pena asumir los riesgos, los dolores y los problemas de una intervención quirúrgica.

¿Cree que no vale la pena en una persona sana?

Creo que es bastante difícil agregar funcionalidad adicional a una mente humana sana, que no pudieras obtener de manera similar, interactuando con una computadora fuera de tu cuerpo, simplemente escribiendo cosas en un teclado, o recibiendo entradas a través de tus globos oculares al mirar una pantalla. Ya tenemos canales de entrada y salida con un alto ancho de banda para el cerebro humano, por ejemplo, a través de los dedos o mediante el habla; así que no estoy seguro de que el rendimiento del cerebro humano esté realmente limitado principalmente por las restricciones de salida o de entrada. Creo que es mucho más relevante dar solución a como acceder, organizar y procesar la gran cantidad de información disponible con las limitaciones de nuestro cerebro humano. Creo que ese es el cuello de botella a resolver y donde se debería enfocar el desarrollo. 

Comenta en su libro Superinteligencia que el proyecto de investigación de la Inteligencia Artificial comienza en Dartmouth College en 1956. Desde entonces ha habido periodos de entusiasmo y de retroceso. En la actualidad, parece ser que el máximo defensor en la creación de una IA post-humana es Ray Kurzweil, fundador de Singularity University y financiada por Google. ¿Cree que esta vez se alcanzará el objetivo?.

No creo que esté de acuerdo con que Ray Kurzweil sea el líder en la investigación de la IA. Existe una gran comunidad de investigación que trabaja en el aprendizaje automático. En las dos grandes conferencias que se realizan una vez al año (ICML y NIPS) se puede constatar el gran número de investigadores involucrados en la actualidad. Creo que en la última conferencia NIPS había entre 5000 y 6000 investigadores, está creciendo año tras año, tal vez un 40%. Así que hay una gran comunidad de investigación global con mucha gente relevante que hace contribuciones importantes en el aspecto técnico y no creo que se pueda considerar que él juegue un papel significativo en la mayoría de ellas.

¿Estarían dichas investigaciones orientadas a replicar el cerebro humano incluyendo la consciencia?

La inteligencia artificial trata principalmente de encontrar formas de hacer que las máquinas resuelvan problemas difíciles. Ahora bien, si lo hacen emulando, asimilando o inspirándose en el cerebro humano o no, es una decisión más táctica. Sí hay conocimientos útiles que se puedan extraer de la neurociencia serán aprovechados, pero el objetivo principal no es tratar de replicar la mente humana. 

Pense que ya existía un proyecto post-humano...

Si te refieres al Proyecto del Cerebro Humano, entonces sí. Podría estar un poco más cerca de tratar de emular varios detalles y niveles de la condición humana. Mi impresión, es que inicialmente comenzó con una visión muy ambiciosa y probablemente con excesivas espectativas, empezó con modelos muy detallados de una columna cortical. Pero tras varias voces disonantes se ha convertido finalmente en canales de financiación para varios proyectos de neurociencia. 

Ha comentado que con la superinteligencia (nivel humano) se obtendrán resultados muy buenos pero también con el riesgo de la extinción humana. 

Bueno, creo que la superinteligencia sería una especie de tecnología de propósito general, porque permitiría inventar otras tecnologías. Si eres súper inteligente puedes hacer un trabajo científico o de ingeniería mucho más rápido y de manera más eficaz de lo que lo pueden hacer los científicos e ingenieros humanos. Así que imagine todas las cosas que los humanos podrían lograr si dispusiéramos de 40,000 años para trabajar en ellas, tal vez desarrollaríamos colonias espaciales, mejoras en nuestro organismo, curas para el envejecimiento y realidades virtuales perfectas. Creo que todas esas tecnologías y otras que aún no hemos imaginado podrían ser desarrolladas por máquinas con superinteligencia y probablemente en un período relativamente corto después de su llegada. Esto nos da una idea de la gran cantidad de beneficios potenciales.

Y, ¿cuáles serían los "riesgos existenciales" a los que nos enfrentaríamos con la Inteligencia Artificial?

Veo dos clases de amenazas, la primera surge por problemas en la alineación de objetivos. Estás creando algo que sería muy inteligente y que podría ser también muy poderoso. Si no somos capaces de resolver como controlarlo, podríamos dar lugar a la existencia de un sistema súper inteligente que podría dar prioridad a alcanzar sus propios valores en detrimento de los nuestros. Un gran número de riesgos potenciales emanan de esto.
Otro riesgo es que los humanos, aún logrando resolver el problema de alineación, usemos esta poderosa tecnología de forma maliciosa o irresponsable, al igual que lo hemos hecho con muchas otras tecnologías a lo largo de nuestra historia. Las utilizamos no solo para ayudarnos unos a otros y con fines productivos, sino también para librar guerras u oprimirnos unos a otros. Así que esta sería la otra gran amenaza con una tecnología tan avanzada.

Stephen Hawking postulaba "expandirnos hacia el espacio" y la empresa Space X de Elon Musk espera enviar, a corto plazo, humanos a Marte con el proyecto “ Mars Colonial Transporter”. ¿Cuáles son las causas por las que nos vamos a ver obligados a emigrar a otros planetas? ¿Podrán vivir ya los humanos en Marte?

