Hannah Arendt. La banalidad del mal.

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Leopold ii garter knight

 

¡¡El horror!! ¡¡El horror!! Terroríficas y enigmáticas  palabras pronunciadas por Kurtz antes de morir, después de haber descendido a los infiernos de la degradación moral, en la obra de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas.

El colonialismo que se dio en el Estado Independiente del Congo, que fue administrado privadamente por el Rey Leopoldo II de Bélgica entre 1885 a 1908, guarda similitud con el totalitarismo de Hitler. Durante este periodo alrededor de diez millones de africanos fueron exterminados.

La población congoleña fue sometida a una extrema explotación bajo una esclavitud salvaje. La extracción de recursos naturales como caucho, marfil y resina enriquecieron descomunalmente a este responsable de una de las mayores tragedias de la humanidad.

 

 

 

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En el caso de Hitler, fue responsable de la muerte de 22 millones de personas de los cuales  6 millones eran judíos. Hombres, mujeres y niños fueron arrebatados de sus núcleos familiares y conducidos a campos de concentración donde los  que no eran aptos para trabajar eran enviados a la cámara de gas y el resto eran destinados a la esclavitud, sufriendo la más espantosa degradación física y moral. Cualquiera de los supervivientes del Holocausto quedaron marcados por ¡¡El horror!!

 

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Ese ¡¡horror!! es el eje que subyace en la película donde el personaje de Hannah Arendt es llevado a la pantalla magistralmente por la directora alemana Margarethe Von Trotta y encarnado formidablemente por la actriz Barbara Sukova. La pelicula esta basada en su libro Eichmann en Jerusalén. Resulta muy complicado llevar a la pantalla a una pensadora de esta talla tan creíblemente. Las imágenes originales del juicio a Eichmann son muy potentes y hacen junto con la ambientación que nos sumerjamos de lleno en la época.

 

 

la foto 1 (6)Hannah Arendt, filósofa alemana de origen judío, fue una de las teóricas políticas más influyentes del s XX. Huyó de su país cuando se vio en peligro pero no pudo escapar de ser confinada en un campo de concentración en Francia del que más tarde escapó rumbo a Estados Unidos.

Pocos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1961 la revista The New Yorker quiere cubrir el juicio que se llevará a cabo en Jerusalén a Adolf Eichmann, teniente coronel encargado de llevar a cabo la solución final de los judíos organizando su transporte hacia los campos de concentración para su exterminación. El Mossad lo había secuestrado en Argentina y llevado a Israel para su procesamiento. Arendt desea seguir el proceso y así se lo hace llegar a la revista que acepta encantada la propuesta. La suma de los artículos que escribe para la revista conformaran la edición del libro Eichmann en Jerusalén.

 

 

La película nos relata la vida y proceder de Hannah Arendt en ese periodo concreto de tiempo. Fue una mujer de fuerte personalidad e independencia que aprendió a pensar con Martin Heidegger, amante suyo, antes de que éste apoyara al partido nazi.

Lo más interesante es como se enfrentó con este juicio a toda la comunidad judía, a una gran parte de la población, e incluso a muchos amigos, por llevar hasta las últimas consecuencias esa libertad absoluta de pensamiento que siempre la caracterizó.

Se dio por descontado que siendo judía su análisis sería totalmente partidario y que no tendría ninguna fisura, pero si hubo, ya que denunció la parcialidad con que se llevó a cabo el proceso, señaló la importancia que tuvieron algunos líderes judíos que facilitaron listas de sus congregaciones y provocaron deportaciones masivas, o la más importante, que acuño el concepto de "banalidad del mal" como otra forma de culpabilidad irreflexiva llevada a cabo por una cuestión de orden y obediencia.

Leopoldo II, Adolf Eichmann, líder y sirviente, ¿que juicio ético se merecería cada uno? La sentencia en los dos casos sería culpable pero ¿con matices?

 

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“Si es verdad que una cosa, tanto en el mundo de lo histórico-político, como en el de lo sensible, sólo es real cuando se muestra y se percibe desde todas sus facetas, entonces siempre es necesaria una pluralidad de personas o pueblos, y una pluralidad de puntos de vista, para hacer posible la realidad y garantizar su persistencia. Dicho con otras palabras, el mundo sólo surge cuando hay diversas perspectivas (...). Si por el contrario, aconteciera que a causa de una enorme catástrofe, restara un sólo un pueblo sobre la tierra, en que todos vieran y comprendieran todo desde la misma perspectiva, y vieran en completa unanimidad, entonces el mundo, en sentido histórico-político, llegaría a su fin y los supervivientes, que permanecerían sin mundo sobre la tierra, no tendrían más en común con nosotros.” Hannah Arendt.