En este momento, Marte no es un buen lugar para vivir. Creo que la colonización del espacio de manera significativa ocurrirá después de la superinteligencia. A corto plazo parece muy poco atractivo y será más fácil crear un hábitat en el fondo del mar o en la cima del Himalaya que hacerlo en la Luna o en Marte. Hasta que hayamos agotado ese tipo de espacios, es difícil ver el beneficio práctico de tratar de hacerlo en Marte.
Pero a largo plazo, por supuesto, el espacio es sin duda un objetivo; la Tierra es una pequeña migaja flotando en una extensión casi infinita de recursos.

 

 Nick-Bostrom-92 

 Nick Bostrom

 

 

 

- Entrevista a Nick Bostrom -                                    - Alejandra de Argos -

 Autor: Elena Cué

 

 

  Giles Lipovetsky 

 

En sus libros el pensador francés Gilles Lipovetsky (Paris, 1944), más que juzgar, lo que hace es una descripción de nuestra realidad para que reflexionemos sobre ella. Profundiza en las características de nuestra cultura actual: el hedonismo comercial, el hipercapitalismo causa de la mundialización económica, el individualismo narcisista, la trivialización de la sexualidad y su uso como reclamo comercial... Pero también cómo ha afectado al arte. ¿Existe un nuevo concepto de cultura?, ¿vivimos la época del capitalismo artístico?, ¿qué papel juega el comercio en nuestras emociones?... Sobre estas cuestiones nos habla el filósofo, autor entre otros libros, de La Estetización del mundo, y que acaba de publicar un libro con el sugerente título de Plaire et Toucher (Gustar y tocar). 

 

En su libro, afirma usted que en la época del capitalismo artístico los valores económicos predominan sobre los valores estéticos, ¿cómo ha afectado esto al arte? 

Es un tema complicado. Desde el siglo XIX hemos establecido una separación tajante entre los valores del arte y los valores de la economía: el arte era una cosa pura, desinteresada y no comercial; por otro lado estaba el negocio, lo comercial, la búsqueda de dinero. Y entre esos dos mundos no había puente, no se podían vincular. Además, críticos de arte inteligentes como Baudelaire o escritores como Flaubert y luego los de las vanguardias artísticas detestaban el capitalismo. Y el capitalismo consideraba el arte como un tipo de decoración; era algo bonito, y poco más. Era como una bailarina. Existía al margen del mundo de la economía.

¿Cuándo cambiaron las cosas?

Creo que las cosas cambiaron desde hace medio siglo, aproximadamente. Andy Warhol comprendió bien ese punto de inflexión. Parece que el capitalismo es cada vez más capaz de integrar la dimensión artística. Basta con mirar el desarrollo de las marcas donde hay un trabajo de diseño hasta en los objetos más sencillos. Es evidente en el desarrollo de las tiendas, la investigación estética, la mercadotecnia, los escaparates; se busca una valoración estética de los productos comerciales que demuestra que el límite entre la economía y la estética es mucho más difuso que antes. Incluso en las marcas que no son de lujo. Por ejemplo, Zara en España ha tenido éxito vendiendo productos poco caros pero en tiendas muy bonitas. De este modo, la decoración, las cosas bellas están al alcance de todos.

Hoy en día los productos se distinguen por su diseño.

Y el éxito de Apple, por ejemplo, se debe en gran parte a su diseño.  Por otra parte, con la considerable producción industrial de hoy en día, la competencia económica está impulsando una enorme inversión en este aspecto. La dimensión estética, la dimensión del estilo, ya no es una cosa marginal; está en el centro del funcionamiento del capitalismo. Por eso he hablado de un capitalismo artístico, es decir, un sistema económico que incorpora la dimensión del arte de forma permanente y le otorga un peso considerable. Hoy en día las industrias culturales como la música y el cine son formas artísticas comerciales; son comerciales, pero son arte de todos modos y tienen un peso enorme. Anteriormente el arte era un mundo pequeñísimo que no tenía peso en la sociedad, pero hoy día es considerable. Cabe señalar que en los Estados Unidos, las industrias culturales, sobre todo el cine, las series de televisión y la música, generan más beneficios que Boeing. Son la primera exportación de los Estados Unidos; la creación estética se ha convertido en un motor económico.

Se crean nuevos valores...

En mi opinión, no son los valores los que importan, es el mundo que se construye lo que es importante. Lo importante es que el mundo en el que vivimos ha sido estetizado por una máquina económica; el capitalismo ha sido capaz de producir un mundo de arte, películas y música con una diversidad notable, y que ahora crea empleo, permite el crecimiento y las exportaciones. Igualmente es el mercado hoy el que transforma nuestro entorno colectivo con la calidad de los objetos que nos rodean, sobre todo el diseño. Solo hay que ver la diferencia entre los cafés y los restaurantes de Madrid en los años cincuenta y los bares y restaurantes de ahora, tan chics, con mucha decoración y en espacios muy atractivos, y sobre todo muy diversos.

La España de los años cincuenta era la época de la austeridad.

Por supuesto, y en Francia era igual. En el pasado, la estética era para los ricos. Por supuesto que existían el arte, los salones, pero para un mundo muy reducido. En el campo no había nada, no había ninguna investigación estética. Hoy en día el capitalismo ha permitido que la estética esté en todas partes. La gente tiene objetos bonitos, escucha música en sus teléfonos o en sus iPods, se viste con ropa de calidad. Algo ha cambiado profundamente.

Otra evolución muy interesante es la de los museos.

Desde el siglo XVIII el museo no tenía nada que ver con la economía. El museo era el lugar para las obras maestras, la rentabilidad no era un objetivo. Hoy sí, los museos tienen ahora una función económica. Una vez más el capitalismo ha sido capaz de introducirse en un mundo que anteriormente era puro. Hoy se espera que los museos tiren económicamente de toda una región: en Bilbao construyeron el Guggenheim y gracias al museo la ciudad de Bilbao ha podido renacer; el museo ha transformado la ciudad, que se ha convertido en el segundo destino turístico de España. Los museos tienen un impacto enorme sobre la vida económica.

También ellos han manifestado un cambio significativo.

Antes existía el mundo del arte por un lado y, por otro lado, el mundo de los negocios, la banca, el gran capital, etc. Pero en la actualidad es muy distinto, como demuestra el caso del museo: la ciudad invierte en un museo porque esperan beneficios, consecuencias económicas para la región, para el desarrollo del turismo cultural que aporta mucho dinero. Es más, el turismo se basa en la dimensión estética; los turistas quieren ver cosas nuevas y bellas.

Otro fenómeno sería la explosión del mercado del arte.

Es un fenómeno a tomar en cuenta; algo que pone de relieve cómo el capitalismo, poco a poco, se ha interesado en la dimensión del arte. En treinta o cuarenta años el mercado del arte ha adquirido dimensiones considerables y se ha convertido además en un lugar de especulación. Durante largo tiempo era un mundo de aficionados, de pequeñas galerías, era un mundo muy reducido. Pero hoy el mercado del arte es muy importante, los artistas llegan a ser ricos en poco tiempo. Ahí también los valores económicos han podido inmiscuirse en el mundo del arte.

Es díficil que no se entremezclen en nuestra época.

Creo que asistimos a la hibridación del mundo del arte y del mundo económico. Antes los dos mundos estaban separados. Pero cada vez más nos encontramos en entornos donde existen vínculos y mestizajes entre esos dos mundos que antes estaban separados. Antes mencioné a Andy Warhol, y él en los años sesenta marcó esa transición escribiendo una frase muy interesante: decía «I am a business artist» (soy un artista comercial). A partir de entonces algo cambia. La vanguardia, a la que pertenecen Andy Warhol y el Pop Art, ya no es un mundo separado del dinero, sino que reivindica el dinero. Warhol lo reivindica, lo afirma. Dice que el artista hace negocios, y que el negocio es arte. Se trata de un desarreglo, de algo totalmente nuevo que construye un mundo bastante interesante.

Entonces, ¿no es muy pesimista al respecto?

No comparto la visión pesimista de los que dicen que ahora no hay nada más que el dinero y el mercado y que, por lo tanto, la creación artística ha muerto. Godard decía eso en relación con el cine, decía que ya no existía el cine, que solo quedaba la televisión. Pienso que es completamente falso. Claro que existe un cine comercial, pero en la actualidad hay una multitud de creaciones diversas en la música, en la moda, en el cine que ponen de manifiesto una riqueza enorme en la creación. Y no vivimos en sociedades sin creatividad, es más bien lo contrario. Las creaciones son menos espectaculares que antiguamente, pero porque son tan numerosas y porque el mercado hace que todo desaparezca muy rápido. Pero no hay que tener una visión apocalíptica sobre esto. Una vez más, la ley de la hipermodernidad es la mezcla de mundos que antiguamente se encontraban separados: existía el mundo del arte y el mundo de los negocios. Hoy en día, los negocios utilizan el arte. Y el arte se ha convertido en un modo de vida; no hay que ser un artista pobre y maldito como Van Gogh. El mundo del arte ya no es así.

  

 

- Entrevista a Gilles Lipovetsky -                        - Alejandra de Argos -

 Autor: Elena Cué

 

 Mario Vargas Llosa foto por Elena Cue 

Mario Vargas Llosa. Fotografía: Elena Cué

 

Con motivo de la celebración de la Feria del Libro estos días en Madrid, hablamos sobre "La llamada de la tribu" (Editorial Alfaguara), el último libro publicado por Mario Vargas Llosa: un ensayo intelectual y político a través de los pensadores y literatos que han conformado su pensamiento. 

En estos días, ¿qué libro de la literatura española actual recomendaría?

De las últimas cosas que he leído, quizá lo más interesante sea un libro de Javier Cercas, El impostor (Editorial Literatura Random House). Es un libro maravilloso, porque es al mismo tiempo un reportaje que se lee como una novela, y trata sobre un personaje que parece increíble que sea real. Ese libro es muy entretenido y divertido. 

En su último libro, "La llamada de la tribu" (Editorial Alfaguara), hace una defensa ferviente de la doctrina liberal.  E n relación con la información, ¿cómo se conjugan en la actualidad libertad de expresión y las noticias falsas?

Creo que ese es uno de los grandes problemas de nuestra época. Tenemos una verdadera revolución en el campo de las comunicaciones, y eso, sin embargo, en lugar de difundir la verdad de lo que ocurre por el mundo, ha permitido que la ficción se introduzca dentro de la comunicación y que hoy sea ya muy difícil saber qué cosas son ciertas y qué cosas son mentira, pero que pasan cómo verdad. Esas son las famosas posverdades de nuestro tiempo. 

Elon Musk ha dicho recientemente que quería crear un servicio -algo así como una agencia de calificación- para que los lectores conociéramos el rigor de los periodistas y de los medios de comunicación ¿Qué le parecería?

Ojalá existiera una referencia que fuera realmente seria y válida, y que calificara en función de la verdad y de la mentira de los medios de comunicación. Los seres humanos estamos totalmente confundidos respecto a lo que hoy es la comunicación. Nos hacen pasar gato por liebre con muchísima facilidad. Sin embargo, lo peor es que hay Estados que tienen una tecnología al servicio de difundir mentiras como si fueran verdades. Y eso conspira tremendamente también contra la existencia de sociedades democráticas. La democracia se basa en que la verdad prevalezca sobre la mentira, y si la frontera entre ambas es cada vez más oscura y difusa, entonces es la sociedad democrática la que está amenazada por la entronización de las famosas posverdades.

Nos instrumentalizan.

La libertad desaparecería, la gente –a la hora de votar– se basaría muchas veces en hechos completamente falsos o exagerados o deformados, o simplemente mentiras flagrantes.

Cuenta en su libro que en su juventud fue un entusiasta del marxismo pero que, sin embargo, acabó apartándose de esta ideología al constatar,  tras sus viajes a Cuba y a la Unión Soviética, cómo se materializaban esas ideas ¿Cree que el liberalismo ayuda más que el marxismo a mejorar las condiciones de las clases más humildes?

Sin ninguna duda. Para eso basta con echar una mirada a cuáles son los países donde la política ha sido más eficaz para derrotar a la miseria, a la pobreza, aquellos en los que se han creado las mejores condiciones de vida para el conjunto de los ciudadanos. No hay un solo país marxista que figure entre ellos, y los países que han alcanzado los más altos niveles de vida son países democráticos que aplican políticas de tipo liberal, como el caso de los países nórdicos, Suiza, etc. En Asia, los países que se han desarrollado más son democracias, o son países que han ido dejando atrás el autoritarismo y acercándose cada vez más a lo que hoy es una sociedad liberal y democrática.

En cambio, al otro lado, los países marxistas se han ido descalabrando y desapareciendo uno tras otro, y no por una intervención externa, sino por la incapacidad total de sus instituciones para satisfacer los más elementales anhelos e ilusiones de una sociedad.

¿Por qué cayó la Unión Soviética?

Cayó la Unión Sovietica pero nadie la atacó, sino que se desplomó por su incapacidad para crear justamente una sociedad moderna, eficiente, con trabajo para todo el mundo y con unos niveles de vida aceptables.


¿Por qué China, país comunista, se vuelve de repente capitalista?

Se vuelve capitalista por la incapacidad del sistema estatista y colectivista de crear trabajo y condiciones de vida aceptables para todos sus ciudadanos. Creo que esa es la prueba más contundente y definitiva de que el socialismo, sobre todo en su versión comunista, no funciona.

Adam Smith, Popper, Hayek, Ortega y Gasset, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Revel son los siete pensadores liberales que aparecen en su libro. ¿Hay algo que es común a todos ellos?

Esa actitud tolerante, de admitir que la verdad no siempre es evidente, flagrante, que muchas veces es difusa, oscura, y que por lo tanto se pueden cometer muchísimos errores, y que lo que debe combatirse siempre en el campo político es el dogmatismo, la imposición autoritaria de determinados principios o de ciertos métodos. En ese campo, creo que el liberalismo ha sido siempre una doctrina absolutamente tolerante, y esa tolerancia es, para el liberalismo, la mejor defensa contra la violencia.

¿El neoliberalismo de Hayek tiene que ver algo con el actual, tan radical?

Lo atacan mucho a Hayek, porque digamos que tenía una fe tan grande en que el mercado libre resolvía prácticamente todos los problemas, que se lo acusa de extremista. Algo de eso había en él, muchas veces exageraba esas convicciones y llegaba por ejemplo a sostener cosas que a mí me parecen absolutamente falsas, como que había más libertad en Chile con Pinochet que con Allende. Creo que es una barbaridad por lo que fue muy criticado. Y con razón. Pensar que una dictadura que mata o que impone una censura de prensa puede ser más libre que una sociedad democrática –aunque extremista– como la de Allende me parece una inexactitud flagrante.

¿Dónde se situaría el liberalismo?

Ahora hay tendencias que están muy cerca del liberalismo, por ejemplo la socialdemocracia colinda muchas veces con él. Por otro lado, hay aspectos del conservadurismo que colindan con el liberalismo. De hecho, yo cito ahí el caso de Reagan o Thatcher, que fueron gobernantes conservadores y que sin embargo hicieron en el campo económico reformas profundamente liberales sin complejos, trayendo además numerosos beneficios a sus propios países. Creo, por tanto, en el liberalismo caben muchos matices diferentes, en la que la crítica pueda someter siempre todas las leyes y las reformas a una mejora posible, a un perfeccionamiento sistemático, eso que Popper llama el reformismo permanente. Al final es esa la doctrina que ha llevado los países a alcanzar las mejores formas de desarrollo económico y social, así como de tolerancia democrática.

¿Esta usted de acuerdo con Hayek en que los intelectuales son enemigos de la libertad porque están alejados del mercado?

Por desgracia, en el siglo XX creo que los intelectuales han dado un ejemplo de ceguera política extraordinaria. En primer lugar, por no ver cómo la realidad estaba muy por debajo de las grandes ilusiones del socialismo marxista. Y finalmente, porque ellos han contribuido más que nadie a devaluar los principios democráticos y a presentar la democracia como la máscara de la explotación, del colonialismo, etc., algo que la democracia no ha sido nunca. Por tanto, pretender alcanzar el paraíso como se proponía el marxismo condujo, al final, a construir verdaderos infiernos en la tierra. En cambio, la democracia no espera crear el paraíso, sino que espera crear un sistema perfectible y que puede renovarse periódicamente, progresando y combatiendo cada vez con mayor eficacia todos los grandes problemas, como la educación, el trabajo y la salud. Y eso es una realidad que está demostrada por los hechos, porque las sociedades más avanzadas, menos imperfectas, son las sociedades democráticas, es decir, liberales.
Es cierto que la democracia no es perfecta. Ha habido en su seno corrupción, sin ninguna duda, y eso es una realidad. Pero las democracias más imperfectas son siempre preferibles a las dictaduras más perfectas. 

En un mundo en el que la producción de riqueza se ha convertido en el principal valor, ¿cuál cree que es la función del intelectual hoy?, ¿deberían los intelectuales implicarse activamente en la sociedad y la política?

Creo que es un principio democrático básico el de la participación. Si uno no participa en el debate público, no tiene derecho a quejarse, aunque sólo sea en el campo del lenguaje. No hay nada que destruya tanto el lenguaje como la política, porque la política está hecha de lugares comunes, de frases hechas, de frases que no expresan la verdad, la realidad. En ese campo los intelectuales tendrían un papel importantísimo que desempeñar. Y, en otro sentido, creo que una sociedad sin ideas es una sociedad condenada a la muerte.

¿Y de dónde tienen que proceder esas ideas?

Las ideas proceden de la cultura. Es su gran fuente, su surtidor. En este sentido, pues, los intelectuales deberían ser como estos siete pensadores de mi libro que han contribuido, de una manera muy decisiva, al perfeccionamiento de la doctrina democrática y de sus instituciones. Ahora bien, lo ideal en el intelectual debería ser que diferenciara la ficción de la realidad. Hay una realidad que puede ser perfecta, que es la realidad que nosotros creamos a través de la pintura, de la poesía, la literatura, etc. En ese dominio se puede alcanzar la perfección. Donde no se puede alcanzar es en el dominio social y político. Es imposible que para toda una sociedad los valores sean los mismos, o que todos estemos de acuerdo en qué es lo bello, el verdadero placer o cuáles son los grandes logros. Esas cosas varían enormemente según la idiosincrasia o la personalidad de cada cual. En ese campo, lo fundamental es que haya una gran libertad, en la que cada cual pueda organizar su vida de acuerdo a sus propios valores, sin perjudicar o estropear los de los demás. 

En ese sentido, los intelectuales tienen una gran responsabilidad.

Considero que sí. El caso de Sartre, por ejemplo. Yo fui un gran lector y seguidor suyo. Y sin embargo, Sartre terminó defendiendo la revolución cultural china, que produjo veinte millones de víctimas. Por otro lado, en lo único que Sartre creo que fue muy lúcido fue en su postura anticolonial. Pero después, defendió la Unión Soviética, la revolución cultural china, que fue una de las monstruosidades más increíbles.

En su libro habla de más casos que el de Sartre.

Si, no solamente Sartre: cuántos intelectuales franceses lúcidos, como Roland Barthes, fueron a China. Un exquisito, un purista como él, ¿qué hacía defendiendo las matanzas, los estragos espantosos? Todo el grupo Tel Quel fue a China, rindiendo una especie de gran homenaje a Mao y a su Libro Rojo. Hay una contradicción ahí que nos resulta difícil de entender. Yo creo que es esa ilusión de que el comunismo iba a garantizar esa sociedad perfecta, que iba a ser como una gran obra de arte, como una gran pintura o sinfonía. Y al final, ¿qué cosa creó ese comunismo? Infiernos en este mundo.

¿Qué le parecen las medidas económicas tomadas por Trump; aquellas que afectan a la desregularización de la banca, la bajada de los impuestos o la subida de los aranceles?

A un liberal, la bajada de los impuestos le parece en principio bien. Pero la política de Trump es completamente contradictoria, porque si, por una parte, parece ser liberal, por la otra es lo más reñido con el liberalismo que pueda existir, como en el caso de la creación de fronteras. Fíjate que eso contradice la gran tradición norteamericana de fronteras abiertas. EE.UU. es un país de inmigrantes, un país cuya grandeza proviene además de haber abierto los brazos al mundo entero y haber traído inmigrantes prácticamente de todas las culturas y que, gracias a lo que los americanos llaman melting pot (crisol), los integró en una sociedad que fue realmente la locomotora del progreso. Creo que toda la política de Trump va en contra de toda esa gran tradición liberal norteamericana.
Por otra parte, es muy difícil de encontrar en Trump una coherencia política –nacional o internacional– y económica, porque se contradice permanentemente. Es la confusión sistemática. Por ejemplo, creo que su política antiinmigratoria está muy reñida con todos los principios democráticos liberales. Separar padres e hijos es cruel, es inhumano, y está reñido precisamente con ese espíritu democrático.
Nunca me hubiera imaginado que EE.UU., que parecía una sociedad muy avanzada, pudiera elegir a un personaje como Trump, que es básicamente un populista. Es una persona impredecible.

 

 Mario Vargas Llosa. Foto Elena Cue 

Mario Vargas Llosa. Fotografía: Elena Cué

 

Tres, de los siete pensadores que aparecen en su libro son judíos, de entre ellos, Isaiah Berlin está a favor del sionismo, y Popper en contra de él. En referencia al conflicto entre Israel y Palestina hoy, ¿cuál es su opinión al respecto?

Lo que parecía la solución era la de los dos Estados. Eso tenía el aval de las Naciones Unidas y prácticamente había un consenso internacional para que hubiera esa repartición del territorio palestino entre Israel y Palestina. Por lo menos la mitad de la población israelí estaba de acuerdo y había ese movimiento extraordinario que se llama “Paz Ahora”. 

Sin embargo, creo que hay un momento crítico, que es cuando Israel acepta prácticamente devolver el 95% de los territorios ocupados, y acepta también que Jerusalén sea la capital tanto de Israel como de Palestina. Y esa propuesta la rechaza Arafat, y pienso que eso fue un error gravísimo.

¿Por qué?

Porque desde entonces la sociedad israelí llega a esa convicción –que le inculcó muchísimo Sharon– de que no había posibilidad alguna de llegar a un acuerdo con los palestinos. Eso ha hecho que la sociedad israelí se haya vuelto cada vez más reaccionaria, conservadora y que el movimiento pacifista se fuera encogiendo cada vez más. En este sentido, la tradición de Sharon es una tradición que Netanyahu ha ido radicalizando.

Esta situación no beneficia a nadie.

Desde luego, este estado de cosas no sólo no le conviene a Palestina sino sobre todo a Israel. Es un país que vive en un permanente peligro, con una movilización militar constante y cercado de enemigos. Y, además, es un país que se ha vuelto muy duro, muy violento y militarizado, y por tanto es muy difícil defender hoy Israel después de tantas matanzas. Sí, el país es muy fuerte, pero no se puede vivir en esas condiciones. No se puede vivir exigiendo a los jóvenes que hagan tres años de servicio militar obligatorio. ¿Qué tipo de vida de esa?
Cada vez hay más intolerancia recíproca. Porque por supuesto, también en el mundo palestino las fuerzas más radicales son las que prevalecen. La solución no se ve, pero lo que está clarísimo es que ese estado actual no puede mantenerse indefinidamente.

Y, ¿cuál sería su balance de este primer año de Macron como Presidente de la República Francesa

Tengo mucha simpatía por él. Creo que ha librado a Francia de caer en brazos de la extrema derecha, fascistoide, como la del Front National, y ha devuelto a la democracia francesa una juventud, un idealismo y un dinamismo que había perdido. Y no solamente a Francia, sino a la unidad europea, porque Macron ha hecho una campaña no sólo a favor de Francia, sino a favor de la Unión Europea, que gracias a él se ha revitalizado extraordinariamente. Además, ha conseguido incorporar a la vida política gente que estaba absolutamente distanciada y harta del campo político, dándole amplitud y generosidad.
En cierto modo, ha sido la salvación de Francia en el momento crítico en que se encontraba, sin ninguna duda.

En su libro habla de los "órdenes espontáneos"; aquellos no decididos individualmente por las personas sino los que surgen a lo largo de la historia de forma espontánea como el lenguaje, la propiedad privada, el comercio, el mercado. ¿Cuáles diría que son los órdenes espontáneos de nuestra época?.

 Él cree una cosa fantástica: que las instituciones que realmente prevalecen no son aquellas que se crean desde el poder, sino que arrastramos desde el pasado. Es decir, que han ido sobreviviendo a lo que es el correr del tiempo, a las nuevas experiencias, aquellas que han demostrado que eran capaces de transformarse con el tiempo, con la tradición. Y esos “órdenes espontáneos” son las mayores garantías que tiene una sociedad de prosperar. Creo que eso es un acierto total de Hayek. 

¿Las reivindicaciones actuales de las mujeres podrían estar entre ellos?

Sin ninguna duda. Ahora vemos cómo ha surgido, y creo que va a ser un movimiento irresistible, que terminará imponiéndose en todas partes. ¿Por qué? Porque hay un acto de justicia esencial. La mujer, por ser mujer, ha estado condicionada a lo largo de la historia a ser discriminada, a ser marginada, y ha llegado un momento en la evolución de la humanidad en que eso es ya intolerable. Y no sólo es intolerable para las mujeres, sino para todas las personas que son cultas y tienen un poco de sensibilidad. Esa movilización reciente por la igualdad de género es un magnífico ejemplo de orden espontáneo.

Nos quejamos de una menor calidad cultural y, sin embargo, en la actualidad los museos están llenos, el turismo es masivo, se editan miles de libros cada año... ¿Es éste otro orden espontaneo de nuestro tiempo?

Yo no soy tan optimista en el campo de la cultura. Se ha extendido, pero se ha frivolizado y banalizado mucho. Lo ideal sería que se extiendiera mucho, pero sin frivolizar, porque si no hay una cierta jerarquía, si los valores se confunden, si ya no hay excelencia y mediocridad y nulidad en el campo de la cultura… No deberían desaparecer las élites, obviamente sí las de sangre, pero en el campo cultural hay ciertas vocaciones que exigen una cierta discriminación. Y eso son los que determinan los estándares de excelencia cultural. Esa discriminación sería el esfuerzo, la disciplina y el talento básicamente, que hace que ciertas personas, ciertos individuos lleguen muchísimo más arriba. Eso no podemos dejar de reconocerlo, porque si pretendemos igualar por lo bajo al final es la cultura la que se desploma.

   

 

- Entrevista a Mario Vargas Llosa -                                    - Alejandra de Argos -

 Autor: Elena Cué

 

 Miqueangelo Pistoletto. Foto Elena Cue

Miquelangelo Pistoletto en su casa de Biella. Foto. Elena Cué

 

El artista italiano Michelangelo Pistoletto (Biella, 1933) es uno de los creadores del Arte Povera, un movimiento artístico de vanguardia de la decada de 1960 que hizo de la físicidad de la realidad una obra de arte, y a su vez, un arte democrático con el fin de transformar la sociedad.  Este polifacético artista, de 84 años, no perdona dos días por semana de esquí a los cuales se tiene que adaptar su apretadísima agenda. Entre reuniones me recibe en su casa de Biella,  su ciudad natal en la región del Piamonte donde también se encuentra la Fundación Pistoletto Cittadelarte. Después de visitar este centro, cuya misión es la de inspirar y producir un cambio responsable en la sociedad, le pido que comencemos hablando sobre los principios básicos en los que se fundamenta  Cittadellarte.

"Cittadellarte es -me dice- una conexión entre todos los lenguajes del arte en relación con los sectores de la vida social. No solo nos limitamos al mundo del arte, sino también a las diferentes actividades humanas como la política, la religión, la economía, la información, la escuela, el comportamiento, la arquitectura y la moda".

Esta conexión, ¿puede producir una transformación social?

La capacidad de creación es una aptitud humana que no está relegada solo al sistema del arte. El arte puede enseñar a la gente no solo como mirar y comprar, sino también como participar, produciendo un cambio en la misma sociedad. Al comienzo de un nuevo siglo, la sociedad necesita cambios, se dirige hacia una forma nueva que tiene que ser descubierta y creada. Y el arte es el elemento creativo que ayuda a la formación de una nueva sociedad. Esto es arte social.

¿El paradigma de esta sociedad sería lo que usted llama El Tercer Paraíso?  Este símbolo matemático del infinito que usted amplía con un tercer círculo, tal como lo ha expuesto en diferentes ciudades del mundo. ¿Qué filosofía engloba?

Este símbolo propone dos polos opuestos con los dos círculos extremos tratando de conectarse con el círculo central. Los dos opuestos pueden producir algo que nunca ha existido, crear conflictos o bien armonía y equilibrio. Si uno de esos circulos extremos es la parte animal del ser humano y el otro es la ciencia y la tecnología, no encajarán muy bien por que en medio no hay nada. Al final, somos como animales puros con pura tecnología, no personas civilizadas y autocontroladas. Lo que queremos es un futuro basado en el equilibrio  entre el animal y la tecnología porque tenemos la capacidad de crear un mundo exclusivamente artificial. Con este conocimiento podriamos evitar el enorme desequilibrio  entre los opuestos.

A medida que avanzamos hacia lo artificial, ¿con su arte trata de dirigirse usted más hacia la naturaleza?.

No quiero volver a la naturaleza porque es imposible. La evolución artificial está produciendo cosas maravillosas pero al mismo tiempo está creando desastres naturales. Tenemos que combinar el producto artificial con el producto natural, que no es solo un producto físico, sino también intelectual, espiritual, es decir, el producto de la civilización.

¿Cómo se lleva esto a la práctica?

Podemos ver que estamos en un momento crítico, la crítica existe por sí misma. No se trata de denunciar sino de observar para encontrar soluciones.  No me gustan los artistas que solo crean arte crítico sin proponer soluciones. Cittadellarte se crea para no tener un solo artista trabajando en su propio producto personal. Todos los artistas que vienen de todas partes del mundo quieren inspirarse para trabajar por un cambio responsable en la vida social.

 

 Miquelangelo Pistoletto foto E Cue 

Autorretrato. Miquelangelo Pistoletto. Cittadelarte.Fondazione Pistoletto. Foto: Elena Cué

 

¿Necesita la conexión con los otros y la pluralidad?

No puedo llevar a cabo un proyecto social solo. Cuando una persona quiere resolver un problema social individualmente se convierte en un dictador. No quiero ser totalitario, ni en política ni en arte. No quiero ser la estrella. Las estrellas están en el cielo. Me gusta el cielo porque está lleno de estrellas, brillan todas, no solo una. El universo está compuesto por la multiplicidad al igual que la sociedad, por lo que tenemos que encontrar la manera de tener ese mismo equilibrio del universo en nuestra sociedad.

En cuestiones políticas, no deberíamos ser dogmáticos

Dogmático significa seguir un dogma predeterminado. Siendo artista aprendí a trabajar con la máxima libertad y a expresarla. La libertad no puede estar ligada a un dogma. Puede provocar acuerdos con otros, lo cual no se logra con algo predeterminado desde arriba. Para tener una responsabilidad común, necesitas una libertad común. Para ser plural tienes que reorganizar tus pensamientos, tu forma de comunicarte y de vivir con los demás, adquirir la capacidad de entendernos juntos y de asumir una responsabilidad común. Cuanto más libre soy, más responsable soy. Soy responsable de seguir una creencia, pero la creencia no es mi responsabilidad. Es algo que está ahí y yo solo soy responsable de dejarme o no esclavizar por ella. Debo tener  autonomía y, al mismo tiempo, la capacidad de conectarme con la responsabilidad común. Esto es a la vez una condición espiritual y política. 

En una época en que el minimalismo o el arte pop llenan la escena artística, usted junto con otros artistas crea el movimiento Arte Povera, lo orgánico frente a lo mecánico. ¿Qué valores quería poner de relive?

Durante una conferencia en el Museo Nacional en Washington, el director me preguntó sobre esta cuestión. Le dije que en EE. UU. tienen un arte Mínimal y que el Arte Povera no es de este tipo, sino que es un arte "radical" porque está enraizado en la tierra. El arte Mínimal es el que está por encima del horizonte, en vez de conectado al suelo. El minimalismo es el punto mínimo de la emoción y la sensación o la elevación de la mente sin tener ninguna conexión con la vida social real. El Arte Povera es, sin embargo, como un árbol conectado a la necesidad orgánica de la vida en la tierra, que es el planeta entero. El árbol surge de la tierra, crece y sus hojas se mueven en el cielo. Pero no podemos tener un árbol solo con hojas, necesitamos las raices. Arte Povera está conectado con las raíces de la vida social y no solo con esos ideales flotantes de la poesía. 

 

 Miquelangelo Pistoletto foto Elena Cue 

La Venus de los trapos. Cittadelarte.Fondazione Pistoletto. Foto: Elena Cué

 

Se acerca el 500 aniversario de la muerte de Leonardo Da Vinci. Hay alusiones en su obra al Hombre de Vitruvio. ¿Cómo influye Da Vinci en su arte?

La única diferencia que veo es el tiempo entre él y yo. Como en el caso de Leonarado, mi trabajo no solo queda relegado a la pintura, ni a la presentación de la realidad, ni a la creación de imágenes metafísicas. Leonardo trabajó también en física y en otras ciencias. Mi trabajo, comenzando con Mirror Paintings, se basa en la metafísica debido a la bidimensionalidad de la pintura, es decir, puede reflejar la fisicalidad que no es real, sino virtual. Con este trabajo  llegué a la tercera y a la cuarta dimensión, osea, la figura fija en el espejo que da sensación de movimiento espacial típico de la tercera dimensión. En cambio, lo real y científicamente efectivo en Mirror Paintings es la cuarta dimensión: la dimensión del tiempo. Lo que ves en el espejo es la representación de la vida que siempre está cambiando, de modo que la imagen que ves dentro es la que está allí ahora, pero no estaba antes ni estará allí después. El tiempo se mueve y pasa y el espejo representa este cambio continuo del presente mientras que la imagen fija representa el pasado. A la vez también está el futuro que es la memoria del pasado en el presente. Esta es la teoría fenomenológica del tiempo. Es una teoría científica, por lo que yo me considero científico. He ido evolucionando hacia una visión científica de la relación entre el arte y la vida, entre el arte y la sociedad. No tengo que inventar máquinas como le obligaban a Leonardo, pues esas máquinas ya existen hoy. Las fabrica la ciencia y la tecnología. Mi objetivo, en cambio es encontrar el equilibrio entre la tecnología y la realidad. 

¿El espejo no miente?

El espejo no puede mentir porque representa exactamente lo que está frente a él, la realidad.

 

 Pistoletto foto Elena cue 

Espejos. Cittadelarte. Fondazione Pistoletto. Foto: Elena Cué

 

 

Usted crea un arte objetivo, pero al mismo tiempo, es personal y reconocible.

Mi trabajo es científico, no es personal en el sentido de que no representa mi ego, ni mis enfermedades ni mi alegría. En matemáticas hay fórmulas que pueden usar todos. Mi arte es mi fórmula, pero no la expresión de mí mismo. Porque yo me reconozco no ser individualmente diferente de los demás, sino igual a todos. Esto significa que me desprendo de mi 'yo' como identidad propia y formo parte del 'nosotros' de la identidad de todos. Mi obra no es un autorretrato de artista, sino un autorretrato del mundo. De modo que cada uno de nosotros puede ver su propio autorretrato frente al espejo. Es el 'selfie' de todos.

Una identidad plural...

Cittadellarte es una forma de transformar este concepto virtual de pintura en actividad práctica. Juntos estamos activando la capacidad de la conexión. Es un paso científico en la sociedad de lo que se representó en el espejo.

Para usted, ¿de qué trata la vida? ¿A qué conclusiones vitales ha llegado después de un largo recorrido como el suyo, indagando el conocimiento, la espiritualidad, el arte...?

La vida me ha enseñado a conocer la fragilidad de la vida misma. Como se puede ver en el espejo, es algo que existe y desaparece continuamente. El universo existió antes de nosotros  y seguira existiendo después. Si solo fuéramos animales, no nos dariamos cuenta de esto, pero tenemos la suerte de ser humanos y poder pensar. Pensar es una facultad fantástica, pero también una persecución porque tenemos que encontrar el equilibrio entre lo limitado de nuestra existencia y la dimensión infinita del universo. Esta es nuestra condena.

¿Ha variado mucho esta percepción a lo largo del tiempo?

Está cambiando continuamente, pero la necesidad básica de equilibrio es la misma. Cuanto más avanzo, más descubro mi identificación con los demás, con el fantástico concepto de humanidad. Todos los problemas de la humanidad son también siempre mis problemas. Mi preocupación es contribuir a mejorar la incapacidad que tenemos de reconocernos en la mutua relación entre nosotros.

 

 Miquelangelo Pistoletto. Elena Cue 

Miquelangelo Pistoletto en su casa de Biella. Foto. Elena Cué 

  

 

- Entrevista a Miquelangelo Pistoletto -                        - Alejandra de Argos -

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